Cae la tarde, y yo, ingenuo de mí, espero con ilusión la llegada de los alisios. Decido dar una vuelta por San Isidro. Mientras camino me pregunto: ¿cuál es mi sueño como profe de Religión?
Esto de soñar lo llevamos todos por dentro, pienso. Es más, nosotros mismos somos un sueño que Dios tuvo un buen día, allá en su eternidad donde espero no haga tanto calor, un sueño hecho de carne y hueso y hálito divino, un sueño que se va convirtiendo en realidad, poco a poco, con nuestra ayuda. Un sueño de Dios que tiene como imagen la persona de Jesús.
Si Dios, la suma realidad, se atreve a soñar, pues no nos quedemos atrás nosotros, ¡soñemos también!
Sí, sí, de acuerdo, todo eso está muy bien ¡Enhorabuena si lo logramos! Prometo que lo intentaré. Pero, lo confieso, no me conformo. Y por eso hablo de sueños.

Así, pues, aunque voy a seguir en todo la programación de la asignatura, a intentar preparar unas unidades didácticas que se salen, a buscar e inventarme los recursos que se me ocurran, y todo las demás cosas que solemos hacer los profes,…el sueño que les digo es el primer punto de mi agenda.
Dios, que obra en nosotros el querer y el obrar como conviene (Flp. 2,13), nos dé la fuerza del Espíritu Santo para que seamos testigos del Resucitado, “en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8)
Acompañando este post les ofrezco este material didáctico, La Pedagogía de Jesús, inspirado en la lectio divina, para la enseñanza y el estudio de la Biblia, con interesantes propuestas metodológicas para el trabajo educativo en grupos. Recomendado.







COLMOS Y EXAGERACIONES -Victor Villegas : 































