domingo, 18 de septiembre de 2011

LA POESÍA DE YELKO

Desde el año pasado estoy en deuda con Yelko, un chico de mi instituto.

 Yelko, que cursa este año 3º ESO, escribe poesía, con la fuerza y el torrente de su energía juvenil, sus palabras, a medio camino entre el rap y la proclama social, parecen develar el estallido propio de quien contiene, dentro de si, la sacudida de una urgencia.

Aquí los estrictos cánones académicos sobran. A veces pienso que la Escuela, en cierta medida, en su pretensión de homogeneizarnos, no propicia la aparición feliz de esa marca original que llevamos dentro todos los seres humanos.

Cuando irrumpe la verdadera vocación creativa, los maestros parecemos empeñados en desalentarla. Pareciera que aprender se limitara a copiar los modelos que otros nos dan, a repetir palabras dichas por otras personas. Repetir, copiar, volver a repetir, reproducir exactamente lo que está escrito en el libro, en el cuaderno,...¡Y luego nos asombramos que los chicos se nos aburran en clase!

Aprender también es crear, ese ejercicio de ingenio e intuición que hace emerger nuestros talentos, aptitudes, capacidades, y que, en definitiva, nos ayudan a conocernos y a crecer como seres humanos, a brindar a otros el beneficio o el don de la creación.

Leyendo las palabras poéticas y raperas de Yelko, su irreverencia, su sensibilidad social, las imágenes con que evoca su rico mundo interior: el amor, el sentido de la justicia, la exigencia por lo auténtico, en medio de una cascada de palabras que se desbordan en torrente franco, encuentro una pregunta última por el significado de la vida, y un fuerte reclamo frente a las incoherencias y falsedades de este mundo que le estamos entregando los adultos.

Yelko, desde ya lo digo, tú eres poeta. Es verdad que te falta pulir la ortografía, centrarte en las imágenes, cultivar el talento, tanto en el aspecto formal como directamente creativo, pero lo esencial ya lo tienes.

Yelko, en ti reivindico la libertad de la palabra poética, que vuele alto, que crezca y se multiplique.

Yelko, sigue escribiendo, esa voz que nos habla en ti, te es dada para nosotros. La vocación a la poesía, y en general a las letras, tiene algo del carisma profético, es una especie de seducción interior que posee por dentro al que escribe, y que va creciendo en gracia, merced al compromiso del artista, a su disciplina, a su trabajo y esfuerzo. Hace falta leer mucho y escribir mucho.

Yelko, gracias por este gesto de compartir tu profecía conmigo, el profe de Religión, y a través de mi con todos los lectores y lectoras de este blog.

Voy a transcribir aquí uno de los poemas de mi joven alumno:

Death,...Kiss,...You,...Live

Hubo tantos momentos,
que ninguno de mis sentimientos explica,
buscando un alivio para mi corazón,
intentando expresar lo que siento,
yo te rechazé y tú me abrazaste,
expresaste cosas únicas,
este rapero va a contarte unas cosas.

Un sentimiento se expresa,
quién lo lleva ahí dentro,
mil personas y tú única,
siempre sincera,
yendo hacia tu meta recta,
sin tumbarte, 
y te digo:
¡Vive! ¡Sé Feliz!
No cambies,
yo estoy y mañana me marcho,...

Descorcho esta botella y te invito,
tres años han pasado,
y ya tienes tu amado,
y te digo:
¡Vive! ¡Sé Feliz!

Muchos me consideran como enemigo,
por ser rapero,
me han llamado hasta ratero,
y les digo que están fatal,
el rap es mi vida,
y la poesía mi camino,
y te digo: sigo y me lanzo,...

Yelko Fernández

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