domingo, 11 de septiembre de 2011

LUNA DE JULIO


La luna, altiva, me mira desdeñosa. Yo recorro los surcos abiertos por los vientos de la noche, y la miro de soslayo. No quiero disimular el andar rutinario de mis pasos, el zapatear de las horas en el hondo silencio del universo. 

Arriba, en la atmósfera, todo parece inquietantemente ausente. 

Dónde queda ahora el trajinar de las voces sobre el terraplén, la plaza festiva de los amores que algunos se juraron convencidos. Sólo sé que se han ido. Quizás sólo aguardaban este instante y, como los recuerdos, renazcan en otra historia vestidos de gaviota o alondra viajera. 

No, a mi esta luna no me tiene cariño. Se burla de mis evanescentes pensamientos, de las quimeras que me fabrico en la soledad de casa, entre el pasillo y el pequeño salón donde hombres antiguos no cesan de espiarme, desde esos portarretratos que compré en los chinos de mi barrio. 

No, luna, ¡qué no!, tú estás ensimismada en tu propio fulgor, como Narciso frente al estanque, quizás temes que te robe tu brillo, y me alce sobre mi caballito de sueños, y me afinque en la tierra de los disparates. 

Yo no te miro más, lo juro, no quiero que las marujas de mi pueblo digan que soy un lunático, que ha perdido el juicio fisgoneando tu blanca silueta, vacilante en el cristal de la ventana, en esta noche inmensa de julio.

                                                                                                                                    @MarceloMartín

2 comentarios:

  1. Que lindo amigo !!!, me encantò ... sigue escribiendo estos poemas, suerte !!!.

    Un abrazote ... chaito, suerte!.

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  2. Gracias, amiga, de vez en cuando me salgo de mis "temas" y dejo correr la pluma ¡¡a ver que pasa!!

    Gracias por tus palabras de amistad y de motivación, un abrazo para ti tb

    Marcelo

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