miércoles, 29 de febrero de 2012

Jesús toma mi barro y hazme de nuevo: Hna. Glenda



Esta canción lleva en germen el secreto de una buena noticia para todos y todas: Dios puede cambiar nuestra vida.

Allí donde fracasan nuestros esfuerzos al intentar librarnos de la trampa de los vicios, del modo de pensar y de los hábitos del hombre viejo, justo allí, florece y actúa la gracia transformadora del amor del Señor.

Somos barro en manos del alfarero, y el Señor quiere modelarnos y cambiarnos. En esta voluntad suya de salvación/sanación radica toda nuestra esperanza.

Por eso lejos de los tópicos que han hecho de la cuaresma un tiempo para realizar proezas ascéticas, lo que verdaderamente importa es abrir con fe el corazón al inmenso amor de Dios.

Cuaresma, tiempo para renovar la experiencia sanadora del perdón que cura y libera la vida entera.

Cuaresma, tiempo para dejarnos sanar por dentro de todas las heridas y tristezas que cargamos en la mochila.

Hay una verdad grande, grande, Dios ama a cada ser humano, a ti y a mi, con un amor eterno, personal, fiel, paciente, poderoso, misericordioso, transformador,...

El amor inmenso que se nos ha manifiestado en Jesucristo, por quien hemos recibido todos los bienes. Amén.

Orar a Dios desde la historia


Hay días en que apenas nos queda un poquitín de esperanza, algo de fe, unos sorbos de caridad y buenas maneras.

Veo las noticias. La Unicef habla del empeoramiento, gracias a la crisis, de las condiciones de vida de millones de niños y niñas del tercer mundo, del primero, de la misma España. Cambio de canal, el rostro curtido de estos pibes se me cuela en la sopa.

Una rubia de La Sexta, vaya canal sofisticado,  enseña con mucho bombo el palacete de no sé que tío importante, ¿Quién vive ahí? se llama el programa. Nueva bofetada, otro canal, por favor, por favor,...

Efectos de la crisis, el paro y otras perlas, sobre el estado de ánimo de la gente ¡Venga ya, señores del 24 horas, déjenme respirar! Ahora vuelvo, entretanto, programita acojonante de la 2: Se ha comprobado: ¡aumenta el sector del lujo en nuestro país! Sí, sí, coches que corren a toda pastilla, joyas que relucen, viajes al quinto pino,....

Violencia.

Decido acostarme de una vez. En días así, mi alma no anda para discursos muy floridos en la plegaria. Es más, estoy tentado, no rezo, y punto.

Pero no, Señor, ¡qué digo! que suba de mis labios como bien pueda la sobriedad de un Padrenuestro. Sabemos que ya te vale, que bien que nos conoces tú por dentro.

Padre querido, que nuestra oración sea el desafío de quien quiere creer, amar y esperar desde este lado de la trinchera. Cueste lo que cueste.

El pan cotidiano, Señor, el pan, dánosle hoy, y que este hoy sea hoy de verdad

Hay días en que no deberíamos dejar de orar ni un sólo instante.

Para acompañar este post, aquí les dejo un libro muy a tono con lo dicho: La fe como confianza del francés Gerard Fourez.

LA FE COMO CONFIANZA: DESCARGAR

martes, 28 de febrero de 2012

Que ya viví, que te vas: Silvio Rodríguez



Una canción que desnuda su debilidad, y le roza las entretelas del hueso.

Una pieza envenenada, ligada a aquel muchacho de madrugadas intragables, de farolas goteando lluvia, escapando de un Chicago de contrabandos y balas, un personaje que no existió de una peli de cine negro. 

Señoras y señores, ha sido un despiste del director, pero Juan Montes sigue ahí, envuelto en las sombras de unos folios, lo puede jurar.

Todavía espera su oportunidad, dicen.

De tanto majar la piedra sobre la roca del párrafo, terminó en la rueca del pasquín y la octavilla. Pájaro desplumado, descolgado del nido, pájaro tonto. 

No vale la pena, piensa, entresacar razones, explorar argumentos, andar succionando el impertinente silogismo.

Con canciones así, sencillamente, se salta a Descartes y a todo su ralea, se interna por la calle de los impulsos imposibles, de las paniguadas palabras que se devoran como caramelos.

Y suelta la garra del patético dramatismo, una tentación, y se dedica a su viejo oficio de mascador de chicle.

Sí, vivió, y esto que dice se va ya, asegura, mientras navega en la ausencia de su propia historia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                     @MarceloMartín

lunes, 27 de febrero de 2012

EL PIZARRÓN: 10 tips para su uso motivacional en el aula


En sus distintas versiones, ya sea de madera, negra o verde, para tiza; de metal blanco para rotuladores lavables; o la modernísima pizarra digital, si hay un elemento asociado a la actividad docente ese es el pizarrón, también llamado pizarra, tablero o encerado, un invento que resiste el embate del tiempo, y que forma parte del decorado imprescindible de ese espacio que llamamos el aula.

En la pedagogía tradicional el pizarrón era, fundamentalmente, el lugar donde se escribía la lección para que el alumnado la copiara en su cuaderno, así como los deberes que debía realizar,  favoreciendo el control y la gestión del aula.

De hecho, la mayoría de los chicos y chicas tienen una percepción, básicamente, aburrida del pizarrón, quizás porque para muchos se traduce en una única actividad repetitiva: escribir, escribir, y más escribir, a veces con la presión de hacerlo rápido, no sea que el profe borre la pizarra, y las anotaciones queden incompletas.

Me parece que en estos nuevos tiempos que corren, hemos de darle la vuelta a esta visión, y replantearnos el uso de este magnífico recurso educativo. 

El pizarrón no es una hoja de texto que los alumnos tengan que copiar como si fuera un castigo, es fundamentalmente un apoyo para las explicaciones del profesor, un facilitador de la atención en el aula, y, sobre todo, un  recurso motivacional de primer orden que puede favorecer una buena actitud hacia el aprendizaje, e incluso la adquisición de las llamadas competencias básicas.

Reconozco que su uso no puede ser más sencillo, de hecho yo no sé si existe una ciencia del uso del pizarrón, aquí me limito a compartir algunos tips que he ido ensayando en estos últimos años, y que pueden ser de utilidad para los que diariamente hemos de utilizar este recurso. Por supuesto, estoy abierto a nuevas sugerencias y comentarios.

1. Al comenzar la sesión, cerciorarnos de que en la pizarra no haya nada escrito de la clase anterior. Con este gesto favorecemos la atención, e indicamos el inicio de una asignatura diferente. Es como decirles: señoras y señores, aquí comienza algo nuevo.

2. Demos un título llamativo a la unidad, y escribámoslo en la pizarra con letras de gran tamaño que ocupen todo el espacio, aunque luego tengamos que borrarlo. Seamos originales, hagamos preguntas, seamos artistas de la intriga y el suspense, lancemos un desafío,...

3. Sea que utilicemos tiza o rotuladores, por favor, ¡hagamos uso  del color! Basta ya de esos pizarrones aburridos y uniformes, escritos con un mismo color y un mismo tipo de letra. Y no se trata sólo de una estrategia para los niveles de primaria e infantil, he comprobado que incluso mis alumnos de bachillerato atienden más cuando uso el color en la pizarra. Ya saben aquel dicho: "la letra con el color entra mejor".

4. Cambiemos algunas palabras por dibujos, utilicemos recursos propios del comic, rostros sencillos y parlantes, emoticones para expresar emociones,...No tenemos que ser unos expertos dibujantes, basta que seamos creativos, y demos un toque divertido y fresco a nuestro mensaje.

5. Procuremos seguir un cierto orden que favorezca la comprensión, guardemos un espacio mínimo entre los distintos contenidos. Incluso dejemos espacios en blanco que ayuden a centrar la atención. Utilicemos todos los recursos del esquema: flechas, círculos, llaves, el subrayado, etc. Recordemos que la pizarra es nuestra valla publicitaria, y evitemos a toda costa la sensación de que se trata de una ensalada de letras.

6. Siempre que los alumnos/alumnas participen en la dinámica de clase, escribamos sus aportes en la pizarra. Ello les motiva, pues les ayuda a sentirse valorados e involucrados en la discusión de aula.

7. No mezclemos contenidos, ni pretendamos escribir absolutamente todo. El pizarrón es apenas un apoyo comunicacional. Si queremos que dispongan de una información que consideramos relevante, es preferible que saquemos algunas fotocopias, y las repartamos entre ellos.

8. Mientras estamos de espaldas, y escribimos en el pizarrón, por favor no se nos ocurra dar una explicación sobre el significado de la hermenéutica. ¡Le estaríamos hablando, sencillamente, al pizarrón! Por eso, precisamente, hemos de recurrir a palabras claves, y simples esquemas, y darnos la vuelta lo más rápido posible, mirar al auditorio, respirar, y, entonces sí, retomar el hilo de nuestra exposición.

9. He observado que ayuda a la memoria y a la atención escribir en grande una conclusión del tema de la clase. Mejor si es en forma de frase pegadiza, y la encerramos en un cuadro de color.

10. Seamos prevenidos con el material de nuestro oficio docente, tengamos siempre a mano un estuche de tizas o de rotuladores lavables. En muchas aulas que conozco, ¡oh misterio!, desaparecen mágicamente de una clase a otra,...





Para concluir una caricatura para pensar:

viernes, 24 de febrero de 2012

RAMOS SUCRE: Escuchar los gritos del destierro



Entre mis poetas de cabecera siempre ha estado José Antonio Ramos Sucre (1890 – 1930). Este enigmático escritor, oriundo de Cumaná, en el oriente de Venezuela, ha viajado conmigo, en mis idas y venidas por estas tierras de Dios. Cuando de tarde en tarde retomo algunas de sus páginas, tengo la sensación de hallarme en casa, con los míos, entre imágenes y voces que, de tanto tutearlas, se me han hecho propias.

J. A. Ramos Sucre
Ramos Sucre es un escritor de poemas en prosa, algunos lo consideran minicuentos, de una belleza extraña, con un lenguaje conciso, pulido, y con algún que otro arcaísmo. Al leer sus historias percibimos enseguida su gran erudición, su notable conocimiento de la historia, su dominio exquisito de la lengua castellana.

Cumaná, Venezuela
Pero quizás lo que causa más extrañeza, y subyuga a la vez, es la temática de sus poemas. Lejos del ambiente tropical de su país, el poeta se ha creado un mundo aparte, influenciado, aunque de manera muy original, por el imaginario del romanticismo europeo: el amor cortés, la edad media, paisajes bucólicos, cortes de reyes, asuntos de caballeros, lo nocturno, lo fantasmagórico y el mundo de ultratumba.

En medio de este universo semántico se revela un hilo conductor: la soledad. Pocos poetas han palpado el abismo de la desolación, el sentimiento de extrañamiento, como el sufrido autor cumanés.

Su extremada sensibilidad estética, su escepticismo ante las posibilidades de felicidad en esta historia, lo han convertido en un desterrado del mundo de la vida, alguien que vive el infierno del dolor, y que no conoce otro horizonte de liberación que no sea el de la muerte.

En este cosmos literario, el Dios, y el hombre, de la buena noticia cristiana están ausentes. Yo he llegado a sentir, lo confieso, una verdadera congoja interior por esta ausencia.

Ramos Sucre es Adán expulsado del paraíso, y vuelto sobre sí mismo porque ha perdido su interlocutor primero, aquel “tú” que venía a conversar con él cuando caía la brisa de la tarde. No es el santo Job, porque éste, en medio de sus desgracias, todavía pregunta al que está más allá de las nubes, ese Dios al que conoce apenas de oídas, y que en la travesía del dolor le ha mostrado su rostro misterioso.

En la soledad de Ramos Sucre no hay sentido, porque en su laberinto, vital y literario, no alienta una palabra nueva que dé significado a la razón del sufrimiento.

En la experiencia del poeta se evidencia la noche que se cierne hoy sobre  el hombre contemporáneo, cuando las circunstancias lo llevan a enfrentarse cara a cara con el sin sentido de la vida, y se da de bruces con un gran vacío, el horror de contemplar un paisaje donde la trascendencia ha sido excluida, y sólo la muerte, como ley irrevocable, se impone como respuesta.

Ramos Sucre ha tenido el coraje de mirar de frente este drama, su sensibilidad e inteligencia le impiden aceptar respuestas fáciles, y evasiones hedonistas que pudieran servirle de anestesia.

El ser humano que llora en la palabra del poeta, en medio de su aparente autonomía, vive a merced de la maldad, propia y la de los demás, o de unas fuerzas ocultas que se imponen como un destino fatal. No es un humano en comunión de amor con la naturaleza  o con los otros, ni mucho menos con un Dios providente y creador, el Padre de misericordia que se nos ha mostrado en el humanísimo Jesús de Nazaret.

Jesús, que ha hecho la experiencia del sufrimiento hasta llegar a sentir el abandono de la divinidad entre los clavos de la cruz, ha asumido la soledad humana que gime y llora en la palabra de los poetas, profetas de esta humanidad que calla y padece, sufrimiento e injusticia, y que tampoco ve luz en la soledad de su propio destierro.

La lectura de Ramos Sucre me sacude  de mi letargo y me invita a escuchar los gritos del destierro de tantos hermanos míos, que soportan el sin sentido de la soledad y la exclusión.

Escuchar al que sufre…descentrarse,… amar.

Porque la única palabra decente que puedo decir, y que está en el corazón mismo de la revelación cristiana, es la del amor, el que testimonió Jesús con su muerte en la cruz, el amor que soporta, acompaña, sana, y trae luz y esperanza al atribulado, el amor de un amigo, de un hermano, de  un vecino, de un compañero o compañera,…

Sí, el amor, la respuesta que testifica Jesús en el ayer, en el hoy y en el mañana de la historia humana.

Sí, el amor, el camino para restaurar la comunión con uno mismo, con la naturaleza, con los otros, con Dios.

Sí, el amor, la medicina que nos libera del laberinto de la soledad.

Les presento a continuación un archivo de las obras completas de Ramos Sucre,  invitándoles a conocer su bella obra literaria, y la profundidad de los problemas humanos que esconde su poesía.

JOSÉ ANTONIO RAMOS SUCRE: DESCARGAR



                                                                                                                                                                                        @MarceloMartín



miércoles, 22 de febrero de 2012

Como el sarmiento a la vid: Maite Losada

Una canción llena de frescura y juventud, sencilla como agua de manantial, Como el sarmiento a la vid, en la voz melodiosa y clara de Maite Losada.

La parábola de Jesús sobre la vid y los sarmientos (Jn. 15, 1-17) es sencillamente magistral, aunque no se conozca el árbol de la uva, tal era mi caso hasta que llegué a Tenerife, su mensaje es  comprensible para todos: hay que estar unidos al tronco para permanecer vivos, y para dar fruto.

¡Qué emocionante la didáctica del maestro Jesús, tomando ejemplos de la vida campesina de su querido pueblo, dando cuenta de verdades muy profundas, con la sabiduría de las cosas sencillas, del mundo cotidiano de su auditorio!

Jesús tuvo que tener un don extraordinario para comunicarse, su profunda sensibilidad, sus palabras enigmáticas, su coherencia de vida,...ese lenguaje directo, sencillo, abierto, dialogante,...¡Ah, cuánto tenemos que aprender del Señor!

Sigamos la ruta que nos marca la canción, hagamos la travesía unidos a Jesús, como la rama al árbol, para dar fruto.

Jesús, amigo, tú haces posible lo dificultoso, tú dulcificas lo que nos parece amargo de tragar, tú haces llevaderas esas cargas que tanto pesan,...Maestro, que permanezcamos siempre en ti, como tú en el Padre, como el Padre en ti, y demos los frutos de amor y servicio que esperas de nosotros.

Como el sarmiento a la vid, un buen programa para empezar la cuaresma.

Preguntarse y buscar: un miércoles cualquiera


Hoy, miércoles de ceniza, quiero compartir la siguiente reflexión sobre este día de gracia y bendición. De paso, les recomiendo visitar la fuente original, un blog escrito por un sacerdote escolapio, y que me ha parecido una verdadera fuente de espiritualidad y sabiduría:

Un día de trabajo. Levantarse, prepararse, salir de casa, y ponerse a trabajar. Un día como otro cualquiera, en el que despedir la familia, y volver a casa para continuar con la vida normal. Así, hacer lo de siempre, sin hacer ruido ni llamar la atención. Porque es miércoles. Un miércoles cualquiera. Rutinario, con pasiones y con perezas. Ni más ni menos. 24 horas. Las de siempre. Los compañeros de siempre, las personas con las que siempre me cruzo, en las que siempre me encuentro. Como cada miércoles, nada existirá sin el esfuerzo, la constancia, la presencia y permanencia, la fidelidad a lo de cada día y sin el abrazo y el cariño de los seres más cercanos. Como cada miércoles, sentiré que estoy traspasando la mitad de la semana, que se aproxima ya el viernes alejándome del lunes. Justo aquí, justo en medio. Subiré las escaleras del trabajo, y cuando las tome “de bajada”, habrá pasado un día más de mi caminar. Lo habré vivido. Habrá sido consumido, o entregado. Disfrutado o castigador. Esperanzado o triste.

Y en medio de semejante vorágine, mañana me sentiré llamado a construir algo nuevo, a retomar lo auténtico, a decidir libremente, a sonreír con alegría independientemente de lo que reciba, a mirar al mundo con la compasión y la profundidad más humana. En una palabra, mañana, aunque pueda parecer un día ordinario, puede terminar siendo extraordinario. Por muchas razones:

Tienes la oportunidad de reconocer cuánto de tu vida provoca dolor, vacío, tristeza, sinsentido, distancia, lejanía y sufrimiento en el mundo. Empezando quizá por los más cercanos. Por ti y los tuyos. Por tu vida y tu trabajo, por tus relaciones. Y reconocerlo frente al Amor más grande. Mañana Dios te da la oportunidad de reconocerte pecador, y ser amado, acogido y querido. No es que no pase nada, no se trata de correr un túpido velo como si nada hubiera pasado, ni mucho menos de dar una palmadita en la espalda y tirar hacia adelante. No. Justo lo contrario. Tomarse el pulso, ver con claridad, despejarse y quitar las legañas. Y ponerse a caminar. Mañana empieza un tiempo de purificación y de liberación. ¡Adiós al mal de la vida! ¡Adiós! ¿Con qué fuerza? La de Dios, la de la comunidad, la de la llamada que sabe mirar que dentro de ti hay mucho más de lo que crees que hay, la voz que reclama de ti el don que llevas dentro.
  1. Mañana podrás sentirte nuevo, tomar pista y empezar algo. La Cuaresma es un proyecto de construcción. Quizá sea un buen día, si te encuentras con fuerza y ves horizonte en tu vida, para tomar una decisión sencilla, clara, precisa y contundente. Esas pequeñeces que enriquecen la existencia y te acercarán más a Dios. O algo más grande, un paso adelante. La verdad es que hay pequeños cambios y movimientos que todo lo transforman. Como el corazón sensible, cuando aprende a mirar al prójimo como esa persona cercana a la que te puedes dirigir para preguntar qué tal le va, cómo está su familia, cómo se encuentra en este mundo. O ese prójimo, desconocido y anónimo, con el que te codeas todos los días en el metro, el autobús, la calle o el gimnasio. Sea donde sea, son prójimos si te acercas. La cuestión torna evangélica cuando cambia en el corazón.
  2. Encender una vela. El gesto es sencillo. Mechero o cerillas en una mano. Vela en otra. Y aproximación hasta que prenda fuego. Un proceso idéntico en casa, en la iglesia, en el trabajo o en la calle. Con luz ténue impresiona mucho más. Si está apagada puede llegar a ser sobrecogedor. Haz la prueba, con una intención. Mientras estás solo en tu cuarto, o cuando todos se hayan ido a dormir y esté tranquilo el hogar. Repite el gesto. Mientras se produce semejante explosión de alegría, deja resonar en tu corazón las siguientes palabras: “Se ha cumplido el tiempo.” El resto, lo que venga después, las lágrimas o la alegría, déjaselas al Espíritu. Pero guarda sus palabras en el corazón.
  3. Salir al encuentro. Una actitud terriblemente cuaresmal. Es ciertamente el Padre el que sale al encuentro de su hijo, o el Hijo el que va en busca de la oveja perdida. ¿Por qué no situarse en su corazón y compartir su camino? Al tiempo que te mueves, podrás sentir también en carne propia lo que supone para Dios salir a tu encuentro. Al inicio del día, en un minuto de silencio, deja que salten en tu corazón los nombres de personas importantes que están lejos. ¿Cómo te acercarás a esas tres personas que primero han llegado a tu corazón? Si fuera un concurso, una gymkhana en la que te juegas algo importante, ¿cómo harías para estar cerca de ellos? ¡Inténtalo! Que no termine el día sin darles un abrazo.
Mañana, querido joven o adulto, querido padre o hijo, querida familia o soltero… está en tu mano transformar un miércoles cualquiera en Miércoles de Ceniza, e inicar la Cuaresma. Entra en una iglesia, con una comunidad. Deja que un sacerdote te imponga ese signo sobre la cabeza. Escucha lo que te dice. Abre tu corazón y respira hondo. Es el Amor quien te llama. Es el Amor quien confía y cree en ti. Como Dios sabe de qué pasta estás hecho, como Dios te conoce profundamente, por eso te llama a darlo todo, ser auténtico, sentirte libre, crecer sin medida, amar con todo el ser. Tú a lo mejor no lo sabes todavía. Él sí te conoce. ¡Confía! ¡No defrauda! ¡Siempre es fiel!

CUARESMA 2012: CÁRTELES DE TODO EL MUNDO

Hoy, miércoles de ceniza, comienza la cuaresma, cuarenta días de preparación y peregrinaje hacia la Pascua del Señor,... un tiempo fuerte de gracia y conversión, de escucha de la Palabra y de práctica de las virtudes cristianas grandes: la abnegación evangélica, la solidaridad, el perdón, la oración, el ayuno,...

A fin de sintonizar con el sentir de la Iglesia universal, presente alrededor del mundo, he recopilado una  pequeña muestra de diversos carteles motivacionales sobre la cuaresma.

En inglés, Lent; en alemán, Fastenzeit; en italiano, Quaresima;  en francés, Carême; en español, Cuaresma,...Más allá del idioma que hablemos, el mensaje de la gracia es el mismo: Convertirse,  renovar nuestra adhesión a Jesucristo, y dar testimonio del amor ofreciendo nuestro servicio a los hermanos y hermanas, especialmente a los más pobres.

En la Iglesia de Cristo no hay fronteras, en ella descubrimos que, más allá de las distancias y las culturas, la cuaresma es una gracia, y un llamado de Dios, que trasciende los límites de nuestra Iglesia local, y alcanza a toda la humanidad.

Estemos atentos, porque sea cual sea el idioma que hablemos, Dios nos está llamando a vivir la cuaresma.


martes, 21 de febrero de 2012

¿Qué sabemos de Jesús de Nazaret?: Una pregunta, una oportunidad


Más allá de lo que confiesa la tradición cristiana sobre el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, desde la sola perspectiva histórica-crítica, ¿qué sabemos sobre Jesús de Nazaret? La pregunta ha sido, y es, de primerísima importancia para la teología y la cultura contemporánea.

Asombra constatar la audacia con la que muchos, desconociendo olímpicamente los estudios serios de especialistas en la materia, hacen afirmaciones sobre la persona de Jesús que carecen del mínimo rigor científico, asegurando, por ejemplo, el carácter mítico del Mesías cristiano, o interpretando a su capricho las fuentes en las que se fundamenta la fe en Jesús, añadiendo especulaciones que contradicen lo que realmente sabemos sobre la vida, y el mensaje del fundador del cristianismo.

Estas obras, de carácter pseudo-científico, por lo general gozan de bastante proyección en los medios de comunicación, anunciándose con bombos y platillos como la última revelación secreta sobre Jesús, o el desvelamiento de una conspiración eclesial para engañar a las masas. Su carácter sensacionalista les asegura un buen volumen de ventas; ya sabemos que para el marketing, todo vale.

En cambio, lamentablemente, los resultados de los estudios especializados suelen ser conocidos únicamente por un pequeño segmento de lectores iniciados, por lo que el público en general ni se imagina hasta qué punto son capaces estos autores de falsear los datos, distorsionar a su capricho la interpretación de las fuentes, presentar información sesgada e incompleta, manipular la tradición, etc.

Estas interpretaciones tendenciosas sobre Jesús de Nazaret, que contradicen los resultados de los estudios de los expertos e investigadores, y, lo que es peor, lo que ha confesado la comunidad cristiana en los últimos dos mil años, están en el ambiente  de nuestros alumnos y alumnas, a veces transmitidas incluso por algún profesor o profesora que intenta, por este medio, desacreditar la fe cristiana.

Lo dicho no sólo compete a teólogos y especialistas, últimamente he sentido que desde la asignatura de Religión hemos de afrontar también esta situación, que cuestiona los fundamentos mismos de la Revelación, y afrontarla más que como un problema, como una oportunidad para la transmisión de la fe en Jesucristo.  

Quizás sea mi impaciencia, pero estoy comenzando a cansarme de tantos preámbulos para hablar del Señor a mis alumnos y alumnas, por eso lanzo directamente a la clase la pregunta sobre lo que sabemos y lo que no sabemos de Jesús de Nazaret, y dejo que la cuestión flote en medio del aula, en los ojos vivaces de los adolescentes, en ese instante de silencio que precede a la palabra.  

He constatado el interés que puede despertar el tema en los jóvenes, especialmente cuando situamos la discusión desde la perspectiva actual, y partimos del imaginario juvenil, de sus inquietudes y preguntas.

Mi talante más que apologético quiere ser preventivo. Antes que venga algún desaprensivo a contarle a mis chicos especulaciones calenturientas sobre Jesús de Nazaret, quiero darles en clase criterios racionales de juicio, no sólo en base a la virtud teologal de la fe, sino también desde el ángulo de la ciencia histórica y el conocimiento crítico.

Para el logro de este objetivo, he preparado un material didáctico, dirigido sobre todo al bachillerato y a los últimos cursos de la ESO, que quiero compartir con todos y todas a través del enlace que ofrezco a continuación.

Pidamos al Espíritu Santo, prometido por Jesús, que seamos sus testigos y le anunciemos con fidelidad a esta generación que el mismo Señor, en su bondad, nos confía. Amén.

JESÚS DE NAZARET: DESCARGAR