lunes, 28 de octubre de 2013

Nocturno: ¿Dios nos olvida?,... una poesía de Gabriela Mistral


¿Quién no ha experimentado el "olvido de Dios"? El poema Nocturno de Gabriela Mistral , que conozco desde niño, da cuenta de esa experiencia tan humana y desgarradora: en medio de las pruebas de la vida Dios parece abandonarnos.

Todos, alguna vez.

Porque la fe supera nuestro "sentir" de Dios y nuestro "entender" de Dios. La fe es un rayo de luz entre tinieblas. 

Garantía de las cosas que no se ven. (Y es cierto, ¡no se ven!)

Todos los grandes amigos de Dios han bebido alguna vez este cáliz, desde Abraham hasta Jesucristo, desde Juan de la Cruz hasta la Madre Teresa de Calcuta.

Es la noche de la fe.





NOCTURNO

Padre nuestro, que estás en los cielos,
¿por qué te has olvidado de mí?
Te acordaste del fruto en febrero,
al llagarse su pulpa rubí.
¡Llevo abierto también mi costado 
y no quieres mirar hacia mí! 

Te acordaste del negro racimo
y lo diste al lagar carmesí,
y aventaste las hojas del álamo
con tu aliento, en el aire sutil.
¡Y en el ancho lagar de la muerte
aún no quieres mi pecho oprimir!

Caminando vi abrir las violetas;
el falerno del viento bebí,
y he bajado, amarillos, mis párpados
para no ver enero ni abril.
Y he apretado la boca, anegada
de la estrofa que no he de exprimir. 
¡Has herido la nube de otoño 
y no quieres volverte hacia mí! 

Me vendió el que besó mi mejilla; 
me negó por la túnica ruin. 
Yo en mis versos el rostro con sangre, 
como Tú sobre el paño, le di;
y en mi noche del Huerto me han sido,
Juan cobarde, y el Ángel hostil.

Ha venido el cansancio infinito 
a clavarse en mis ojos, al fin;
el cansancio, del día que muere,
y el del alba, que debe venir;
¡el cansancio del cielo de estaño
y el cansancio del cielo de añil!

Ahora suelto la mártir sandalia
y las trenzas, pidiendo dormir.
Y perdida en la noche levanto
el clamor aprendido de ti:
Padre nuestro que estás en los cielos,
¿por qué te has olvidado de mí?

Gabriela Mistral


"Pero dice Sión: "Yahveh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado." -¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido." (Is. 49, 14-15)

@MarceloMartín

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