lunes, 20 de mayo de 2013

10 poetas de cabecera: ¡En busca del Ser!




He sido de manera fluctuante, anárquica, intuitiva, un devorador de libros de poesía. Una tarea, por cierto,  perfectamente inútil (como tantas otras cosas de mi vida).

¿Leer poesía?, ¿para qué?, ¿para preparar mis clases de Religión?, ¿para indagar sobre algún tema antropológico, metafísico, literario,...? ¡En absoluto! Lo que busco siempre es el encuentro con las palabras mismas, ...gratuitas, chispeantes, seductoras,... a veces mecidas por el suave rum rum de un verso melódico.

Palabras que se plantan ante mi impertérritas, tozudas, diciendo lo que no dicen. Palabras que crean su propio mundo, su particular universo de significados, y que tienden puentes entre galaxias, y que se me quedan a veces atoradas en el gaznate. Cuesta tragar.

Hay algo divino en la gracia de esa poesía que lees y te toca, y te sacude el corazón y el intelecto, y te hace gustar un tantito la bondad, la belleza, la verdad, que esconde el Ser de las cosas mismas. 

Entonces descubres que tienes alma. Y te sobran las explicaciones.

Leer poesía puede convertirse en una propedéutica para la experiencia de Dios.


domingo, 19 de mayo de 2013

VEN, ESPÍRITU SANTO: Vigilia de Pentecostés en Taizé


Impresionante vídeo de la vigilia de Pentecostés en Taizé.

Multitud de hombres y mujeres, de todas las edades, de distintos continentes y países, en diversas lenguas, invocan en Taizé la gracia prometida del Espíritu Santo: en italiano, en inglés, en latín, en portugués, en español, ....una muchedumbre de lenguas congregadas en el cenáculo, con María y los apóstoles,...

No sé ustedes, pero cuando contemplo imágenes como estas, pienso: ¡La universalidad de la Iglesia de Cristo!, ...es decir, su catolicidad, que abarca a todo el planeta.

Porque hay muchos y muchas que no lo saben, lo digo ahora aquí: la palabra católico significa universal, es decir, una comunidad de fe y vida, de culto y apostolado, llamada a testimoniar el Reino de Dios por el orbe entero. Sin fronteras.

En esta noche, desde distintos rincones del mundo los cristianos y cristianas oramos al único Espíritu Santo, para que se derrame con poder sobre la humanidad,....para que esas llamas de fuego se repartan e inflamen nuestro ser, para que cantemos las maravillas de Dios en distintas lenguas, para que ese viento de Dios nos acaricie y renueve por dentro.

Sí, ven Espíritu Santo, ven, sobre este planeta, y conviértenos en testigos de Jesucristo, enviados a anunciar el Evangelio a los cuatro puntos cardinales. Amén.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Carta de un ateo a su hijo sobre la enseñanza de Religión:



 
En mis vueltas por la Red he encontrado este interesante texto de un político socialista francés, parlamentario y fundador del periódico L´Humanité: Jean Jaurès (1859-1914). Se trata de una carta que dirige a su hijo en respuesta a su solicitud de que lo eximiera de cursar la asignatura de Religión. El chico se jactaba de ser laico hasta la médula, en coherencia con el ateísmo confeso de su progenitor.

He estado revisando la veracidad de la fuente, y a todas luces la carta parece auténtica e incluso, según informa la Web de Javier, fue citada en el parlamento español por Pildain en la Cortes Constituyentes de la II República española (Diario de Sesiones, 1 de marzo de 1933). 


jueves, 2 de mayo de 2013

¿Hablar del cielo en clase? Sí,... chicos, ¡veremos a Dios!


Hablando con el corazón diré lo que siento: estoy cansado de la cultura de la inmanencia que se ha infiltrado en el mundo de la vida, invadiendo incluso la misma reflexión teológica y la experiencia espiritual de muchos creyentes. 

Lo percibo, es una sensación de asfixia, todo se reduce al horizonte de la vida presente, como si todas nuestras posibilidades de realización, humana y espiritual, se agotaran al morir. 

No me refiero ahora a quienes se han declarado no creyentes, porque no tengo nada que reprocharles, si son consecuentes con su opción, es de esperar que vivan anclados en la realidad transitoria de este mundo, conscientes de su propia finitud, atados a las limitadas expectativas que ofrece el correr de la historia.


Cuentos: La tragedia de Aquiles



Era de mañana, finales de enero de 1965, cuando Aquiles, el colérico, apareció entre las manillas negras de la ventana. Justo cuando el sol, decidido, sacudía su melena de concha  de naranja. Primero asomó su cabeza, entre sabanas de letras y pulpa de madera laminada; acto seguido, avanzó con sus pies ligeros, dibujando a su paso las ondas electro-magnéticas que acusaban su exilio de la página. A su lado, una bandada de grumos de polvo, como chispeantes relámpagos, ensayaba unos gorjeos que a él le parecían ya un canto, o un poema suelto, o la trova revivida de un antiguo bardo. Desde la altura divisó la fila de personajes, antiguos compañeros de armas, que decoraban la portada plastificada del manoseado tomo de edición rústica.