martes, 26 de agosto de 2014

Lectores y lecturas: 10 pinturas contemporáneas

1. The thinker - Gerard Boersma

2. En la cama con Chejov - Pablo Gallo

3. Attic scene - James Gurney

4. The reader - Nick Botting

5. Story time - Steve Hanks

6. Street life - Robert Evans

7. Subway readers - Christine Holzschuh

8. The girl reading - Mollie Faustman

9. The reader - Buffalo Bonker

10. La porta d´Oriente - Vittorio Giardino
Leer es un asunto de naturaleza eminentemente espiritual (y metafísica).

Es aprovisionar el corazón de ideas e historias, de personajes y escenarios, acrecentando el horizonte vital, el mundo de la vida, más allá de las cuatro calles de mi barrio, del bar de la esquina, de la estación del Metro o de la guagua, de la oficina o la universidad.

Más allá de los límites del tiempo y el espacio, los apriori kantianos, en ese "inframundo" que discurre por la escalera de los párrafos en paralelo a mi existencia. 

Leer es hacer acopio de palabras, con ellas nombro el mundo y creo otros, con ellas se despierta mi conciencia y entro en diálogo con las grandes cuestiones que se debaten en el espíritu humano.

Las grandes cuestiones: el amor y el desamor, el bien y el mal, la muerte y la inmortalidad, la verdad y la mentira, la justicia y la injusticia, los amigos y los enemigos,... la tierra, el destierro, las ambiciones, la locura, Dios.

Leer es encontrarse y encontrarnos, es mantener una conversación con una mente lúcida, de esta época o de hace 200 años.

Es construir experiencias de sentido a través de otras vidas que se buscan, es descubrir significados en el laberinto de sus enigmas y acertijos.

Es descifrar alegorías y encontrar el ethos moral (la sabiduría que edifica)

La lectura es un saber de iniciados, sólo los que traspasan los umbrales de las páginas son instruidos en sus misterios, es decir, los lectores.

Yo procedo de una tradición milenaria que cruzó todo el medioevo cristiano y que hizo de la lectura una experiencia espiritual: el encuentro con el logos, la Palabra.

Una tradición que amaba la cultura y los libros, de cuyos talleres y bibliotecas emergieron verdaderas joyas de arte.

Esas palabras que exudaban en la mano callosa del hermano copista.

Lectio-meditatio-oratio-contemplatio,... el libar de la abeja sobre la flor de la página.

Asistimos al invierno de las humanidades, padecemos el triunfo de la vana elocuencia de los sofistas, el empachamiento de los que cultivan una ciencia que hincha.

(La estulticia de los que reniegan de las raíces cristianas de occidente, la forja de ciudades y pueblos por la cruz, el libro y el arado)

No claudiquemos, hagamos de la lectura una forma de resistencia, un medio ascético para curar la ceguera del corazón, que ella nos haga dignos herederos de lo que hemos recibido de generaciones pasadas, de lo que hemos de entregar a la siguiente.

Acompaño mis palabras con una galería de 10 pinturas contemporáneas sobre lectores y lecturas.

@elblogdemarcelo

2 comentarios:

  1. Preciosas reflexiones, Marcelo, y completamente de acuerdo en la estulticia no tan reciente de los demagogos (o sofistas) que prostituyen las palabras para defender siempre a los más poderosos, poniendo al servicio de su economía la educación y sacrificando la formación integral de seres humanos críticos y reflexivos. Leamos, pues...
    (artículo muy interesante sobre algo parecido colgué en mi Facebook , sobre el divorcio infeliz ciencia- letras)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Balbina por tus palabras que me sirven de motivación, y que honor para mi que pases por este blog, Leí el artículo que subiste al Facebook y me pareció super interesante. Y sí, definitivamente, estoy de acuerdo no interesa formar ciudadanos críticos y reflexivos,... se empobrecen los programas, se cortan y se separan prematuramente itinerarios formativos,... La lectura será siempre una trinchera para sacudirnos, para resistir este invierno,... Un abrazo

      Eliminar