martes, 26 de agosto de 2014

¿El rito de la paz en misa?: renovación y catequesis de este signo litúrgico



Hace ya algunos años, por diversas circunstancias, participé en celebraciones eucarísticas donde el rito de la paz, que precede al canto del Cordero de Dios, era omitido. Cuando pregunté la razón se me respondió que en dicha iglesia se reservaba para la misa de los domingos.

Tengo que reconocer que espiritualmente me sentía desconcertado en esas misas. Me resultaba incomodo acercarme a comulgar el Cuerpo y la Sangre de Jesús sin realizar aquel gesto simbólico pero tan significativo de lo que constituye el "núcleo duro" del cristianismo: el amor de los hermanos entre si, el distintivo de los seguidores de Jesucristo.

Además, la paz es uno de los dones de la era mesiánica, el saludo que repetidamente Jesús Resucitado ofrece a los discípulos: ¡Shalom, la paz sea con ustedes!

Últimamente la Sagrada Congregación para el Culto Divino ha publicado una Carta Circular sobre este asunto: El significado ritual del don de la Paz en la misa

He leído con atención el documento y coincido plenamente en la necesidad de profundizar en la catequesis del significado de este rito en el marco de la celebración eucarística. Es cierto que se han dado abusos y exageraciones, es cierto que en muchas ocasiones se realiza en forma mecánica, y casi por rutina.

Pero desde mi simple condición de laico, se me encoge el corazón pensar en una misa donde el gesto de comunión con el hermano que participa conmigo de la mesa del Señor sea excluido. Creo que debemos pedirle al Espíritu Santo que renueve en nosotros la experiencia de este rito litúrgico, y que profundicemos en su significado espiritual en la vida de la comunidad.

Por el bautismo participamos del sacerdocio común de los fieles, cada uno de nosotros es canal e instrumento de paz y bendición para el hermano o la hermana que el Señor pone a nuestro lado. Cuando yo digo, y me dicen, en el nombre de Jesús: "¡La paz sea contigo!", esas palabras están cargadas de unción y bendición, mi corazón da y recibe la paz, y se reafirma mi comunión con todo el cuerpo eclesial allí representado.

No hay mejor preparación para acercarse al misterio santo de la Eucaristía que compartir el signo de la paz con los hermanos, siempre que este sencillo gesto lo vivamos conscientes de su significado espiritual.

En un mundo aquejado por la soledad y la depresión, donde nadie saluda a nadie a menos que se conozcan previamente, donde una campaña secular de "Abrazos Gratis" se convierte en un fenómeno universal, donde tantas personas se sienten marginadas y oprimidas bajo sistemas económicos injustos, el rito cristiano de la paz es un oasis de humanidad, un signo preclaro de la Buena Noticia cristiana.

Abrazar al hermano para quien lo vive, y lo recibe, en Cristo Jesús puede convertirse en una experiencia de sanación y liberación interior. Ello es así gracias a la fuerza del Espíritu Santo que nos inhabita por dentro.

Esta es la catequesis que necesitamos las ovejas, re-descubrir los tesoros de gracia y bendición que la liturgia cristiana nos ofrece. Ojalá que los pastores del Señor vayan más allá del llamado a la sobriedad que nos pide el documento, un concepto, "lo sobrio", con no pocas connotaciones culturales, y dediquen tiempo y espacio para la enseñanza sobre lo que significa compartir el gesto de la paz antes de acercarse a la mesa del Señor.

Por supuesto, la vivencia del signo de la paz ha de ir más allá del momentum simbólico y ritual, tiene que hacerse presente en nuestra vida diaria,... con la familia, con los amigos, en medio de la calles de la ciudad.

Cristianos y cristianas, ¡qué no se nos olvide!, a ti y a mi se nos ha encomendado el ministerio de la consolación que inauguró Jesús, el Mesías; somos los embajadores de la paz y la reconciliación allí donde quiera que nos encontremos.

@elblogdemarcelo

Lectores y lecturas: 10 pinturas contemporáneas

1. The thinker - Gerard Boersma

2. En la cama con Chejov - Pablo Gallo

3. Attic scene - James Gurney

4. The reader - Nick Botting

5. Story time - Steve Hanks

6. Street life - Robert Evans

7. Subway readers - Christine Holzschuh

8. The girl reading - Mollie Faustman

9. The reader - Buffalo Bonker

10. La porta d´Oriente - Vittorio Giardino
Leer es un asunto de naturaleza eminentemente espiritual (y metafísica).

Es aprovisionar el corazón de ideas e historias, de personajes y escenarios, acrecentando el horizonte vital, el mundo de la vida, más allá de las cuatro calles de mi barrio, del bar de la esquina, de la estación del Metro o de la guagua, de la oficina o la universidad.

Más allá de los límites del tiempo y el espacio, los apriori kantianos, en ese "inframundo" que discurre por la escalera de los párrafos en paralelo a mi existencia. 

Leer es hacer acopio de palabras, con ellas nombro el mundo y creo otros, con ellas se despierta mi conciencia y entro en diálogo con las grandes cuestiones que se debaten en el espíritu humano.

Las grandes cuestiones: el amor y el desamor, el bien y el mal, la muerte y la inmortalidad, la verdad y la mentira, la justicia y la injusticia, los amigos y los enemigos,... la tierra, el destierro, las ambiciones, la locura, Dios.

Leer es encontrarse y encontrarnos, es mantener una conversación con una mente lúcida, de esta época o de hace 200 años.

Es construir experiencias de sentido a través de otras vidas que se buscan, es descubrir significados en el laberinto de sus enigmas y acertijos.

Es descifrar alegorías y encontrar el ethos moral (la sabiduría que edifica)

La lectura es un saber de iniciados, sólo los que traspasan los umbrales de las páginas son instruidos en sus misterios, es decir, los lectores.

Yo procedo de una tradición milenaria que cruzó todo el medioevo cristiano y que hizo de la lectura una experiencia espiritual: el encuentro con el logos, la Palabra.

Una tradición que amaba la cultura y los libros, de cuyos talleres y bibliotecas emergieron verdaderas joyas de arte.

Esas palabras que exudaban en la mano callosa del hermano copista.

Lectio-meditatio-oratio-contemplatio,... el libar de la abeja sobre la flor de la página.

Asistimos al invierno de las humanidades, padecemos el triunfo de la vana elocuencia de los sofistas, el empachamiento de los que cultivan una ciencia que hincha.

(La estulticia de los que reniegan de las raíces cristianas de occidente, la forja de ciudades y pueblos por la cruz, el libro y el arado)

No claudiquemos, hagamos de la lectura una forma de resistencia, un medio ascético para curar la ceguera del corazón, que ella nos haga dignos herederos de lo que hemos recibido de generaciones pasadas, de lo que hemos de entregar a la siguiente.

Acompaño mis palabras con una galería de 10 pinturas contemporáneas sobre lectores y lecturas.

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domingo, 24 de agosto de 2014

Lecturas del verano: ¿Leer hoy el libro del Levítico? Sí, ¡vale la pena!


En estos días del verano, en medio de tantas noticias sobrecogedoras de guerras y persecuciones, me ha dado por leer el Levítico, uno de los libros de la Biblia que conforman el Pentateuco, es decir, lo que se corresponde a la Torá judia.

Así soy yo de friki algunas veces.

Creo que es la primera vez en mi vida que me he sentado a leer este libro más o menos en serio. Dedicar tiempo a la lectura de rubricas, distinciones legales, normas litúrgicas, me ha resultado siempre bastante árido.

HOLOCAUSTOS Y SACRIFICIOS

Los primeros capítulos tratan de las diversas clases de sacrificios y oblaciones que contemplaba el culto hebreo. Las victimas eran siempre animales, con cuya sangre se asperjaba el altar y cuyos restos se quemaban a la entrada de la Tienda del Encuentro, reservándose una parte para los sacerdotes. El humo de la hoguera, repite en varias ocasiones el escritor sagrado, es calmante aroma para Yahvé (Lev. 1,13).

Todo este ritual de holocaustos, sacrificios de expiación y de reparación, oblaciones, puede resultarnos francamente chocante, especialmente la descripción de cómo se descuartizan las victimas y del uso litúrgico que se hace de sus vísceras y de su sangre. Uno llega a la conclusión que para ser sacerdote del Levítico había que ser por lo menos un buen carnicero.

LA SANTIDAD DE DIOS. LO PURO Y LO IMPURO

Varias nociones teológicas impregnan todo el texto. Por una parte, el sentido trascendental de la Santidad de Dios que exige la reparación/expiación de los pecados y reclama, por medio del sacrificio, la restauración del orden en las relaciones del pueblo con la divinidad. Aunado a esto encontramos también la idea de lo puro/impuro. El culto al Dios santo exige unas nomas muy estrictas que garanticen la pureza de quienes participan de la alianza.

Modernamente los términos pureza/impureza casi siempre se relacionan con la sexualidad. En el contexto del Pentateuco se trata de un concepto mucho más abarcante: el estado de integridad, voluntaria e incluso involuntaria, que se exige a todo aquel que entra en contacto con la esfera de lo sagrado.

MISERICORDIA, HUMILDAD, PUREZA DE CORAZÓN

Esta visión tan primitiva, casi diría "materialista", de la sacralidad fue poco a poco superada ya en el Israel del Antiguo Testamento. Especialmente en la reflexión que hace la comunidad en el destierro de Babilonia, bajo el influjo de la predicación de los profetas, cuando el culto sinagogal sustituye a la liturgia del Templo. Después de meditar sobre su historia, Israel se da cuenta que el verdadero sacrificio expiatorio es ofrecer a Dios un corazón quebrantado y humillado, que la auténtica pureza es interior y que para alcanzarla hay que guardar la  justicia y el derecho, y obedecer los mandamientos.

¿De qué sirven todos estos sacrificios de animales -se pregunta el israelita piadoso del post-exilio, que ha vivido la tragedia del destierro, que ha escuchado a los profetas en la sinagoga - si el corazón del hombre no se vuelve sinceramente a Dios?

Jesús retomará en su predicación esta enseñanza: lo que hace puro o impuro a alguien es lo que sale de su propio corazón (Mc. 7, 23); los sacrificios y oblaciones tienen sentido si la misericordia, el amor, el conocimiento de Dios, tienen la primacía (Mt. 9,13).

LA SUPERACIÓN DE LA LITURGIA DEL LEVÍTICO: EL SACRIFICIO DE CRISTO

La plena superación de la liturgia sangrienta del Levítico la encontramos en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, quien interpretó su trágica muerte como una entrega de amor, libremente aceptada, en clave de victima propiciatoria por los pecados del mundo. 

El sacrificio de la cruz de Cristo, ofrecido en obediencia y amor, anuló definitivamente los antiguos ritos sacrificiales del Templo.

En Cristo Jesús, sacerdote, victima y altar, nuestras culpas han sido ya expiadas y reparadas. Para comprender esto necesitamos iluminar nuestro acercamiento al Levítico con una lectura paralela de la Carta a los Hebreos.

LA EUCARISTÍA, EL "MEMORIAL" DE LA PASCUA

La Eucaristía, el corazón mismo del culto cristiano, es, precisamente, el memorial de este sacrificio de Cristo. La palabra memorial tiene aquí un significado teológico muy profundo; no es un simple recuerdo conmemorativo de la última cena del Señor como afirman algunas iglesias de la reforma, se trata de una verdadera actualización, aunque incruentadel acontecimiento del Calvario, del paso de Jesús por la muerte, de su sepultura, de su gloriosa resurrección.

Una de las claves cristianas de comprensión del Levítico es la Eucaristía.




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domingo, 10 de agosto de 2014

Noche de luna: Visión



A la medianoche,
sobre el sendero lunado del mar,
apareció el guanche total.

Estiró sus brazos musculosos
- estertores en la palma verde -,
y sopló un temporal de siglos.

Desnudas rocas y lágrimas
yacen en el Atlántico.

                                                                                                                                   @elblogdemarcelo

sábado, 9 de agosto de 2014

Papa Francisco: Orar este fin de semana por los cristianos iraquíes


Persecuciones a los cristianos del Medio Oriente: ¿Un llamado a la conversión?



Cristianos y cristianas del mundo, no sé si comparten mis sentimientos, pero, en lo personal, estoy impresionado por la espantosa persecución que están padeciendo nuestros hermanos del Medio Oriente, especialmente en Siria y en Irak.

Se trata de un genocidio en toda regla, llevado a cabo con extrema violencia y crueldad. Con razón los llamados urgentes que estos días ha hecho el Papa Francisco para que se detenga esta matanza salvaje, para que nos unamos en oración por la paz, para que no se siga pisoteando la dignidad humana.

¿Por qué permite Dios estas desgracias?, nos preguntamos con el corazón en un puño.

Cuando vinieron a contarle al Maestro sobre los galileos cuya sangre había sido derramada en los sacrificios paganos de Pilatos (Lc. 13, 1-5), nos dijo que no pensáramos que estos hombres eran más pecadores que los demás galileos por haber padecido esta desgracia, es decir, que no se trataba necesariamente de un castigo.

El sentido último de lo que ocurre se nos escapa ¿Quién conoció la mente del Señor? Sus designios son inescrutables.

Pero a renglón seguido añadió algo muy importante: que si no nos convertíamos y hacíamos penitencia todos pereceríamos de la misma manera. 

Tremendo.

En otras palabras, nos invitó a vivir los acontecimientos adversos como un llamamiento a la conversión.

Y, lo reconozco, eso es lo que he sentido al contemplar las imágenes de hombres, mujeres y niños torturados y decapitados, ¡tenemos que convertirnos!, me he dicho, ¡tenemos que volver al Evangelio!, ¡tenemos que hacer penitencia por nuestros pecados!, y aceptar de nuevo el Señorío de Cristo Jesús en nuestras vidas.

No basta con conmovernos, o con unirnos en oración, personal o comunitaria, por estos hermanos, hemos de escuchar la voz de Dios en nuestro corazón, creer en la Buena Noticia que se nos ha anunciado, renovar nuestro bautismo por el cual hemos vuelto a nacer del agua y del Espíritu.

La conversión está en el corazón del mensaje de Jesús. Desde que comenzó su actividad pública en Galilea, "El tiempo se ha cumplido, el reinado de Dios está cerca, conviértanse y crean en la buena noticia" (Mc. 1,15), pasando por sus palabras, por las señales que realizó, ¡conviértanse!, ... por eso increpa a Betsaida, a Corazín, a Cafarnaúm, ciudades que contemplaron los milagros que realizó pero que no se arrepintieron de los males cometidos, ni se volvieron a Dios.

Fue la conversión lo que predicaron los apóstoles cuando los envió de dos en dos por las ciudades y pueblos por donde él iba a pasar.

Y cuando explicaba en privado a los discípulos el sentido de las parábolas del Reino, era para que comprendiéndolas se convirtieran, y recibieran la salvación.

Convertirse, rendir la vida al Señor, sabiendo que hemos recibido en el bautismo una vestidura blanca, que somos su propiedad personal entre todos los pueblos de la tierra. 

Convertirse, vivir según Cristo Jesús y no según las vanas filosofías de este mundo, poseyendo nuestro cuerpo con santidad y con honor, y no dominado por las pasiones como hacen los gentiles que no conocen a Dios, conscientes de que somos templos vivos del Espíritu Santo.

La conversión, claro está, es siempre un don de Dios, por eso hemos de pedirla diariamente, pidan y se les dará, dice el Señor. Él puede actuar en nosotros más allá de lo que podamos pensar o desear. Suya es la victoria sobre nuestros vicios y pecados, suya entera. Sus heridas nos han curado.

Renovemos nuestra conversión a Jesucristo, hagamos honor al nombre de Nazarenos, él nos arrancó del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de la luz, para que fuéramos conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.

La voz del Señor, potente y magnifica, la voz que descuaja los cedros y retuerce los robles, nos está hablando a través de los rostros sufridos de estos hermanos, convirtamos nuestros corazones y volvamos a la Palabra, ofrezcamos nuestras vidas y dejémonos transformar por la renovación de la mente. Vivamos el fuego de la caridad, practiquemos el mandamiento nuevo del amor.

Y es bueno que sepan los que nos persiguen y matan, los que nos injurian y dicen con mentira toda clase de mal contra nosotros que los seguidores de Jesús de Nazaret, los Nazarenos, no tenemos miedo, pues Aquel que caminó sobre las aguas encrespadas del Mar de Galilea sigue diciéndonos: "¡Ánimo!, que soy yo; no teman" (Mt. 14, 27). Él es el Testigo Fiel, el Resucitado, él permanece con nosotros todos los días hasta el final de los tiempos.

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viernes, 8 de agosto de 2014

Sobre Religión y algunos moscones:.... el testimonio de una profesora de Jerez


A veces corre por ahí una visión de los profes de Religión como si fuéramos gente pacata, unos buenazos pre-modernos con mucho aserrín en la mollera,... es por eso que me ha alegrado la mañana encontrar el testimonio de Almudena Colorado, compañera de Jerez y química de profesión, que este verano ha dado una conferencia: "Ser profesora de Religión hoy (y no morir en el intento). Por qué tiene sentido esta asignatura" . 

La lucidez de sus palabras para describir lo que se hace en el aula día a día, su honestidad para evaluar su trabajo, su visión de la asignatura de Religión en diálogo con la ciencia y el arte, y con la realidad misma de los alumnos,  me parecen el mejor testimonio de la profesionalidad de este colectivo docente, superando las memeces de los estereotipos que les endilgan, y que reflejan una visión tendenciosa y llena de prejuicios sobre los profesores y sobre los contenidos de la asignatura.

¡Los profesores de Religión no somos gente encapotada!, a ver si se entiende, por eso me ha gustado el desparpajo y el sentido del humor de la profesora para presentarse en público. Algunos quieren que estemos siempre con la lanza en ristre, o que pidamos perdón por enseñar Religión a los chicos, y que hablemos con voz bajita y que no hagamos ruido al caminar por los pasillos del centro,... ¡ya está bien, hombre, por favor!

A continuación, transcribo el artículo sobre la conferencia de Almudena:

Sobre Religión y algunos moscones


Almudena Colorado
Hay un frase infalible para ahuyentar a los moscones en las discotecas o bares: "soy profesora de Religión". Durante un tiempo, hasta que encontró a su actual marido, Almudena Colorado la utilizó para evitar conversaciones de besugo con tipos pesados. Y funcionó. Pero, bromas aparte, esta joven jerezana se toma muy en serio su profesión, tan en serio, que piensa que hay que quitarle al asunto tanta seriedad. Y es que Colorado ofreció días atrás una conferencia en el agradable patio de San Juan de Letrán, dentro del ciclo 'Veranos Nazarenos', titulada 'Ser profesora de Religión hoy (y no morir en el intento). Por qué tiene sentido esta asignatura', en la que habló de su experiencia de diez años como maestra en Las Josefinas. "Hoy, por dar clases de Religión, te dicen que o estás loca o te preguntan que qué estás haciendo con tu vida. De ahí eso de 'no morir en el intento'. Cuando comencé estaba muy ilusionada, pero nadie me entendió porque yo estudié Ciencias Químicas. En el colegio me animaron a dar también esta asignatura por la escasa vocación y acepté. Había que tirar del laicado ya que las monjas ya estaban muy mayores", cuenta. 

Una trayectoria profesional que en cierto modo ha estado llena de contradicciones, como la misma Colorado reconoce. "Los dos primeros años fueron muy bien, pero luego me planteé si lo que hacía iba a algún sitio o estaba predicando en el desierto, tanto por las respuestas de los chavales, que son muy respetuosos y necesitan preguntar y dialogar, como por saber qué estaba haciendo realmente con mi carrera". Tras mucho reflexionar, "me di cuenta de que sí tiene sentido dar clases de Religión. Hay que cambiar la visión de estas clases, eso de rezar y cantar el Aleluya... Yo no hago nada de eso. Hay que dar historia, filosofía, arte, literatura de la Biblia, y como creyente, doy mi opinión, pero no imparto catequesis. De hecho estoy matriculada en Ciencias Religiosas". 

La profesora considera que la clase de Religión, "es un espacio en el que los chavales preguntan cosas, y no es porque crean o dejen de creer. Alguno me ha preguntado que si por ser ateo le iba a suspender. ¡Y no se trata de eso!, sino de que se entienda que existe un fenómeno, una realidad que es la religión que ha existido a lo largo de la historia y que nos ha influido y no se puede dejar a un lado. El niño se cuestiona el sentido de la muerte, por qué existe el sufrimiento, el mal y si existe Dios, cómo es ese Dios, la homosexualidad, las relaciones prematrimoniales... La asignatura hay que vivirla así y no a base decir que esto es pecado, esto no lo hagas... Hay que transmitir que hay que pensar, que hay que buscar en aquello que crees y que la religión es una opción. Aquí no se obliga a nada. Y si decides no creer, antes debes conocer en qué no crees". Una forma de dar clases "en la que tengo total libertad, nunca me han dicho cómo tengo que hacerlo". 

Almudena Colorado asegura que a lo largo de las décadas "no se ha impartido esta asignatura como debiera, es decir, desde el diálogo con la cultura. De hecho, los chavales me preguntan que cómo siendo química, doy Religión. Pues hay que enseñar que el pensamiento es muy amplio. Hay que mostrarlo como un fenómeno humano, como algo natural, no desde el miedo". "Yo -añade- como creyente, que vivo esta opción de verdad, no puedo hablarles a los niños desde la imposición, el miedo, el pecado..., porque de eso me asusto hasta yo. Y ahí nos hemos equivocado, es un mensaje de alegría que no hemos sabido transmitir. La Iglesia ha tenido sus errores de los que también hay que hablar".

Asimismo, habla del "cacao" que tienen muchos de estos niños, "algunos son ateos pero luego comulgan en misa, creen en Cristo y a la vez en la reencarnación... Creo que hay que orientarlos, ya sean ateos o no. Pero que elijan no porque sea una moda. En la adolescencia el ateísmo es una forma de rebelarse, pero hay que saber antes qué es. Hay que argumentarlo todo. Para dar clases a estos chicos hay que estar muy preparado, no sólo porque parezcas buena gente. El niño sabe cuándo hablas sabiendo". 

Y aunque hay que impartir un temario, "es el tiempo de dar respuestas y de hablarles incluso de las grandes cinco religiones, aunque nos centremos en este colegio en el cristianismo. Pienso que hay que hacerlo porque saber que hay otras formas de vida en la sociedad, hace a la persona más tolerante. Hay que verlo todo desde la tolerancia si queremos que lo sean con nosotros otras culturas". Colorado recomienda a los futuros profesores de Religión que se preparen en profundidad la asignatura, que estudien, "porque el niño te va a preguntar de todo y hay que dar una respuesta adaptada al tiempo que vivimos, pero sin ocultar, ni cambiar la verdad". 

¿Y cómo es eso de explicar primero el átomo y luego a la hora siguiente hablar de Dios? "Pues porque no está reñida una cosa con la otra, hay que estar preparado para ambas. Pienso que la Ciencia es una maravilla, tanto como la Religión. No hay lucha. La Ciencia ha respondido muchas preguntas y la Religión te habla del sentido de la vida. No todo es casualidad, hay algo más". ¿Le gusta la imagen que da cuando dice que es profesora de Religión? "¡Uy, no! (ríe). Lo digo e inmediatamente me ponen el hábito de monja, y piensan que con esta no se puede hablar, no sale, no tiene novio, no va a fiestas... ¡Que soy un ser humano normal! Pero es cierto que tu estilo de vida tiene que estar de acuerdo con lo que crees. Es de lógica. No soy prisionera de nada. El catolicismo no es así y se ha enseñado lo contrario". "Aunque suene muy a monja lo que voy a decir (ríe), Cristo rompió muchas barreras y por eso en parte lo mataron. Iba en contra de muchas normas. Se trata de ir paso a paso". 

Fuente: A. Cala del diariodejerez.es 

jueves, 7 de agosto de 2014

Canción "Si": ¡Qué agitados tiempos nos ha traído agosto!


¡Qué agitados tiempos los de agosto del 2014! Guerras, y rumores de guerras, epidemias, bombas, desolación. No sabemos a donde volver la mirada.

Rostros rotos de niños atrapados en un conflicto ancestral, inermes entre la balacera y los gritos de los grandes.

Rostros de cristianos, de manos terrosas y ojos como mares, marcados con la "N" de nazarenos, victimas de un genocidio absurdo, como los judíos en el III Reich

Sí, de nuevo. El mismo crimen de exterminio de unos contra otros que se cometió en  Bosnia-Herzegovina, en Ruanda, en el  Irak de Saddam Hussein contra los Kurdos.

No aprendemos. La ciudad de Dios y la ciudad del diablo.

En medio del cansancio, la ira, el hambre, la desilusión, en países como España la banca celebra sus pingües ganancias, mientras la gente padece el rigor inmoral de la devaluación de los salarios, el paro, los desahucios,... y los políticos prosiguen la vacuidad de sus discursos chorros, bla, bla, bla,...

La raíz de todos los males es el afán por el dinero (1 Tim. 6,10) 

Los cristianos sabemos que la historia no está a merced de la maldad de los hombres, por eso somos gente de esperanza. Vivimos los acontecimientos convencidos de que Dios nos habla siempre a través de ellos. Jesús mismo nos invitó a estar atentos a los signos de los tiempos, con los lomos ceñidos y las lamparas encendidas.

Las tragedias que padecemos, ya sean cercanas o lejanas, constituyen no sólo una invitación apremiante a la oración, también son un llamado a avanzar en nuestra conversión al Evangelio, a dar testimonio de profecía y caridad, denunciando las injusticias, aliviando el sufrimiento de nuestros prójimos, solidarizándonos, en la medida de nuestras posibilidades, con todas las victimas.

Conversión, oración, profecía, caridad. Así respondemos los cristianos frente a las desgracias propias y ajenas. Quien tenga oídos para oír que oiga.

En esta era de las comunicaciones y los vídeos, de las redes sociales y el intercambio instantáneo de imágenes, corremos el riesgo de convertir el sufrimiento de nuestros hermanos en un espectáculo que llega a la pantalla de nuestro ordenador, nos entretiene un rato, y luego desaparece de nuestra vista.

Pero el sufrimiento de los demás merece respeto, es un grito que sacude nuestra conciencia y remueve los despojos de humanidad que todavía no nos ha arrebatado el sistema. Los cristianos en cada hombre o mujer que sufre siempre tenemos delante a nuestro Redentor, en ellos vemos a Jesús prolongando los sufrimientos de su pasión y muerte en la cruz.

Acompaño estas palabras con la canción "Si" de la cantante francesa Zaz, que ya hemos presentado en este blog: ¡Quiero!, la letra nos habla de todas esas utopías de justicia y fraternidad que duermen en el corazón de los seres humanos. 

Se trata, en lenguaje evangélico, del anhelo por la llegada del Reino de Dios, el cual no es una mera quimera fantasiosa, sino un don de Dios que pedimos cada vez que rezamos el Padrenuestro, y que vivimos en el día a día de nuestra vida cuando practicamos el mandamiento nuevo del amor fraterno: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado" (Jn. 13, 34).

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miércoles, 6 de agosto de 2014

¿Vienes a Tenerife?: 10 sitios que te recomiendo visitar


Cada año visitan Tenerife casi 5 millones de turistas,... a veces me pregunto, ingenuo de mi, ¿dónde se mete toda esta gente que no la veo? Claro yo no suelo pasear mucho por los grandes conglomerados hoteleros del sur, por ejemplo, y eso que vivo relativamente cerca de Los Cristianos y Playa Las Américas. Sin ir muy lejos, El Médano, a escasos kilómetros de mi pueblo de San Isidro, triplica su población los meses de verano, pero, curiosamente, no voy mucho por allí salvo que tenga que hacer alguna diligencia.

Hay un modelo estandarizado de hacer turismo que, lo confieso, me desazona no poco,... la gente se monta en el avión, se baja del avión, los suben a todos en filita a un autobús, los hospedan en un complejo hotelero de estos con todo incluido, les ponen a cada uno su correspondiente pulserita de huequitos, y ala,... piscina, playa, disco,... piscina, playa, disco,... a esto añadimos alguna visita a un parque temático, tipo Loro Parque, por ejemplo, o un recorrido por la ciudad para las compras, o, en el mejor de los casos, una excursión al Teide, y listo, fin de la estadía,... corra de nuevo para el autobús, a coger el avión y a casa.

A veces me pregunto si todos estos alemanes, británicos, nórdicos, rusos, europeos, españoles peninsulares, etc. que nos visitan han conocido realmente Tenerife, su historia, la belleza de sus paisajes, su gente,...Claro, para llegar al alma de un lugar tienes que vivir y convivir allí un tiempo. Hay secretos que solo conocen los de casa.

Viajar, conocer otros lugares, salir de nuestro entorno, debería ser algo más que desconectar, debería ser una experiencia de humanización, de enriquecimiento personal, de encuentro con la cultura, con el paisaje, y, especialmente, con otras comunidades humanas distintas de la nuestra.

Y ahora que hablo de turismo no me olvido que para muchos, españoles y no españoles, salir de vacaciones es casi un sueño, un lujo que no se pueden permitir pues apenas llegan ( o, sencillamente, no llegan,) a fin de mes.

Después de 12 años viviendo en esta isla, y de recorrer algunos de sus más bellos rincones, me atrevo a sugerir la visita de estos 10 sitios, especialmente recomendados para quienes vienen a Tenerife por primera vez: