jueves, 9 de julio de 2015

3º Día novena de la Virgen del Carmen: vivir en obsequio de Jesucristo




Este 3º Día de nuestra novena a la Virgen del Carmen, lo vamos a dedicar al tema: Vivir en obsequio de Jesucristo.

En días pasados compartía en este blog una entrada, ¿Qué significa tener éxito? Dos visiones contrapuestas, donde reflexionaba sobre dos maneras de enfocar la existencia: o vivimos para nosotros mismos, según nuestros criterios y objetivos, o según los criterios y objetivos que nos impone el mundo (en el fondo es lo mismo: concupiscencia de los ojos, vanidad de las riquezas, soberbia de la vida); o, sencillamente, vivimos para Dios, lo cual no es otra cosa que "perder la vida" por él, como bien dice Jesús en el Evangelio.

Claro, lo fundamental, es encontrarse con Jesús, sentirnos llamado por nuestro propio nombre, elegidos por su misericordia para estar con él, para que velando o durmiendo vivamos junto con él, y dar testimonio de su resurrección en medio del pueblo, realizando las buenas obras que Dios de antemano quiso que practicáramos para alabanza de su gloria.

En este sentido, la invitación del Maestro siempre nos confronta, como hizo con el joven rico y con tantos otros: o eliges seguirme sin anteponer nada a mi amor o sigues la corriente del mundo y buscas tu realización en esta vida. El siempre nos deja libres en esta decisión para que calculemos bien los gastos, no sea que nos quedemos a medio camino en la construcción de la torre, y suframos el escarnio de los burladores.

En el fondo, se trata de vivir en obsequio de Jesucristo, el fin último que según la regla de vida de los carmelitas congrega a los hermanos en el Carmelo.

María, en su momento, también fue llamada. En la Anunciación Dios la invita a dejar sus planes personales y a aceptar, en el claroscuro de la fe, el proyecto que el Creador tiene con ella. Alégrate, llena de gracia, le dice el ángel, serás la madre del Mesías, el heredero del trono de David, él no nacerá de varón, sino del Espíritu Santo que te cubrirá con su sombra. Ella le responde: he aquí la esclava del Señor, acepta así el sueño que Dios tenía con ella desde el principio, desde antes de la creación del mundo,  y se entrega a su querer como su humildísima sierva.

Nadie ha vivido tan radicalmente como María este ser por entero de Dios. Toda su vida fue un continuo desprenderse de si misma, desde Nazaret hasta el Calvario, un continuo decir heme aquí, hágase, con el corazón, con los labios, con el testimonio de su vida humilde y sencilla. Siempre caminando en la obediencia de la fe.

Ella nos enseña a rendir nuestra vida al Señor, a vivir bajo el señorío de Jesús. 

Ella nos ayuda a descubrir lo que significa realmente vivir en obsequio de Jesucristo.

Hay gente buena e incluso piadosa que toda su religión es procurar que le vayan bien las cosas, o que los hijos sigan un buen camino y sean preservados de los peligros de la vida, o que Dios les devuelva la salud, o que el Señor les conceda la realización de tal o cual proyecto. Y recorren el mundo visitando santuarios, van a retiros de sanación, rezan novenas y rosarios, y siempre están como agobiados porque les parece que no hacen suficiente, o que Dios da largas a su asunto,...

¡Despertemos!, no nos pongamos a vivir en obsequio de los hijos, ¡los hijos son del Señor!, ni para el esposo o la esposa, ni para el trabajo o la profesión, ni andemos ansiosos con el tema de la salud, o por el éxito... Es tan sutil esto que digo porque nos parece que todo esto es bueno, y en verdad lo es, además sabemos que el Señor quiere que le confiemos nuestras necesidades y preocupaciones. Lo malo es cuando los hijos, la salud, la esposa, el trabajo, se convierten en el centro de gravedad de nuestras vidas, y vivimos la "religión" en función de nuestros intereses sin entregarnos de veras al Señor.

Vivir es obsequio de Jesucristo es otra cosa, es rendirse totalmente a él, es confiarle la vida toda, como dice la Oración de entrega total a Jesucristo: "Jesús, Hijo de Dios..."

Vivir en obsequio de Jesucristo es entregar nuestro cuerpo, nuestros problemas de salud, nuestras enfermedades y dolencias

Vivir en obsequio de Jesucristo es confiarle nuestros hijos, nuestro pareja, nuestra familia, nuestros amigos, nuestra soledad,...

Vivir en obsequio de Jesucristo es rendir a sus pies nuestros problemas económicos, nuestras deudas, nuestro trabajo o nuestra búsqueda de un empleo, nuestros estudios, nuestra profesión,...

Vivir en obsequio de Jesucristo es ofrecerle nuestro tiempo, los dones que se nos han confiado, los talentos, ser fieles a nuestro compromiso de apostolado, a nuestra oración,...

Vivir en obsequio de Jesucristo es rendir a los pies de la cruz nuestros pecados y miserias, nuestras debilidades, vicios y defectos, ...

Vivir en obsequio de Jesucristo, es, en definitiva, tenerlo a él como centro de la existencia, confiarnos siempre, abandonarnos siempre, y procurar con todas nuestras fuerzas hacer su voluntad.

¡Qué hermoso es vivir para el Señor como María! ¡Cuánta paz y cuánta alegría en el corazón del que se entrega! ¡Cuánta libertad frente a los vaivenes de la vida: hoy nos va bien, tenemos éxito, nos aplauden, al mes siguiente fracasamos, sufrimos reveses, enfermamos,... si vivimos bajo el señorío de Jesús, diremos como Teresa de Jesús, "Nada te turbe, todo se pasa"!

¡Qué difícil parece todo esto para nuestra carne cargada de polvo y debilidad! ¡Qué María nos ayude, que ella nos enseña a decirle sí a Jesús; para que proclamemos día tras día su victoria, nos gloriemos en nuestra debilidad, y nos habite la fuerza de Cristo!

María, que nos acogió a todos como a verdaderos hijos junto a la cruz, nos conceda vivir bajo el amparo del Señor Altísimo, caminando bajo las sombras de sus alas: su fidelidad y su misericordia.

ORACIÓN

Padre de bondad, que nos has llamado a vivir en obsequio de tu hijo Jesucristo,  haz que cuántos nos preparamos para celebrar la fiesta de la Virgen del Carmen nos entreguemos totalmente a ti como lo hizo ella, la humilde sierva del Señor. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

@elblogdemarcelo

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