miércoles, 15 de julio de 2015

9º Día novena Virgen del Carmen: Bajo el patrocinio de María, la Madre de Dios.





En el último día de nuestra novena preparatoria a la fiesta de la Virgen del Carmen, vamos a reflexionar sobre lo que significa vivir bajo el patrocinio de María, la Madre de Dios.

Los primeros ermitaños del siglo XII que se retiraron a las laderas del Monte Carmelo en Palestina, congregados  en torno a la fuente de Elías, edificaron una sencilla iglesia dedicada a la Virgen María, en torno a la cual se reunían cada día para los oficios comunitarios. La tradición siempre interpretó este hecho como un signo de la especial relación de los hermanos con la bienaventurada Madre de Dios, a quien consideraban la Señora del lugar y la Patrona. 

El desarrollo histórico del Carmelo confirmará luego esta experiencia primera del patrocinio de María. Tal y como lo expresa el dicho medieval: "Carmelus totus marianus est" (El Carmelo es todo de María).

Más allá de la historia, ¿qué significa hoy vivir bajo el patrocinio de la Madre de Dios?

* Consagrarse totalmente a María: nuestra vida, nuestros trabajos y estudios, nuestras familias, nuestra oración, las tareas de cada jornada,… ofrecérselo todo a ella para que su amor maternal nos ayude en nuestro camino de entrega a Jesucristo, y vivamos realmente en su obsequio, uniéndonos cada día más a él. 

* Tener a María como madre y modelo en el discipulado cristiano: imitar sus virtudes, su vida teologal de fe-esperanza-caridad, su profunda humildad y pobreza, su oración, su espíritu de servicio y disponibilidad, su escucha asidua de la Palabra.

* Recurrir a María en nuestras necesidades: presentarle al Señor nuestras peticiones a través de sus manos maternales, rendirle a sus pies nuestros problemas y angustias, confiar en su poderosa intercesión delante de Jesús, el dador de toda gracia.

* Venerar con afecto filial a María Santísima: unirnos a todas las generaciones que han celebrado la grandeza de la humilde esclava del Señor, rezar el rosario, el Angelús, la Salve, etc.

* Confiar en la protección de María: invocarla en los peligros, pedir que su manto nos cubra y nos ampare siempre en el camino.

El Escapulario del Carmen es un humilde signo de nuestro propósito de  vida: seguir a Cristo, el Señor, bajo el patrocinio de nuestra buena Madre, consagrados a ella, teniéndola como modelo de nuestro caminar en Cristo, acudiendo a ella en nuestras necesidades, venerándola con verdadero amor de hijos, invocando en toda circunstancia su poderosísima protección.

Por supuesto, tenemos a la Madre de Dios como Patrona para mejor configurarnos y unirnos a Cristo. Él es siempre el centro de nuestra vida, Jesús, el Hijo de Dios bendito que ha nacido de las entrañas virginales de María, que ha muerto por nosotros en la cruz y que ha resucitado de entre los muertos. A él sólo la gloria por los siglos de los siglos.

Concluyo con unas hermosas palabras de san Juan Pablo II en una carta que dirigió a todo el Carmelo en el año 2001 con motivo del 750 aniversario del Escapulario del Carmen:

"Esta intensa vida mariana, que se expresa en la oración confiada, en la entusiasta alabanza y en una diligente imitación, conduce a comprender cómo la forma más genuina de la devoción a la Virgen Santísima, expresada por el humilde signo del Escapulario, es la consagración a su Corazón Inmaculado".

Que el Espíritu Santo nos descubra a cada uno los tesoros de sabiduría y gracia que el Señor tiene reservados, en su misericordia, a quienes visten agradecidos el Escapulario del Carmen e intentan vivir bajo el amoroso patrocinio de María, la Madre de Dios.

ORACIÓN

Padre de bondad concede que cuantos vestimos el santo Escapulario del Carmen vivamos siempre fielmente bajo el patrocinio de la Santísima Virgen María y al prepararnos para celebrar con alegría la fiesta del Carmen experimentemos siempre en nuestra vida su maternal protección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.



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