martes, 18 de agosto de 2015

EQUIPAJE


En la maleta azul petróleo
- aeropuerto Reina Sofía, madrugada de agosto -,
la furia de la Orinoquia motocross 8 cilindros,
espumas de un delta vitamínico,
                                             superdotado,
ardor de selva, labios agrietados por los besos
de un verde sin copyright, de un verde cohete de luz y clorofila,
de un verde carnaval, pulmón, tierra.
El horizonte,
                    quemante ojo naranja,
                                          esteros, tolvaneras,
pintada camiseta,
llanuras ensopadas de una gorra beisbolera,
morichales y morichales que se atragantan en el buche pepsi light,
y la palma sola suspira
la alternancia de inviernos y estíos,
nacidos de un tiempo diluvial, exorbitado, sin semáforo,
prolongaciones de un parto climático, o de un secuestro de nubes,
o de un asalto de sol a lluvia armada,
la garganta de jaguar estereofónica,
y el contoneo de la rubia cordillera,
bofetones de páramo rojeando mi mejilla de mirón compulsivo,
las orejas irritadas por la goma del audífono,
música de boas, mapanares, corales, 
por cafetales, por cacaos en su pulpa, por piñales y mangos pintones,
por playas aguamarina y manglares desbocados;
castañear de dientes en la vigilia de los caimanes,
los pies la urgencia del fuego en la sabana de abril,
inflamada la entraña por el ímpetu hormonal de un pueblo adolescente,
chillando siglos de rabias en los graffitis de la muralla,
al fragor de niños correteando entre crucigramas de chabolas,
prolíficos, vitales, directos,
que pican mi pupila absorta, saltan en lagrimones, ilustran el folleto de una ONG,
colabore, colabore, colabore, ponga un parche pret a porté en su conciencia,
la carne tatuada de cuerpos sudorosos, sensuales, mestizos,
el piercing del oro cochano y la yuca amarga,
de mi alma isleña, europea, negroide, americana,
arawaca, piaroa, motilón, cumanagota, yanomami, caribe,
de mi alma que explota, de mi alma butano y fosforo,
de mi alma irrenunciablemente cósmica,
mi alma homo sapiens,
tercera glaciación a la derecha,
segundo piso del cuaternario, sin portero.

Frente al mostrador un cartel perentorio:
carga máxima - vuelo interoceánico - 36 kilos.
@elblogdemarcelo

5 comentarios:

  1. Marcelo, esto es buenísimo. ¡Cuánto has dicho en apenas cincuenta y pico versos!, porque son versos, ¿verdad?, ¿o acaso es toda la historia reciente de tu pueblo y el nuestro también? Sigue versando tu historia y la de Venezuela. Me enseñas mucho. Entrañable y desgarrador.

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  2. Balbina, muchas gracias, la verdad es que a veces no me atrevo a llamarlo poesía, son textos "experimentales", que viven en permanente construcción, como tantas cosas mías,... Sí, es la historia mía, y tuya, y de los pueblos que se mueven sin cesar, al fin y al cabo las fronteras son dibujos en un mapa. Lo que cuenta es el corazón. Un abrazo, y de nuevo muchas gracias

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  3. Pues tus "textos" como le llamas, han creado imágenes en mi mente. Hermosos. gracias por compartirlos.

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    1. Muchas gracias, María Auxiliadora, que nuestra palabra siempre nos convoque y en cada uno respire su vida propia, ella es hija del tiempo y de los corazones que las pronuncian,..Un abrazo

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  4. Marce, mi pregunta era retórica. Un poeta, aún en prosa, rezuma poesía.

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