lunes, 3 de agosto de 2015

MONTAÑITAS DE SUIZA


Montañas, montañitas de Suiza,
frías y cargadas de simétrica medida,
me acuesto en tu senil verde light,
donde oscila, tic- tac, la brisa.

Luego pinos, curvas, pinos,
y una pradera afeitada de monte,
luce triste y seria,
como un 1º de mayo en casa de rico,
y yo que pensaba encontrarme con Heidi
brincando disparatada por tus faldas,
o a la vaca lila de la chocolatina Milka
con una sonajera en el cogote.

Los mechones rapados de tu hierba,
uniformes, asépticos, apolíneos,
son como el coco pelado de los marines.

En el predicho de tu calculado alud,
nada sobra, nada falta,
unas flores iguales aquí,
un anuncio germánico allá,
pero sin fiereza,
en tranquila posesión de ti,

Descubro entonces,
¡oh montañita helvética!,
que, en realidad, tú no me necesitas

@elblogdemarcelo


1 comentario:

  1. ¡Marcelo!, esto es precioso. El final, insuperable, y me identifico...Mi aplauso, compañero poeta...

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