sábado, 7 de noviembre de 2015

DE LA DISTRAÍDA VIDA DE ULISES NIVARIA: Tercera parte


Lo de la Danae, la modelo, no termina ahí,… ¡tela marinera con lo de la esta mujer!... Un momento,… ¡Mira quien sale del Mercadona!, ¡mujer, no te des la vuelta así!, disimula un poco,… pe-ee-ro, por favor… ¿la reconoces?,… ¿saludarla?,…Noooo, déjate de historias, me parece que no nos ha visto, sigamos como si tal cosa. Menos mal, ya dobla la esquina. Sí, es Rosy, la hija del pastor evangelista, hacía por lo menos dos años que no la veía, ya te dije que vive en Las Palmas, el padre sigue trabajando por la calle Salamanca. El otro día Tere, la del estanco, bajemos la voz, me comentó que había logrado casarse con un chico de Galicia, parece que es un empleado de hostelería un poco mayor que ella. Sí, el hombre estaba separado, ¿viste el niño?, debe tener unos tres años, más o menos, ¿sabes?, siempre quedó la duda por lo del rollete que le achacaron con Ulises, vamos, y como, casualmente, justo por esas fechas la niña desaparece del barrio y se va a vivir a Las Palmas, ¿qué dices?, claro que estaba lo de las oposiciones que había aprobado de auxiliar administrativa, pero es que luego, a los meses, se presenta con este niño, claro, ¡ni tonta que fuera!, acompañada con el hombre que te digo, un  camarero,… aspiraría a algo más, con lo pretenciosa que era, siempre dándoselas de finolis,… no sé, no sé,… tú me dirás… , bueno, ya sabemos cómo es la gente de chismosa, es una pasada cuando se ponen a murmurar, dígame la Tere, es qué es de cuidado, una lengua viperina, para todo tiene un cuento, con esa cara de boba que pone cuando vas a comprar el periódico o alguna chuche y luego por detrás, las va colando… nosotras ni caso, que no se diga que damos píe a habladurías. Tú ten cuidado cuando vayas al estanco y empiece esa mujer con su preguntas, y con sus vueltas, pues sin darte cuenta te enredas y te las coge enseguida,… Bueno ya hemos llegado, aquí te dejo, nos vemos a la tarde entonces, nada, mi niña, ¿a qué hora sales?, a las siete y media, bien, quedamos de nuevo en el bar de Josefa, vale, venga, ¡qué te sea leve!, adiós.

¡Por fin llegaste!, llevaba media hora esperándote, sí, el tráfico por la Rambla, ¡qué me vas a contar!, sí, menos mal que es viernes, Josefa, corazón, ponnos dos cañas, sí, fresquitas, venga, y algo de tapeo, ¿has visto como se ha subido la temperatura?, es una pasada lo de este calor,…en fin,…y luego nos estamos quejando del invierno,… Gracias, mujer, lo compré en las rebajas, ¡ja-ja!, ¿te gusta?, pues seguro que todavía quedará de tu talla,… no te enfades, tía, es broma,… ¿Qué como siguió la historia de Ulises después de lo de París?,… Josefa, dos cañas más, por favor.

En vez de regresarse a Tenerife,  le dio por seguir el rastro a la mujer de los yogures, cogió un tren hasta Múnich, al sur de Alemania, sí, exacto, allí se puso a deambular por la ciudad, calle arriba, calle abajo, me imagino que buscando a la Danae ésta. En una plaza conoció a un señor vestido de tirolés que tocaba un acordeón, el tío comenzó a hablarle en español, así como lo oyes, bueno, se trataba de un argentino con el pelo teñido de rubio que andaba de ilegal, sí, tía, el hombre se buscaba la vida tocando música por las calles del centro de Múnich. Ulises lo acompañó algunos días en sus correrías, pero él nunca ha tenido mucho talento para la música y además estaba agobiado con lo de la rumana.  Tres días más tarde consiguió  un curro en una empresa de salchichas a las afueras de la ciudad, en Geltendorf, un pueblito bávaro de lo más mono. Allí estuvo el pobre casi un año, ¿qué hora tienes?, vale, hay tiempo.

Un sábado en las noticias de la tele ve aparecer a la modelo. Se quedó de piedra. Resulta que la mujer no era de Rumania, sino de Chechenia, ¿sabes lo que te digo?, sí, vale, por allá por Rusia, es para flipar, la tía pertenecía a una célula terrorista de estas con tentáculos en varias capitales europeas, exactamente, venga, Josefa, ponnos unas aceitunitas, anda.

La chica se había infiltrado como asistente de recursos humanos, en una fábrica de armamentos en Berlín. Y claro, lo del modelaje había sido una tapadera. Durante algunas semanas el chico se obsesionó con el tema, fue reuniendo en una carpeta un montón de artículos de periódicos y revistas, las declaraciones de la supuesta rumana nunca lo mencionaban, ni siquiera aparecía Paris en su historial, ¡qué va!, ¡él nunca sospechó nada!, y, encima, ¿qué era eso de Chechenia?

Cuando la prensa dejó de mencionar el asunto, quiso él también pasar del tema. Por lo demás, ya estaba harto de liar salchichas, por lo que no es de extrañar que un sábado que se encontró con una niña correteando disparatada por los Alpes y se pensó si sería Heidi la de la serie aquella, decidió regresar a Tenerife.

Como siempre, no había ahorrado ni un duro, ¿de dónde, pues, iba a sacar para el billete?, no le quedo otra sino la de orillarse en una autovía, escribir con un rotulador rojo: “Spanien” y, hala, a esperar que algún coche lo fuera acercando. El primero en aventurarse fue un camionero italiano que llevaba un cargamento de lechugas hasta Berna, sí, en la Suiza francesa, el hombre casi ni hablaba, era un furibundo escucha de reggaetón, sí, exacto, y con reggaetón hicieron todo el trayecto, “dale, dale don dale, que somos subnormales…”, vamos a tomar las dos últimas, Josefa, dos cañas más, y la cuenta, el tío lo dejó en una gasolinera cerca de un cruce de autopistas en dirección a Francia. Aquí cambió el cártel: “Espagne”, siempre con su rotulador rojo. Después de un buen rato, casi se le hace de noche en aquel sitio, unos argelinos que iban hasta Marsella lo subieron en su coche, un Renault de segunda mano medio destartalado, si, tía, a cambio le pidieron que colaborara con la gasolina, ¡mujer!, me imagino que sí, alguna monedita llevaría. En Marsella ya fue más fácil, unos estudiantes vascos que conoció en un café aceptaron llevarlo hasta Vitoria. Al llegar allí, tomó un trabajo temporal como vigilante en una obra, tenía hambre, estaba cansado, se había quedado sin perras y necesitaba algún dinerito para llegar a casa.
A todas estas, la madre seguía trabajando como portera en nuestra calle de siempre, allí fue a parar Ulises, y, claro, la mujer casi no lo podía creer, hijo mío, cómo has estado, no he sabido de ti y todas esas cosas, Josefa, gracias, venga, saludos ¿Cogemos un taxi?, bueno, es verdad, vamos andando, total, es cerca. Ese día se encontró en la calle con un antiguo compañero del insti, ¿te acuerdas de José María, al que llamaban Chema?, ese mismo, sí, pues resulta que el chico estaba colocado en un pedazo de cargo en el Ayuntamiento, claro, Cloti  dice, ya sabes lo cotilla que es, que la concejal de asuntos sociales, una rubia estirada con una pinta de maruja que no veas, estaba colgadísima de Chema,  sea como sea, tenía manga, por lo que logró que cogieran a Ulises como ordenanza de yo no sé qué organismo autonómico que no me acuerdo, y, ahora sí, a trabajar: Ulises suba estos papeles a la directora, Ulises busque el expediente en el archivo de Marlene, la secretaria, Ulises que pasó con los pastelitos y el café, Ulises, las fotocopias, y Ulises para acá, y Ulises para allá, ya te digo, estaba en todo.

En la oficina conoció a Menelao, un becario muy peculiar, con quien trabó amistad enseguida. Una de las manías más notorias del joven era la de beber café, sabes lo qué te digo, a tiempo y a destiempo, era una pasada, cada vez que Ulises se acercaba a su escritorio, ¡zas!, ya le estaba sirviendo un café, …Era un tío un poco chalado, sabes, medio poeta, experto en shiatsu, una técnica japonesa de masajes, archivista de profesión y canguro miércoles y sábados por la tarde. De allí que algunos hayan pensado que ejerció cierta influencia en la rarezas de pensamiento que le vinieron al hijo de la portera, aunque lo grave, grave, vino después.

@elblogdemarcelo



4 comentarios:

  1. Buenísima me quedé con las ganas de saber Menelao jajajaja muy buena un abrazo

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    1. Gracias, Beatriz, a ver hasta donde va a seguir la saga de este pobre muchacho, mira que yo también estoy intrigado. Un abrazo

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  2. Bueno, bueno, pues seguiremos esperando al cuarto. Has hecho de un estilo una historia por entregas. Fluye trepidante. Me gusta.

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  3. Vivencias interesantes. La casualidad me trajo hasta aqui al buscar un relato de mi autoria. "La moledo". Te invito al blog colectivo. Que administro. escritoresmadrid. blogspot.com

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