viernes, 31 de julio de 2015

De librerías por Santa Cruz: nostalgias caraqueñas


Ayer pasé todo el día dando vueltas por Santa Cruz de Tenerife.

Después de un recorrido por las librerías de la ciudad tenía la impresión de que en todas partes vendían los mismos libros. Otras veces me ha sucedido lo mismo ¿Será que en Tenerife todas compran a los mismos distribuidores? Probablemente.

Soy tremendamente desconfiado con los títulos que se ponen de moda. Además, no soporto que me atosiguen los vendedores. Cuando entro en una librería nunca sé ni lo que busco ni lo que voy a comprar. Amigos, por favor, no me persigan, me apetecería decirles, es que a mí me gusta ir a mi aire.

Por cierto, una de las cosas que más extraño de mi pasada vida caraqueña son las librerías. Recuerdo uno de mis periplos favoritos: bajarme en el elevado que une la avenida Andrés Bello con la Urdaneta, y recorrer a mis anchas el laberinto de buhoneros de libros usados que acampaban en los bajos del puente. Era una aventura surcar esos mares embravecidos de libros manoseados y llenos de hollín, y descubrir sumergido algún tesoro deshilachado buscándome desde una portada en rústica.

Uno de los sitios que también viene a mi memoria es la librería “Suma” de Sabana Grande, donde pasaba tardes enteras registrando pacientemente los anaqueles. Los que allí trabajaban ni se molestaban en preguntarme qué quería. Contemplaba carátulas, revisaba títulos y dejaba que mi instinto de lector me guiara en la cacería.

En este mapa personalísimo de mi Caracas también está la librería del “Ateneo”, en las cercanías del Museo de Bellas Artes; la librería “Macondo” en el Centro Comercial Chacaito; las librerías “Kuia Mare” de MonteAvila Editores. Mención aparte merecen las librerías de la Universidad Central, con sus precios más que accesibles para estudiantes clasemedieros e impenitentes como yo.

Cuando me veo regresando a Caracas, me sueño visitando estas librerías, así que, señores míos, ¡ni se les ocurra desaparecer!

Crecí bajo el mito de que todo, absolutamente todo, estaba en los libros. No había Internet a la mano para resolver dudas y curiosidades, así que sólo te quedaba como recurso acudir a lo que otros habían pensado y escrito sobre cualquier tema.

Bajo esa premisa adquirí la costumbre de comprar un libro cada vez que se me presentaba un problema. Claro, ya sé que no todas las respuestas están escritas en un texto, que hay cuestiones que se resuelven en el entramado mismo del caminar diario.

Pero me ha quedado la costumbre.

Hoy día lo de ir de librerías se puede fácilmente sustituir con la búsqueda del libro que quiero vía online en alguna tienda virtual. Pero yo en esto soy un antiguo, no me sabe igual comprar así, a mí me gusta ir a la librería y pasearme libremente entre los estantes, y tutearme cara a cara con los libros a ver si alguno pregunta por mí.

Visitar las librerías como un niño que entra a una tienda de golosinas.

@elblogdemarcelo



jueves, 30 de julio de 2015

Encuentros y desencuentros con el marxismo I: Vida universitaria


Mi primer encuentro con el marxismo ocurrió el primer año de mi vida universitaria y no fue muy afortunado. Se me enseñó en clase un arsenal de conceptos de corte manualesco, recuerdo en particular un libro: “Conceptos elementales del materialismo histórico” de Marta Harnecker, que había que repetir todo el tiempo de una manera más o menos literal.

A pesar de que el marxismo se presentaba a sí mismo como una propuesta “anti-dogmática” de análisis de lo real, lo cierto es que todo su planteamiento me pareció desde el principio bastante rígido, una especie de credo que había que abrazar con una fe cuasi religiosa.

Cualquier insinuación de desacuerdo era interpretada como una concesión a la ciencia social “burguesa”, justificadora de las desigualdades de la sociedad capitalista. Un verdadero atentado contra la ortodoxia oficial de la facultad.

En clase todo el mundo se expresaba con la terminología típica del marxismo.

No sé cómo se sienten los estudiantes universitarios cuando son sometidos a una imposición ideológica de esta naturaleza, pero en lo personal me sentía intelectualmente vacío y decepcionado. Lamentablemente este es el ambiente que aún hoy día se respira en muchas universidades.

Una vez me atreví a discutir con un profesor que impartía una asignatura llamada “Teorías del subdesarrollo”, la cual se redujo, por cierto, a leer y comentar durante un semestre la obra de Lenin: “El imperialismo como fase superior del capitalismo”.

El impase se suscitó cuando el docente nos exponía en clase que la historia del mundo se dividía no en “antes” y “después” de Cristo, la fórmula tradicional de occidente, sino que el elemento central era la revolución bolchevique de 1917. En ese momento, impulsivamente, levanté mi mano y le expresé que me parecía arbitrario y desproporcionado comparar los cambios culturales que el cristianismo introdujo en el mundo, con el surgimiento del Estado comunista.

Su respuesta fue bastante violenta. Me habló de mi “falsa conciencia”, de mi falta de estatura intelectual para cuestionar sus planteamientos, de que iba a necesitar años y años de lecturas para poder rebatir sus ideas. En una palabra, como se dice en el argot venezolano, me tragó vivo.

A nadie le extrañará que superé la evaluación de esa materia con un aprobado justito. Y eso que permanecí calladito el resto del curso.

Desde el punto de vista del pensamiento marxista, por lo menos del que yo conocí en esos años, no cabía el libre debate de las ideas, ni la confrontación de planteamientos. Sencillamente, aquel que no pensara igual a lo mandado se convertía en enemigo del pueblo y de la revolución. Y punto.

Siempre me he preguntado por qué una filosofía con un talante tan liberador y humanista como el  marxismo, tan sensible a valores como la justicia social y la igualdad, deviene en un sistema tan poco creativo, tan opresor de la libertad y de la conciencia.

Observo que lo revolucionario, cuando se establece como pensamiento dominante, se convierte en un sistema intelectual rígido, cosificado y conservador, enemigo de la disidencia.

En una dictadura del pensamiento único.

Gracias a los jesuitas de la parroquia universitaria, a quienes debo muchísimo en mi formación, mi segundo encuentro con el marxismo fue mucho más positivo y enriquecedor. Recuerdo especialmente la cátedra libre “Monseñor Romero” y el debate que se suscitó en el cristianismo latinoamericano en torno a la teología de la liberación, que tenía como telón de fondo, precisamente, el marxismo.

En este contexto mi visión de la filosofía de Marx cambió totalmente, quizás porque lo estudiaba en un ambiente de libertad y diálogo, de búsqueda y confrontación, de respeto a la razón. En una palabra, ¡podía respirar!

De todo esto espero comentarles en una próxima entrega. 

@elblogdemarcelo

miércoles, 29 de julio de 2015

NOCTURNO


Esta madrugada
asalto a gritos las calles,
entre esquinas de asfalto,
hay una campiña de luna efervescente,
                             de piedra hinchada,
                             por huellas de tacones.

Esqueletos de deseos,
atrapados en las vidrieras de las tiendas,
me nombran y soy.

Los coches a ambos lados del río,
tienen mirada egipcia
                      de cocodrilos
                      al acecho.

@elblogdemarcelo

martes, 28 de julio de 2015

The purim song: la fiesta judía de los Purim





Esta canción de los Maccabeats, grupo juvenil de música judía, está dedicada a la alegre festividad judaica de Los Purim, que se celebra cada año el día 14 del mes hebreo de Adar, más o menos entre febrero-marzo de nuestro calendario.

En el libro de Esther se nos relata la historia de cómo los israelitas al verse amenazados de exterminio por Amán, un visir del Rey Asuero, son librados por la intervención de Mardoqueo, y sobre todo, de su hermosa sobrina la Reina Esther, que se convierte en la gran heroína del pueblo.

En el relato sobresale el sentido teológico de la historia presente en las Sagradas Escrituras. Dios ha ido tejiendo los hilos, ha conducido a Esther en su camino hasta convertirla en esposa de Asuero. Desde esta posición ella ha podido intervenir para salvar a sus elegidos.

Dios presente revelándose/salvando detrás de las circunstancias y de la vida de las personas, acorde a su plan de amor y salvación, y respetando siempre su libertad

Repetidamente, judíos y cristianos, hemos sido perseguidos a lo largo de la historia. En innumerables ocasiones ha pesado sobre nosotros decretos y proclamas de exterminio. Pero más allá del aparente triunfo de la maldad, la última palabra la tiene siempre Dios, que es el Señor de la historia.

A nosotros, los creyentes, nos toca, como a los israelitas del tiempo de Esther, orar y ayunar para que en medio de las tribulaciones y sufrimientos se manifieste el poder de Dios.

Para conmemorar anualmente esta liberación nacional, se instituyó la fiesta de Los Purim, en ella se intercambian regalos, la gente se disfraza, especialmente los niños, y se comparte con la familia y los amigos.

Durante la celebración se lee el "Meguilá", es decir el citado libro de Esther. Cuando el nombre de Amán es pronunciado es tradición que los que participan hagan ruidos para que su nombre desaparezca. Además se pronuncian unas bendiciones especiales levantando la Copa del Purim varias veces.

Desde el punto de vista de la clase de Religión, conocer el sentido de las fiestas religiosas y saber participar en ellas con una actitud adecuada, forma parte de nuestra educación no sólo como miembros activos de una comunidad de fe, sino también como ciudadanos.

Lo celebrativo-festivo está en el corazón mismo de la experiencia religiosa, es por eso que forma parte de los valores que se promueven a través de la asignatura.

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lunes, 27 de julio de 2015

Una imagen para pensar: Cuando venga el Hijo del Hombre,...

"El espejo: cuando venga el Hijo del Hombre,  ¿hallará fe sobre la tierra?", Vladimir Kireyev



Esta pintura me conmovió. Se trata de un espejo en una calle del Moscú de hoy. En él aparece reflejado un Jesús, triste y cabizbajo, caminando en medio del gentío que transita por la acera. Rostros indiferentes, cabezas metidas en su propio laberinto, nieve, frío.

Sobresalen un chico joven hablando por el móvil, unos pájaros devorando restos de comida, una madre que aprieta contra su pecho a su bebé.

El título del cuadro hace referencia a la frase de Jesús al concluir la parábola de la viuda inoportuna y el juez impío: "Pero, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?" (Lc. 18, 8).

El fin de la parábola de Jesús era inculcarles a sus discípulos, "que era preciso orar siempre y sin desfallecer" (Lc. 18, 1). La oración perseverante es un asunto de fe, del combate de la fe, especialmente cuando las circunstancias son adversas, cuando humanamente sentimos que Dios parece darle largas a nuestras demandas. 

La gran batalla del cristiano no es con cañones y tanques, es la que se libra en la oración perseverante, que es oración de fe desnuda, aquella que se apoya en la más absoluta confianza en Dios y en sus planes de amor y misericordia. Como Jesús en el huerto de Getsemaní en la noche de su pasión. Igual.

Jesús ha unido esta oración de combate, oración de fe, con su Segunda Venida.

Toda la tradición del Nuevo Testamento nos anuncia esta manifestación final del Cristo glorioso, que estará precedida por una serie de signos, entre los cuales se destaca la apostasía: "Primero tiene que venir la apostasía" ( 2 Tes 1, 3). Apostatar es renegar o abjurar de la fe recibida. Existe un movimiento, por lo menos en España, que promueve que los bautizados en la fe católica renuncien de manera explícita a ella, a fin de que sus datos no aparezcan en el censo de la Iglesia.

Esta apostasía hasta ahora, aunque ha tenido cierta resonancia en los medios de comunicación, ha sido un movimiento francamente minoritario. Pero existe otra mucho más preocupante y extendida: es la que muchos viven en su cotidianidad, donde la referencia existencial y práctica a la fe cristiana ha desaparecido.

Gentes que viven, aunque no se declaren formalmente como ateos, como si Dios no existiera, como si no hubiera nada más allá de la muerte. 

A esto sumamos la campaña mediática en contra de la Iglesia y la influencia en la legislación, española y europea, de las tesis de un laicismo radical que pretende excluir todo referente religioso de la vida pública.

A mi nunca me han gustado las teorías conspirativas, pero es evidente que se quiere expulsar a Cristo de la cultura y de la vida de los pueblos.

Occidente se encuentra inmerso en una apostasía generalizada. No hace falta que nos lo diga una revelación particular, basta abrir los ojos y darse cuenta de lo que sucede. 

¿Significa esto que está cerca la Segunda Venida del Señor? Nadie lo sabe. Sólo Dios conoce el devenir de nuestra historia, pero hemos de estar vigilantes, con los lomos ceñidos y las lamparas encendidas. 

Intuyo, simplemente, que se acercan fuertes tormentas para los cristianos en Europa. Basta observar los nubarrones que se han ido acumulando sobre el horizonte en estos últimos años.

La Biblia se nos ha dado como consuelo y guía en el camino. Ella nos ayuda a discernir los signos de los tiempos. Hoy más que nunca tenemos que apoyarnos en la sabiduría que viene de la Palabra de Dios, a su luz podemos preguntarnos, por ejemplo: ¿qué ha sucedido con las naciones que han renegado de Dios a lo largo de la historia de la salvación? Pues eso. 

Esta es la hora que nos ha tocado vivir. Sigamos el consejo de Jesús, oremos sin desfallecer y estemos preparados, para que llegado el momento, sepamos dar cuenta, con valentía, de las razones de nuestra fe: "siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza" (1 Pe. 3, 15)


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domingo, 26 de julio de 2015

AMÉRICA: testimoniando la historia. Un poema de 1990



Esta tarde, organizando la maraña de mis papeles, encontré un poema, "América", que tenía olvidado y que escribí en 1990. Me conmoví al leerlo, reconocí enseguida a ese joven que era yo, con toda su ingenuidad, su frescura, escribiendo por los pasillos de la universidad, entre el comedor y la biblioteca de la facultad. 

Mi tentación ha sido, 25 años después, darle la vuelta al texto y acomodarlo a mi estilo actual de escribir. Pero no, he decidido dejarlo tal y como lo hallé en mi carpeta, cambiarlo sería perder un testimonio personal de lo que yo sentía, y cómo lo expresaba, en un momento concreto de mi historia.

Además, de pronto sentí una especie de pudor. Ese muchacho de veinte y pico de años merecía mi respeto.

Por cierto, escribir conjura el olvido de lo que hemos vivido, y de lo que hemos sido. Hay amnesias colectivas y amnesias personales, dejemos testimonios, escribamos. Luego, un rato más tarde, o quizás 20 años después, ese pequeño escrito nos trae de nuevo, rejuvenecidos, a la vida, 

Leer estos textos antiguos míos es re-encontrarme con las raíces de mi experiencia cristiana. Fue la fe en Jesucristo la que abrió mis ojos a la realidad del sufrimiento de mis hermanos. Qué desértico de ideales me parece hoy día el panorama desde esta Europa laicista, que le ha vendido el alma al capitalismo más grosero, que ha olvidado el Sermón de la Montaña, el agua fresca del Evangelio.

Aquí está, pues mi poema:

AMÉRICA


Allí estaba ella, 
con harapos,
con hambre,
y un niño con su cantinela:
"si me regala una moneda,...";
frente a sus ricos,
sus tesoros y su ladrón de oficio;
y en la noche la guitarra,
una guitarra vieja,
vieja de cuatro siglos,
con el mismo canto,
siempre, siempre,
el mismo canto.

Se llama América.

¡América!,
la morena,
con la sangre fogosa 
del tambor y las arepas, 
sudores de África regados por la estepa;
la indígena,
con su mirada mística,
la callada artesanía
del solidario bohío,
¡tú y yo somos tribu!;
la blanca,
con la codicia franca
su silla europea,
presuntuosa y altanera,
su estética, su visión,
y un emigrante pobre,
que vino y se quedó.

En la América mestiza,
el génesis se repitió, 
y del barro americano
un nuevo Adán surgió
un arco-iris de hombres
cocidos en el mismo sol.

Pero la América india, blanca y morena, 
se tiñó de otro color,
un rojo como escarlata,
la historia nos deparó.

Rojo del indio muerto
al pie de la choza;
rojo del misionero
en titánica labor;
rojo de los esclavos
azotados por el peso del cacao;
rojo de los héroes
que prendidos en fiebre,
por la libertad que no duerme,
soñaron un mundo diferente;
rojo del niño desnutrido,
frente al niño "MacDonald";
rojo de la deuda y su rapiña,...
¡No hay fondos!,...
¡Qué el pueblo ponga el lomo!
¡Deuda maldita!, 
que exprimes, ahogas, marchitas;
rojo de guerrilla y narcotráfico;
y un hombre sin casa,
y un hospital sin camas,
con un sueldo que no alcanza,
y una clínica elegante,
insultante, agresiva,
y un Centro Comercial de lujo,...
¡Pobre cacique Tamanaco! 

Eres roja América,
ríos de sangre fluyen de tu vientre,
pariendo la nueva tierra,...

Monte Calvario,
monte americano,
donde Jesús es crucificado,
con el madero insertado,
desde México hasta Argentina,
en cada desempleado,
en cada torturado,
en el niño hambreado,
en el pueblo saqueado,
sangra Jesús,
sangra América.

Pero la sangre de Jesús,
derramada en Viernes Santo, 
fue semilla de luz,
en Cristo Resucitado,
y de mi pueblo martirizado
la historia parirá
un continente de hermanos.

Esperanza, ¡alza la frente!
los Andes despiertan,
amanece la tierra buena.
América llama a sus hijos,
para que juntos en racimo,
hagamos el nuevo vino.
América fraterna,
América hermana,
un puñado de hombres,
una sola esperanza,
y un soplo divino,
y una nueva Pascua.

América,
de tu color rojo,
se prendió una llama,
que regó los huertos,
en llanos y pampas,
es la llama que hoy nos quema, 
que arde encendida,
en las manos inquietas,
del que construye la Vida.

Latinoamérica sin harapos,
sin pesito mendigado,
sin hambre, sin espanto,
con una nueva guitarra,
y un nuevo canto

27 de febrero de 1990.
A un año del Caracazo.

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sábado, 25 de julio de 2015

REBELDÍA

"Adrift", Jenna Anderson

Bajó la cuesta empecinado en un decir,
espejos florecían de horas cuadriformes,
un reverbero de negados adjetivos lo azuzan,
subvierten la estancia del espurio azul,
aquel andar ensimismado
bajo el cotorreo de un mendaz sol de lencería.
¿Es una nueva religión?,
no atina a definirlo,
sólo es el estrago,
el amargor de medianías,
explicaciones caducadas
segadas de un manual de cosas dichas,
muertas en su invidencia,
naufragas
del sentido común
                y del fantástico también.

Se impone la rebeldía como credo,
quemante voz de santidad rehecha,
más allá de donde agotan su verdad
el punto y la coma, 
                           el círculo y el compás.


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viernes, 24 de julio de 2015

Norman Rockwell: Pinturas que cuentan historias cotidianas


"Obstáculo en la vía"


"Asistentas en el teatro"

"Libertad para hablar"

"Memorias de ático"

"Los hechos de la vida"

"El fugitivo"
"La niñera"

"Las animadoras del juego"

"La chica frente al espejo"

"Sala de espera de la maternidad"

"Estrella de cine"

"En el veterinario"


"Ir y venir"

He descubierto la obra del estadounidense Norman Rockwell (1894-1974) ¡Un feliz hallazgo! Aquí he reunido una pequeña galería de sus cuadros, pero quien lo desee puede visitar WikiArt donde hallará una muestra más representativa.  

La pintura de Rockwell retrata con realismo, empatía y buen humor la vida cotidiana norteamericana durante gran parte del siglo XX. Detrás de sus cuadros se esconde un agudo observador de la vida social y de sus protagonistas.

Creo que esta actitud, la observación, debería ser el principal instrumento de trabajo del artista o del que se dedica a la tarea creativa. Sea cual sea la disciplina que cultive, pintura, poesía, música, etc., debe ir primero a las cosas mismas, estar atento a lo que sucede, y dejar que la realidad le vaya revelando sus secretos.

En cada pintura descubrimos un estudio psicológico de los personajes que la habitan, sus gestos faciales, sus posturas, su indumentaria, revelan su carácter y personalidad. Particularmente, me ha llamado la atención cómo ha sabido plasmar el mundo de la adolescencia, las confusiones, búsquedas, emociones, sentimientos,... que inundan la mente y el corazón de un joven e inexperto chico o chica.

Otra cualidad notoria de su obra es su talante narrativo. No hay en sus cuadros modelos "posando" en el taller del artista, sino verdaderos actores que interpretan una escena de la vida, y que nos cuentan, con un toque de ternura no exento de ironía, una historia que podemos comprender porque nos es familiar.

No encontramos aquí el lenguaje críptico de otros pintores contemporáneos suyos, cuya obra parece reservada para un público selecto, una élite especializada en descifrar significados ocultos. Rockwell pinta para la gente común, el ciudadano promedio, el mismo que aparece retratado en sus cuadros.

Se trata, en este sentido, de una obra democrática, tan de la calle como los versos de su compatriota Walt Whitman: Hojas de hierbaAmbos comparten esa visión optimista y llena de fe en su país.

El autor se hace eco de ciertos valores tradicionales que prevalecían en occidente hasta mediados de los 60: la familia, la libertad de conciencia y de religión, el hogar, la maternidad/paternidad, el amor a la patria, que se han visto trastocados por los cambios culturales de las últimas décadas. 

¿Somos más felices ahora? No lo sé, es evidente que la institución más atacada en estos últimos 40 años ha sido la familia. Sería interesante analizar lo que hemos ganado, y lo que hemos perdido. Ahí lo dejo como pregunta.

Por cierto, para los que quieran ejercitar la escritura, los cuadros de Rockwell me parecen excelentes recursos a la hora de hacer un ejercicio de creación literaria: tomen una de sus pinturas, siéntense delante con un papel y un lápiz, y pónganse a escribir la historia que nos está contando el cuadro, añadiendo los elementos que falten,...

¡Y a escribir se ha dicho!

He encontrado dos páginas con información muy interesante sobre este pintor, y aunque están en inglés, dejo aquí los enlaces porque pueden ser de interés: una es del Huffingtonpost y la otra es de un blog cristiano: Lael Arrington

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jueves, 23 de julio de 2015

"Juego que me regaló un 6 de enero": Silvio Rodríguez,... soñando bien alerta






He escuchado esta canción con el corazón al descubierto.

En la libertad infinita del que interpreta a sus anchas un poema, he pasado por encima de la irreverencia de Silvio, y me he ido, descalzo y sin complejos, directo al centro del jardín.

Me tropiezo con los grandes valores,... la justicia, la naturalidad,... pero sobre todo con la amistad, la que cantó José Martí: "...para el amigo sincero, que me da su mano franca". Yo me declaro seguidor de este credo.

Constato también, es de pena, que vivimos en la lógica de la economía, en el quehacer casi agónico de lograr el pan diario. Esta es la razón de la que nadie nos absuelve.

Pero no andamos de funeral, las desventuras vividas, y las que se asoman por el horizonte, no nos han agriado la ilusión.

Se recibe la canción o el poema como un regalo, como quien regresa al paraíso de los juegos, o busca descifrar los secretos del amor, o se entretiene con la adivinanza de un verso dicho al revés.

El día del Armagedón, es decir, el de la batalla final y el fin del mundo, tú no quieres estar detrás de la puerta, sino soñando bien alerta para estar a salvo del perdón. 

Yo también quiero estar soñando bien alerta, atento en todo tiempo a lo hermoso, a lo noble, a lo bueno, a lo justo, a lo verdadero, pero abierto al perdón que me restaura, especialmente en ese día santo del juicio universal, y en mi propio apocalipsis personal.

Porque el momento final será un tiempo de juicio y tribulación, pero también de misericordia. Y veo que lo has entendido, por lo menos lo intuyes, y pretendes no claudicar. Pero los creyentes no estaremos detrás de las puertas, amigo, no huiremos de la voz de Dios como Adán en el paraíso, nosotros alzaremos nuestras cabezas, porque estará cerca nuestra liberación.

Quizás deberíamos todos soñar un poco más y estar más alerta, precisamente, por eso, para recibir la bendición del perdón,... ese si que es un buen principio de vida nueva. 

@elblogdemarcelo

miércoles, 22 de julio de 2015

LETANÍAS DE LA SOLEDAD


Habían subido tantos calvarios,
en jornadas de última página,
en la oquedad de las historias ya dichas,
cantil de novelas y  versos que nadie lee ni edita,
                                                              vanos, amarillentos.
Son los reducidos de la soledad.

Unos atardeceres aún sin llorar,
olas de anónimos bombillos,
penden en el madero:
“Dios mío, Dios mío, porque nos has abandonado”                                          

Escuchaba,
los gemidos de Las Suplicantes,
                                              las letanías de la Soledad  

Soledad de recreo de colegio, ten piedad de nosotros;
soledad de pupitre, ten piedad de nosotros;
soledad de adolescente con acné, ten piedad de nosotros;
soledad de torre de oficinas, ten piedad de nosotros;
soledad de bar de carretera, ten piedad de nosotros;
soledad del Cyberespacio, ten piedad de nosotros;
soledad de burdel, ten piedad de nosotros;
soledad de cocaína, ten piedad de nosotros;
soledad de piercing, ten piedad de nosotros;
soledad de disco gay, ten piedad de nosotros;
soledad de tarde del domingo, ten piedad de nosotros;
soledad de ambulancia, ten piedad de nosotros;
soledad de divorciado, ten piedad de nosotros;
soledad de móvil, ten piedad de nosotros;
soledad de centro comercial, ten piedad de nosotros;
soledad de gimnasio, ten piedad de nosotros;
soledad de TV digital, ten piedad de nosotros;
soledad de baño público, ten piedad de nosotros;
soledad de tienda por departamento, ten piedad de nosotros;
soledad de señora con celulitis, ten piedad de nosotros;
soledad de sala de cine, ten piedad de nosotros;
soledad de taxista, ten piedad de nosotros;
soledad de currículo vitae, ten piedad de nosotros;
soledad de testigo de Jehová, ten piedad de nosotros;
soledad de biblioteca, ten piedad de nosotros;
soledad de portero, ten piedad de nosotros;
soledad de calvo, ten piedad de nosotros;
soledad de valla publicitaria, ten piedad de nosotros;
soledad de tartamudo, ten piedad de nosotros;
soledad de patera, ten piedad de nosotros;
soledad de cigarrillo, ten piedad de nosotros;
soledad de noticiero, ten piedad de nosotros;
soledad de cabina de avión, ten piedad de nosotros;
soledad de oficina bancaria, ten piedad de nosotros;
soledad de borrachera, ten piedad de nosotros;
soledad de aborto, ten piedad de nosotros;
soledad de funeraria, ten piedad de nosotros;


Soledad de Dios.

@elblogdemarcelo

martes, 21 de julio de 2015

"Satisfaction" de los Rolling: Después de 50 años, ¿qué nos dice?




En 1965, el año que yo nací, está canción de los Rolling Stones, "(I can´t get no) Satisfaction",  ocupaba los primeros puestos, en concreto el tercero, en el famoso Top 100 Billboard.

Después de 50 años este éxito del rock resiste. Muchas canciones vienen y van en el ranking popular, pero algunas quedan en la memoria de las generaciones, y se convierten en clásicos. Satisfaction de los Rolling es, sin duda, una de ellas.

Además de la música, que nos arrastra con su persuasivo y peculiar swing, me he querido fijar en la letra, sencilla, repetitiva, pero con un mensaje para pensar.

El joven que canta no obtiene satisfacción, y lo intenta e intenta muchas veces, pero sin resultado. No le convence el discurso vacío de la radio y la televisión, ni tampoco las falsas promesas de los amores que no terminan de entregarse. Insatisfacción.

Así se expresaba toda una generación, la de los 60, gritando a la cara su malestar. La misma que protagonizó el mayo francés, la revolución sexual, el movimiento hippie, la lucha por los derechos civiles, las protestas contra la guerra de Vietnam, etc.

Y sin embargo.

Después de todos los cambios culturales de las últimas décadas, ¿están más "satisfechos" los jóvenes de ahora? Tengo mis dudas. 

La cultura contemporánea, la del 2015, enfrenta el vacío de la insatisfacción con grandes dosis de hedonismo. Bonita forma de controlar y amaestrar la rebeldía de las masas juveniles.

No estamos en contra del placer, por supuesto. Pero si se convierte en un fin en sí mismo, si se descontextualiza del bien y del amor, puede ser una fuente todavía más grande de insatisfacciones e infelicidad

Es que el corazón humano es muy exigente. Necesita ideales nobles, razones que den sentido y significado a la experiencia de vivir. En una palabra, espiritualidad.

Observamos una pléyade de jóvenes sin conciencia política, atrapados en el submundo virtual de los móviles y las redes sociales, muchos sin una perspectiva clara de futuro. Algunos prematuramente desilusionados. Envejecidos.

Ni siquiera están conscientes de su insatisfacción, la han asumido como parte de "lo que hay".

En esta cultura de la inmanencia y el inmediatismo, mirarse para adentro e indagar si nos satisface lo que nos están ofreciendo como propuesta de vida, es un gesto liberador y humanizante.

La cuestión es: ¿tienes sed?, ¿tenemos sed?, esa pregunta es clave para comprender la respuesta de Jesús de Nazaret, también para esta generación del siglo XXI: "Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba,... De su seno correrán ríos de agua viva" (Jn. 7,37-38)

¿Escuchar esta canción en Clase de Religión? Sí, me parece que vale la pena, sobre todo para 4º ESO y bachillerato.

@elblogdemarcelo

lunes, 20 de julio de 2015

NOTICIAS


Ese hombre
desnudo en la marea fashion de una pasarela,
chilla hasta desgañitarse
por una cangura.

Del siglo bomba-hongo está de aniversario
el bip bip del código de barras
                                      del Hipermarket.

El vídeo de un niño riendo se convierte en viral.

El  móvil, el Ipad, la Tablet,
                   al compás de los cambios de estación
                                        y la calima de los periódicos,
                                        están en oferta.

¿ Más allá?
el giro redondo de la bolsa  y
el rito recurrente de metrallas y cañones.
                                                                           

Yo, ante esto, solicito un abrazo.

@elblogdemarcelo