Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de noviembre de 2023

STOP BULLYING: El acoso escolar

 

Lo reconozco, soy muy sensible al tema del acoso escolar. 

No me refiero aquí a los conflictos puntuales que se dan entre los miembros de un mismo grupo, eso, propiamente hablando, no es acoso. Hablamos de comportamientos continuos, habituales, intencionados, dirigidos a socavar la autoestima del otro, a destruir su imagen, minando su bienestar psicológico, y amenazando seriamente, en muchos casos, su seguridad física, dentro y fuera del plantel.

Nadie tiene derecho a hacer que otro, un compañero o compañera, se lo pase mal en la escuela. Y cuando digo nadie, es nadie.

Los adultos, particularmente el profesorado, hemos de ser garantes de que la vida escolar se desarrolle en un ambiente sano y seguro. Es nuestra responsabilidad. No podemos mirar para otro lado ni desentendernos. 

Hemos de estar alertas. No ser ingenuos. Abrir bien los ojos. 

Y actuar cuando sea preciso, protegiendo a la víctima. Esa es la prioridad. 

No siempre es fácil, lo sé por experiencia. Muchos adolescentes con perfil abusivo son expertos manipuladores, y saben camuflar o disfrazar su comportamiento anti-social. 

No lo olvidemos: tanto la víctima como el acosador, o acosadores porque con frecuencia son varios, aunque siempre hay un líder, necesitan ayuda. 

Algunos justifican el abuso alegando que la víctima se lo buscó. Es el llamado "error de atribución": creer que el problema es algo que dijo o hizo la persona, o el modo de ser del chico o chica que sufre la agresión. 

Culpar a la víctima por ser víctima, es la estrategia estrella de todos los acosadores. 

Algunos docentes, sin estar conscientes de lo que sucede realmente, se hacen eco de esta creencia tan extendida: el problema son las víctimas: ¡algo habrán hecho!

No equiparemos al acosador con su víctima. Es una injusticia. Normalmente, si exploramos a fondo el caso, el posible comportamiento inadecuado de la víctima es una respuesta al proceso vejatorio que padece. 

Es una táctica de enfrentamiento, una respuesta. 

Si me das un bofetón, si me humillas, si me insultas y denigras, no me culpes por intentar defenderme. El profesor o la profesora tiene que discernir lo que está detrás. No vale decir "todos culpables" y tratarlo como un conflicto más, de los muchos que se dan en la escuela. 

En este tema tenemos varios frentes abiertos: las redes sociales, por ejemplo, lo que se cuece en el entorno comunitario, etc. No todo depende de nosotros, por supuesto, pero en la medida en que esté a nuestro alcance hay que establecer un corta-fuego a fin de prevenir el abuso escolar.

Educar en el valor de la convivencia es fundamental, y promover el desarrollo de la inteligencia empática

Sobre todo la empatía, crucial en este asunto del acoso. 

Apenas he esbozado aquí un tema que tiene muchas aristas, quedo pendiente para seguir desarrollándolo en próximas reflexiones. Feliz comienzo de semana.

@elblogdemarcelo

sábado, 11 de noviembre de 2023

¡10 puntos básicos del ADVIENTO.... y un Kahoot!


Dentro de pocas semanas comenzamos el adviento 2023

Cuando se acercan estas fechas, pregunto a los alumnos qué saben sobre el tiempo litúrgico que antecede a la Navidad. De distintos puntos del aula suelen surgir vocecitas con respuestas vagas, imprecisas, generalidades,... En algunos chicos hay una mezcla de ideas del tipo: Papa Noel se vino con los Reyes, aparecieron los turrones, y en el puente de diciembre bailamos bachata ¡Todo en el mismo combo! 

No culpo a los adolescentes de los resultados de este diagnóstico. Son hijos de una sociedad cada vez más secularizada. Hasta no hace mucho tiempo estos contenidos tan básicos de la fe se aprendían espontáneamente en casa, tradiciones tan arraigadas como el Belén o el arbolito, tenían, en este sentido, un gran valor

Esta nueva generación carece cada vez más de referentes para vivir la fe recibida.

De allí la importancia de la Clase de Religión, explicitar contenidos que siguen estando presentes en nuestra cultura, y que forman parte del calendario anual. 

Pensando en mis alumnos de los primeros cursos de la ESO, he compuesto un sencillo dossier con los 10 puntos básicos que quiero que conozcan sobre el Adviento, el cual paso a compartir con ustedes a continuación:

10 PUNTOS BÁSICOS SOBRE EL ADVIENTO

1. ¿Qué es el Adviento? 
Es un tiempo litúrgico de preparación a la venida del Señor, tanto al final de los tiempos cuando aparezca como Rey y Juez universal; como, sobre todo, en el misterio de su encarnación y nacimiento en Belén. Forma una unidad con la Navidad y la Epifanía. Su sentido es la espera vigilante de la llegada del Señor.

2. ¿Cuánto dura el Adviento?
Entre 21 y 28 días, dependiendo de cada año. Abarca los 4 domingos que preceden a la fiesta de la Natividad del Señor (25 de diciembre). En otras palabras, desde el 1º domingo de Adviento hasta el 24 de diciembre.

3. ¿Cuál es el color litúrgico del Adviento?
Es el morado, signo de conversión.

4. ¿En qué períodos se divide el Adviento?
En 2 períodos. En el primero, desde el 1º Domingo hasta el 16 de diciembre, el tema principal es la segunda venida de Cristo al final de los tiempos, es decir, lo que se conoce como la Parusía del Señor. El segundo período, desde el 17 hasta el 24 de diciembre, está centrado en el misterio de la encarnación y en la preparación inmediata al nacimiento del Señor en Belén.

5. ¿Quiénes son los personajes principales del Adviento?
Los profetas de Israel los cuales anunciaron la venida del Mesías, especialmente el profeta Isaías, figura de la espera. También Juan el Bautista, el precursor, que preparó la llegada del Señor invitando al pueblo a la conversión. Pero entre todos, se destaca la Virgen María, madre de la esperanza y modelo de la Iglesia que aguarda la llegada de Cristo.


6. ¿Cuáles son las virtudes propias de la espiritualidad del Adviento?
La principal virtud del Adviento es la esperanza, que sostiene y anima el caminar del cristiano; a ello agregamos el gozo, fruto del Espíritu Santo, que nos hace gustar ya los dones que aguardamos; y la conversión, enderezar nuestras sendas, retornar a Dios y prepararnos para su encuentro.

7. ¿Cómo preparamos la venida del Señor en el Adviento?
Vivimos la espera del Adviento a través de la oración, la lectura de la Palabra de Dios, los sacramentos, especialmente la Reconciliación y la Eucaristía, y la práctica de la caridad cristiana, es decir, compartiendo con los demás y colaborando en las campañas de solidaridad que organiza la Iglesia en esta época del año.

8. ¿Cuáles son las principales tradiciones del Adviento?
El belén o pesebre, el árbol de Navidad, los villancicos, el intercambio de tarjetas de felicitación o christmas, la iluminación de las calles y ciudades,  las campanas, etc.

9. ¿Qué es la corona del Adviento?
Es un candelero, tradicionalmente de pino, formado por 4 velas que representan las 4 semanas de Adviento, y que se van encendiendo progresivamente según van avanzando los domingos previos a la Navidad. A veces se añade una vela más en el medio de la corona y que se enciende en la Nochebuena. Se usa tanto en la liturgia como a nivel familiar, según las costumbres de cada lugar.


10. ¿Qué expresión cristiana define el espíritu del Adviento?
"Maranatha", vocablo de origen arameo que significa "El Señor viene". Aparece ya en 1Cor 16, 22.


Con estas 10 preguntas he preparado un kahoot sobre el Adviento, una aplicación que ayuda a reforzar y evaluar, en forma amena, los aprendizajes adquiridos. Aquí les dejo el enlace: 

jueves, 9 de noviembre de 2023

DISEÑO UNIVERSAL PARA EL APRENDIZAJE (DUA) EN LA ESO: ¿Utopía o realidad?

 

Hoy estoy, lo reconozco, un poco saturado, después de las clases la mayoría del claustro se quedó por la tarde para participar en un curso de formación sobre el DUA: Diseño Universal para el Aprendizaje. 

Por lo que pude entender, la clave del DUA es ofrecer una propuesta educativa INCLUSIVA, que contemple la diversidad presente en el grupo/clase. 

El tema, no lo niego, me genera algunas dudas. Valoro positivamente, por supuesto, que tengamos como punto de partida de la enseñanza, la diversidad de necesidades del alumnado con el que interactuamos, para que nadie se quede rezagado. Adecuar la acción educativa a las características específicas de cada uno, a sus recursos y posibilidades, es, desde el punto de vista ético, una forma de promover la igualdad y el valor de la equidad. 

El problema viene cuando en ese esfuerzo por llegar a todos, por hacer accesible el saber a personas de diversa condición, nos vemos en la tesitura de bajar el nivel de la clase. 

Ello es así porque en algunos grupos, particularmente de la ESO, la gestión del aula es tan compleja, que no siempre es posible atender a las diversas necesidades de la pequeña humanidad allí representada: diferentes niveles cognitivos, distintas procedencias culturales, alumnos disruptivos o desmotivados frente al pequeño grupito que parece que quiere trabajar y tiene buena actitud. 

En muchos casos, el docente funciona como un hombre orquesta, repartiendo la partitura “musical” que corresponde a cada uno, apagando, al mismo tiempo, los conatos de incendios que se van sucediendo aquí y allá, especialmente cuando el ambiente del aula está caldeado. 

No es extraño que, justo, en el momento más álgido de la clase, el dispositivo que estás proyectando en el cañón se quede colgado, o el cable del Internet, o de sonido, inopinadamente deje de funcionar. Alguna vez he pensado llevar un poco de agua bendita, a ver si así las TIC funcionan libres de duendes y otras malas influencias. 

Créanme, amigos, cuando se trabaja con adolescentes puede suceder, literalmente, cualquier cosa. Qué nadie se lleve las manos a la cabeza ni se asombre, ello forma parte del tinglado de ser profe, y hay que irlo llevando con calma, o, como decían los antiguos, con reciedumbre. 

En este marco, que forma parte de la normalidad de algunas aulas que yo bien me sé, pretender ser inclusivo en nuestra acción educativa, raya, francamente, lo utópico. A veces las circunstancias sólo te permiten salvar los muebles, y abarcar algunos elementos del contenido, y confiar que con las poquitas actividades que lograste hacer, trabajaste las competencias que tocaban para ese día. 

Humildad, camaradas, humildad en todo, que si no no tendremos descanso. 

Una idea final: ofrecer una educación inclusiva implica conocer a los alumnos, una tarea titánica cuando se mantienen ratios elevadas, el énfasis está puesto en el cumplimiento de la programación, y, de paso, estamos siempre de clase en clase en un solo corre-corre, y sin tiempo ni para el bocadillo. 

A pesar de esto, una de las formas más expeditas para conocer al alumnado, y de paso conectar con él, es practicar una escucha empática. 

Tengo para mi que los profesores hablamos y hablamos, pero escuchamos muy poco, particularmente a los alumnos. 

De este tema, la escucha empática, prometo escribirles en otra ocasión. 

Auf Wiedersehen, colegas 

@elblogdemarcelo

jueves, 2 de noviembre de 2023

PROGRAMACIÓN LOMLOE DE RELIGIÓN: Sentimientos encontrados



Acabo de entregar en la Jefatura de Estudios la programación didáctica del presente curso: 2023-2024. Anímicamente, estoy un tanto desconcertado: competencias específicas, criterios de evaluación, criterios de calificación, productos, saberes básicos, metodología, punto de partida... Dado que, por lo general, soy un buen chico, he intentado hacer los deberes, y partiendo de esta jerigonza de términos técnicos, he construido una propuesta, ojalá atractiva, de la asignatura de Religión, con la mente y el corazón puestos en mis queridos alumnos y alumnas, esos rostros concretos que pueblan el variopinto sur tinerfeño.

(Como decía el bueno de Don Bosco, me basta que sean jóvenes para quererles)

Aunque la tarea creativa me resulta, casi siempre, motivante; no tengo reparo en confesar que me circunda el cansancio, casi como una tentación a vencer. No siempre estoy sobrado de ideas originales. Cada vez más la enseñanza se ha ido convirtiendo en una suerte de ingeniería social, con la que no me avengo fácilmente. Tengo la impresión que detrás de este asunto de la "educación por competencias", hay una agenda de las elites dominantes: formar ciudadanos dóciles, buenos consumidores de bienes y servicios, trabajadores versátiles, capaces de adaptarse a las exigencias de un entorno cada vez más teledirigido por las nuevas tecnologías,  el frio reino de las mercancías,... un paisaje francamente deshumanizante y fofo, lleno de promedios, índices, guarismos y chats GPT. 

(Frente a este reduccionismo de lo humano, me aferro a la literatura, a la pintura, a la música, a la danza, a la poesía,... )

Echo en falta una vuelta a los primeros principios, a una filosofía de la educación, a las preguntas básicas del hecho educativo: 

¿Qué es educar? 

¿Qué tipo de hombre, o de mujer, quiero educar? 

¿Para qué sociedad quiero educar?,...

¿Cómo lo voy a lograr?

(Pero casi nadie tiene interés en este asunto, y deambulo solitario por el laberinto de mis añoranzas)

La disyuntiva es o formar robots, maquinas, engranajes, u hombres y mujeres de pensamiento crítico, proactivos, abiertos y dialogantes, empáticos, solidarios,...

Un profesor, una profesora, no es un mero ejecutor de las políticas educativas que definen otros,... es el ser que transmite la llama de los misterios, aquel que "agita" el genio de la lampara , y da a luz patrias nuevas.

Cada mañana comienzo de nuevo. Dios me guarde de apoltronarme. 

A mi Señor Jesús, Maestro de maestros, me encomiendo. 



@elblogdemarcelo

domingo, 3 de diciembre de 2017

¿Cristianizar el Adviento?


Cristianizar el Adviento

Ya estamos en Adviento.

Este tiempo del año litúrgico se tiene que sentir de un modo especial en clase de Religión, yo por lo menos en estos últimos años me he dedicado a enfatizar con los alumnos el sentido cristiano de la fiesta de Navidad, y por supuesto del Adviento, y ello porque observo que lo que antes, apenas una generación atrás, se transmitía en el contexto familiar, hoy día en muchas familias apenas se vive.

En el mejor de los casos, todo se reduce a una fiesta muy bonita y familiar, pero sin un referente cristiano que dé sentido y significado a la festividad navideña.

Vamos a ver si nos aclaramos. El Adviento y la Navidad son fiestas cristianas, esto parece una verdad de perogrullo, pero el apelativo "cristiano" no es gratuito. Vale ya, que, en medio de este capitalismo voraz y compulsivo que padecemos, veamos convertido la celebración del nacimiento de Jesús en una gran bacanal comercial y consumista, pero que encima las razones fundantes, netamente religiosas, de la Navidad sean silenciadas, hace que yo me coja, en lo personal, un rebote.

Hablando en plata, asistimos en estos últimos años, en nuestras propias narices, a una progresiva paganización de la fiesta más entrañable del calendario cristiano: El Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Siempre me acuerdo de un bonito aguinaldo venezolano, que yo cantaba cuando niño, y que decía en su estribillo: "Pascua donde no se nombre al Mesías, dime si es pascua José, si no le cantan al niño Jesús, dime si es pascua Señora María".

Por eso, por eso mismo, hermano, hermana, no nos sumemos al concierto de los que callan.

Hagamos de las tradiciones del Adviento, tales como el intercambio de tarjetas, la iluminación de los edificios, los cantos, el Belén, el árbol, los adornos, etc., una oportunidad para educar en la fe, dando el significado que tienen a la luz del Evangelio. Expliquemos la nochebuena, el encuentro familiar, el intercambio de regalos, la noche de Reyes, organicemos con el alumnado acciones solidarias puntuales como la conocida "Campaña El Kilo", que suele promover Cáritas, o una recogida de juguetes, etc.

Y sobre todo, conciencemos al alumnado de la manipulación tremenda de los medios de comunicación para que nos demos a consumir y consumir de una manera irracional, insolidaria, y, en ocasiones, por encima de nuestras posibilidades. Eduquemos para un consumo alternativo, acorde a nuestras necesidades y recursos.

Porque el centro de la Navidad está claro que no son las cosas, sino el propio niño Jesús que viene a nacer en un establo, pobre entre los pobres de la tierra.

Nuestra tarea, en este sentido, es claramente contracorriente. Pero sembremos la semilla, seamos signos de contradicción, si no lo hacemos corremos el riesgo de ver vaciar de contenido, incluso culturalmente, la celebración del nacimiento del Señor. Que no quede por nosotros.

La clave está en la vivencia espiritual que logremos comunicar de los valores de este tiempo litúrgico, por eso no nos cansemos de invocar la asistencia amorosa del Espíritu Santo, que él revele a esta generación, la gracia y el amor que encierra el misterio santo de la Navidad.

María, tú que viviste en primera persona el nacimiento de Cristo, animános y acompáñanos en la senda de este nuevo Adviento. Amén. 

viernes, 16 de octubre de 2015

No hay que ser marxista para estudiar el marxismo


- No es contigo, Marcelo, pero la Religión es un asunto privado que no debería tener cabida en la escuela, y menos en la pública.

Así me decía una persona en un breve intercambio de pasillo esta mañana. No dije nada. Enseguida sonó el timbre y me fui directo para la clase. Después del recreo nos tropezamos de nuevo. Tengo una pregunta, le dije:

-¿Militar en un partido político, por ejemplo en uno de izquierda, es un asunto público o privado?

- Privado, por supuesto

- Y, digo yo, para estudiar las bases filosóficas de ese partido, su ideario político, su concepción del mundo, ¿tengo que ser militante de ese partido? 

- No, claro que no, ¡faltaría más!

- Te lo pregunto, porque me pasé más de la mitad de mi vida universitaria estudiando el marxismo, conozco a fondo sus postulados, sus autores más representativos, Marx, Lenin, los llamados revisionistas, el  Libro Rojo de Mao, etc. Soy capaz de hacerte un análisis marxista de la realidad, conozco su epistemología y su visión materialista de la historia y de la vida.

- Y todo este rollo, ¿a qué viene?

- Creo que el conocimiento de esta corriente filosófica es sumamente importante para cualquier estudioso de las ciencias sociales, y de las humanidades en general. De hecho, si se quiere comprender la historia del siglo XX, hay que saber de marxismo, así de claro. Quienes me formaron en la ciencia de Marx, eran, en su gran mayoría, militantes de izquierda, algunos bastante radicales. Sin embargo, yo nunca he militado, entre otras razones, porque mi visión cristiana ha chocado siempre con algunos postulados básicos del marxismo. Sin embargo, gracias a mi formación, puedo valorar críticamente sus aportes y reconocer sus contradicciones. 

- Venga, Marcelo, vale ya, ¿a dónde quieres llegar?

- En síntesis, que no tengo que ser marxista para estudiar el pensamiento de Marx. Se trata de un conocimiento público que se ofrece en las instituciones académicas, que está en los libros, y que, aunque yo no milite personalmente en sus filas, se considera útil y necesario para comprender el pensamiento y la historia.

Me detuve un segundo. Ella me miraba con la interrogación dibujada en los ojos. Proseguí:

- Pues bien, hace un rato me dijiste que el estudio de las religiones y, en concreto, del cristianismo, era un asunto privado. Imagínate lo que significa la fe en Jesucristo en la historia del pensamiento y en nuestra cultura occidental, su influencia determinante en el arte, en la moral, en la filosofía, en el modo de vida de Europa y de todo occidente, desde San Petersburgo hasta la Argentina, desde las pinturas del Greco o de Van Gogh hasta la misa de Réquiem de Mozart, desde la escolástica hasta el pensamiento de Nietzsche. La teología cristiana es una disciplina universitaria, forma parte de las humanidades, tiene una metodología y un marco conceptual. Eso por no mencionarte los contenidos de mi asignatura relacionados con la historia comparada de las religiones y la antropología cultural ¿Comprender el mundo del Magreb, por ejemplo, obviando el conocimiento del Islam? ¿y dónde dejamos el estudio del hinduismo o del budismo que están en el corazón de oriente? 

- Me parece que no lo has entendido bien, se trata de cosas bien distintas

- ¿Cosas distintas? No, el problema es creer que estudiar religión me convierte en un militante cristiano o musulmán. Ese es el prejuicio y nada más. Militar en una religión, o adherirme a ella, sí que es un tema personal y privado, pero conocerla o estudiarla es un asunto de educación y de cultura, un conocimiento que ayuda a comprender las raíces culturales de la sociedad donde vivo, su pensamiento, su historia, sus manifestaciones artísticas, y que promueve ciertos valores como la convivencia y la solidaridad. Además, ni siquiera se impone a nadie, es un estudio elegido libremente por el alumnado o por sus padres. En este sentido, la Religión en la escuela representa una opción de libertad, de tolerancia, la posibilidad de ofrecer una educación integral donde todas las áreas del conocimiento estén presentes.

- Venga, veo que te lo has tomado muy a pecho. Es lógico que defiendas tus garbanzos, pero,...

- No, no, no es sólo que defienda mi trabajo. Esto es algo bastante serio. Se trata de derechos, de defender una escuela pública pluralista y abierta, para que la educación no se convierta en una dictadura del pensamiento único, del pensamiento políticamente correcto, y excluya, por motivos que no son académicos sino francamente ideológicos, el estudio de un fenómeno tan importante como la religión y el cristianismo. 

- Mira, ya está, no me vas a convencer, lo siento mucho, pero mejor lo dejamos aquí.

- Vale, vale, por supuesto, cada uno con su visión de las cosas, pero que quede claro que así como no hay que ser marxista para estudiar el marxismo, tampoco hay que ser religioso en la vida personal para estudiar los contenidos de la asignatura de Religión.

Concluido nuestro encuentro cada uno se marchó a sus asuntos. Al final del día volvimos a coincidir en un cambio de hora. Me acerco y le digo:

- Te invito un café

- OK, pero dejemos en paz el temita de la Religión, ¿vale?,...

- Seguro, seguro,... pero quería decirte que voy a escribir sobre nuestra conversación en mi Blog

- ¡No tienes remedio!,... ¡Haz lo que quieras! 

Y nos fuimos juntos a la cafetería. 

@elblogdemarcelo


jueves, 8 de octubre de 2015

Ciencia y religión: Me declaro científico y creyente. Inteligencia, admiración y fe


¿Ciencia y religión se excluyen mutuamente? ¿Son enemigos irreconciliables? De vez en cuando me he tropezado, en compañeros profesores e incluso en algunos alumnos despistados, con objeciones del tipo: "es que yo soy científico, sabes, a mi esto de la religión pues no me va,..." A veces no digo nada, a veces respondo con alguna ironía del tipo: "Y claro, seguramente yo vivo en el Medioevo, tío".

Este prejuicio en contra de la religión es tan fuerte que por más que lo explique, y lo vuelva a explicar, y lo re-diga por activa y por pasiva, reflorece todos los años en las mentes de los jóvenes. Por cierto, ¡qué virus tan espantoso son los prejuicios de cualquier estirpe! Los expulsas por la puerta y se te cuelan por la ventana. Claro, no tienen un fundamento racional, no se atienen a razones ni a conceptos claros y distintos, son míticos en sentido estricto, es decir, creencias generalizadas que no se someten a la razón crítica y que terminan condicionando la valoración que hacemos de los hechos.

Quiero declarar desde mi fe católica que amo entrañablemente la ciencia y el conocimiento, que bendigo a Dios por la biología molecular, la física, la geología, la química, que me declaro devotísimo del método científico y del experimento, de las hipótesis y los estudios estadísticos. 

Y porque los católicos amamos la ciencia y el conocimiento, porque sentimos con particular apremio la necesidad de cultivar todas las ramas del saber humano, la Iglesia promueve la educación alrededor del mundo, patrocina universidades, institutos de investigación, academias, y  entre sus filas hay matemáticos, físicos, astrónomos, lingüistas, historiadores, sociólogos, médicos, etc.

Asumimos este nuestro amor al conocimiento y al quehacer de la inteligencia humana desde una mirada creyente, es decir, pensamos que el orden causal, las determinaciones, que descubrimos en los fenómenos que estudia la ciencia no son fruto del azar o de la mera casualidad, sino que responden a un propósito, tienen un sentido y un significado. Investigar este por qué primero, indagar sobre las preguntas últimas, es tarea de la filosofía y también de la teología.

Que conste que no necesito conocer cara a cara a Leonardo Da Vinci, por ejemplo, para saber que alguien, se llame como se llame, dibujó y pintó la Mona Lisa. Creer que este célebre cuadro se ha pintado solo, o por casualidad, entre millones y millones de posibilidades que había en el universo, lo siento pero atenta contra mi razón. Porque, además, basta mirar la pintura para darse cuenta que la obra tiene una intención, esa sonrisa tan enigmática, esos colores, esa mirada,... No señor, nada es casual, detrás está la mano de una inteligencia creadora.

A mí me asombra, lo digo como lo siento, que haya gente que se plante frente a la maravillosa "pintura" de la naturaleza, pensemos por ejemplo en la belleza helicoidal del ADN molecular, y afirme que todo ha surgido por simple azar. Y que argumenten que cómo no han conocido en vivo y en directo al "Leonardo Da Vinci" que pudiera estar detrás, pues han llegado a la conclusión de que, sencillamente, no existe.

No le falta razón al diablo cuando le aconseja a su bisoño compañero, en el conocido libro de C. S. Lewis "Cartas del diablo a su sobrino", que procure alejar a su paciente humano de todo tipo de argumento o razonamiento que busque la verdad pura y dura de las cosas, esas razones de peso que no se conforman con la jerga que está de moda.

En este debate ciencia-religión es bueno puntualizar que ni la Biblia ni la Tradición cristiana (con T mayúscula, please) dan respuesta alguna al cómo se suceden los fenómenos, no son manuales de ciencia ni son leídos o interpretados literalmente. Son textos esencialmente religiosos, su clave hermenéutica es distinta, testimonian verdades profundas que ha vivido, y celebrado, el pueblo de Dios a lo largo de su caminar en la historia.

Nuestra fe en Dios se alimenta de nuestro amor a la ciencia y al conocimiento, investigar y desentrañar los secretos del cosmos suscita en nosotros sentimientos de admiración y de estupor. Tantas maravillas, tanta belleza, tanta sabiduría. Lo que existe, lo que descubrimos con nuestra inteligencia testifica la presencia del creador: "Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad,..." (Rom 1, 20)

Tengo en la memoria algunas críticas que meses atrás algunos medios dirigieron al programa de Religión porque se proponía como objetivo, entre otros, suscitar en el alumno sentimientos de admiración ante la maravilla de lo que existe. A estos criticones de oficio les mandaría a leer los primeros párrafos de la Metafísica de Aristóteles, allí el filosofo nos habla de que es, precisamente, la admiración, la sorpresa frente a la novedad cotidiana del amanecer, el origen de todo conocimiento.

Sobre este tema tan debatido siempre me queda la sensación de que no he dicho lo suficiente, así que volverá a aparecer, ya lo verán, y diré más cosas, que no termino nunca de explicarme, y ya saben algunos como casi siempre me pilla el timbre con la palabra en la boca.

Celebremos está feliz amistad de la ciencia y la religión, cada una, eso sí, con su autonomía, pero llamadas a dialogar y a complementarse mutuamente.

Auf Wiedersehen!

@elblogdemarcelo


domingo, 14 de junio de 2015

"Serenade" de Schubert: Descubriendo la competencia espiritual

El violinista azul de Marc Chagall

Percibo que tenemos embotados los sentidos, quizás porque esta sociedad de consumo nos hace vivir en la epidermis, saltando de estímulo en estímulo, de un distractor a otro, en una huida permanente del ser que somos, del ser que habitamos, y que se da cuenta de su propia existencia.

Del ser que sabe que es y que existe. 

En esa experiencia intransferible de la propia identidad acontece la revelación primera de lo divino en nosotros, lo que los teólogos llaman la revelación trascendental.

En medio del hedonismo que invade los campos de la vida, persiste nuestra hambre de espiritualidad y de sentido. Lo veo en los rostros obnubilados de los jóvenes, lo leo en sus corazones. Algunos exhiben un cansancio prematuro. El señuelo de una felicidad fácil los decepciona.

Necesitan encontrarse a sí mismos. Es el camino de la interioridad en el que coinciden las tradiciones de oriente y la mística cristiana. Santa Teresa de Jesús hablará de las moradas del castillo interior y Juan de la cruz, del más profundo centro del alma. Con otras palabras, Sócrates nos aconseja: "Conócete a ti mismo".

"Redire ad cor" -vuelve a tu corazón- es la consigna de la espiritualidad monástica medieval. De san Benito de Nursia se dice: "En su amada soledad, bajo la mirada de Dios, habitó consigo mismo".

Uno de los ejercicios que suelo hacer con los alumnos de bachillerato es escuchar en silencio una bella melodía del repertorio clásico y pedirles que escriban en un folio las emociones, sentimientos, pensamientos, imágenes, que despierta en ellos la música escuchada.

Al principio cuesta un poco que se concentren pero gradualmente el tema va calando en las mentes y los corazones de los jóvenes. 

Una vez que terminamos el ejercicio, les invito a compartir lo que han escrito en su folio. Sorprende la cantidad de emociones represadas que salen a la luz, la de experiencias que se evocan y que se convierten en preguntas, los diversos sentimientos e ideas que afloran. Para algunos ha sido una experiencia tan extraña que se sienten como perdidos.  

La música les ha servido de medio para que se escuchen y se encuentren. Ayuda a despertar en ellos una inteligencia nueva, referida a su propio mundo interior, a lo que sucede dentro de ellos mismos y de los otros. Algunos teóricos la identifican con la competencia espiritual, un saber de sí mismos y de los demás que no es monopolio de las grandes religiones y que les hace sensibles a los valores espirituales: la interioridad, el sentido de la trascendencia, la contemplación, el silencio, una visión sapiencial de la vida, la compasión frente al dolor ajeno, el desprendimiento, la búsqueda de las verdades últimas, etc.

Todos estos valores están en crisis en nuestras sociedades liberales de occidente.  No sólo no los vivimos nosotros, sino que el mensaje que le hemos dado a los jóvenes es que se puede vivir perfectamente de espaldas a ellos. 

Hemos engendrado una sociedad de gente formalmente instruida pero espiritualmente incompetente. Quizás esto tenga que ver con el desencanto y la apatía que se percibe en el hombre postmoderno.

En cursos anteriores había utilizado para esta tarea la conocida pieza Canon de Pachebel. Este año empleé una melodía que me subyuga y que tiene sobre mi efectos casi hinópticos: Serenade del compositor Franz Schubert. Aquí se las comparto, invitándoles a que la escuchen con un corazón atento ¡Qué acontezca en nosotros el milagro de la escucha!

@elblogdemarcelo

sábado, 13 de junio de 2015

100 preguntas que surgen en Clase de Religión. La última es la mejor.


He hecho un recopilatorio de 100 preguntas que han aparecido en mis Clases de Religión durante estos años, desde el 2003, que he sido profesor de la asignatura en España. Muchas de ellas formuladas por los propios alumnos, otras surgidas en la dinámica misma de la clase al abordar los temas del programa. 

Las he puesto sin orden ni concierto, tal y como han ido floreciendo en mi memoria. Creo que así reflejan mejor esa realidad tan peculiar del trabajo en el aula: los temas surgen de pronto, aparecen otros, nos interrumpimos, hacemos una digresión, nos adelantamos, decimos un comentario personal, volvemos al tema. Como la vida misma.

Ninguna de estas preguntas presupone necesariamente la fe de los alumnos. Lo que cada quien crea acerca del credo cristiano pertenece a la esfera privada de la conciencia. El objetivo de la asignatura es ofrecer una exposición razonada acerca de los contenidos fundamentales de la fe cristiana en diálogo con la ciencia, el arte, la historia y el pensamiento. 

En una palabra, que sea un ciudadano competente en materia de cultura religiosa básica, más allá de que en su vida personal sea ateo, cristiano o musulmán. Así cuando escuche la Misa de Réquiem de Mozart sepa de qué va el tema, comprenda la pintura del Greco, y algo sobre ese Cristo pintado por Velazquez, Nolde, Gauguin o Dalí, y, de paso, que pueda opinar con propiedad sobre lo que dice la Iglesia sobre tal o cual aspecto de la moral. 

Porque una cosa es estudiar los principios filosóficos, por ejemplo, del liberalismo o del marxismo, y otra muy distinta militar o afiliarse en un partido de izquierda o de derechas. 

En este sentido, el conocimiento que ofrece la asignatura no es privado, forma parte de los saberes del mundo universalmente reconocido en el concierto de las ciencias y las humanidades. Incluso me atrevería a decir que para ser un buen ateo se necesita tener un mínimo de cultura religiosa, conocer de buena fuente en qué fundamentan los cristianos sus afirmaciones para poder discutirlas con acierto e inteligencia.

Por supuesto que estas preguntas no reflejan toda la riqueza temática del programa de Religión. Son, o pueden serlo, una especie de inventario de contenidos mínimos de la enseñanza que ofrece nuestra asignatura.

¿Se te ocurren otras preguntas sobre los contenidos de Religión? Te invito a que vayamos agregando las que consideres que falten. La lista está abierta.

PREGUNTAS

1. ¿Qué es la religión o el “hecho religioso”?
2. ¿Existe o ha existido algún país o cultura donde no esté presente el fenómeno religioso?
3. ¿Existen pruebas históricas de la existencia de Jesús de Nazaret?
4. ¿Qué relación hay entre religión, ciencia, arte y filosofía?
5. ¿Cómo se expandió el cristianismo en el mundo?
6. ¿Por qué existen tantas iglesias cristianas?
7. ¿Qué diferencias hay entre el concepto de Dios de las tres grandes religiones monoteístas?
8. ¿Quién escribió la Biblia?
9. ¿Cuál es la diferencia entre magia, superstición y religión?
10. ¿Existen pruebas de la existencia de Dios?
11. ¿En qué testimonios se basa la confesión cristiana: “Jesús ha resucitado”?
12. ¿Quién es Jesús de Nazaret para los cristianos?
13. ¿Qué es una misa?
14. ¿Qué importancia tiene el Antiguo Testamento y la historia de Israel para los cristianos?
15. ¿Cómo se escribieron los evangelios?
16. ¿Qué significan los milagros de Jesús que aparecen en los evangelios?
17. ¿Cuál es la diferencia entre reencarnación y resurrección?
18. ¿Qué significa la expresión "Inmaculada Concepción de María"?
19. ¿Qué es el Espíritu Santo?
20. ¿Qué son los sacramentos?
21. ¿Qué es la liturgia?
22. ¿Cuál es la función de los papas?
23. ¿Qué significa ser persona humana según la fe cristiana?
24. ¿Qué es la dignidad humana?
25. ¿Cuál es la concepción cristiana de la libertad?
26. ¿Qué es el pecado?
27. ¿Cuáles son los mandamientos de la Ley de Dios?
28. ¿Cuál es el mandamiento principal de los cristianos?
29. ¿Qué es la Iglesia?
30. ¿Qué significa que la Iglesia diga de sí misma que es Una, Santa, Católica y Apostólica?
31. ¿Qué es un obispo?
32. ¿Qué dice la fe cristiana acerca de la homosexualidad?
33. ¿Cuál es la relación entre fe y razón según la tradición cristiana?
34. ¿Por qué la Iglesia no está a favor del aborto?
35. ¿Por qué las mujeres no pueden ser sacerdotes?
36. ¿Por qué los sacerdotes de la Iglesia Católica o las monjas no se casan?
37. ¿Por qué la Virgen María tiene tantos nombres?
38. ¿Qué concepto tienen los cristianos de la sexualidad?
39. ¿Cuál es la relación entre el cristianismo y el valor de la solidaridad?
40. ¿Qué piensan los cristianos acerca de las otras religiones?
41. ¿Qué entienden los cristianos por Revelación?
42. ¿Cuántos libros tiene la Biblia y cómo se clasifican según su género?
43. ¿Por qué la Iglesia se opone a los métodos anticonceptivos?
44. ¿Cuál es la oración más importante de los cristianos?
45. ¿Qué es el purgatorio?
46. ¿Por qué los católicos le rezan a los santos?
47. ¿Qué es el magisterio de la Iglesia?
48. ¿Cómo buscar un texto concreto de un libro de la Biblia?
49. ¿Qué es la cuaresma?
50. ¿Qué es la pascua cristiana y la navidad?
51. ¿Cuáles son los momentos más importantes de la historia de la salvación?
52. ¿Qué respuesta da la fe cristiana al problema de la búsqueda del sentido de la vida?
53. ¿Qué es un concilio?
54. ¿Qué es la Santísima Trinidad?
55. ¿Qué es el ateísmo?
56. ¿Cuál es la relación entre el género literario de un texto de la Biblia y su interpretación?
57. ¿Qué es el fundamentalismo?
58. ¿Cuál es la diferencia entre una religión y una secta?
59. ¿Qué es el fanatismo?
60. ¿Qué es la libertad religiosa y de conciencia?
61. ¿Cuál es la diferencia entre un Estado aconfesional y un Estado laico?
62. ¿Qué es el humanismo cristiano?
63. ¿Qué significa que alguien se declare agnóstico?
64. ¿Qué es el adviento?
65. ¿Qué es la Asunción de María?
66. ¿Qué es la Encarnación del Verbo?
67. ¿Qué es el ecumenismo?
68. ¿Qué es la eutanasia?
69. ¿Qué es el Reino de Dios?
70. ¿Cuáles son las bienaventuranzas?
71. ¿Qué es la Transfiguración?
72. ¿Qué era la inquisición?
73. ¿Cuál es la visión cristiana de la ecología y el cuidado del medio ambiente?
74. ¿Qué es una orden religiosa?
75. ¿Qué es la mística?
76. ¿Qué es el cielo cristiano?
77. ¿Qué dice la fe cristiana sobre la existencia de los demonios?
78. ¿Existe el infierno?
79. ¿De qué viven los sacerdotes?
80. ¿Por qué la Iglesia tiene un Estado como el Vaticano?
81. ¿Cómo contribuye la Iglesia al logro de la justicia y la paz en el mundo?
82. ¿Qué es un mártir?
83. ¿Cuáles son las principales parábolas del Evangelio?
84. ¿Qué significa que el Papa beatifica o canoniza a un cristiano difunto?
85. ¿Qué es una catedral?
86. ¿Por qué los cristianos tienen que decirle los pecados a un sacerdote para recibir el perdón?
87. ¿Cuál es la postura de la Iglesia en relación al tema de la igualdad hombre-mujer?
88. ¿Cuál es la misión de los fieles laicos en el mundo?
89. ¿Cuáles son las muestras más representativas del arte cristiano a lo largo de la historia: arquitectura, pintura, escultura, música, poesía, etc.?
90. ¿Qué es la vocación?
91. ¿Qué concepto tienen los cristianos sobre el trabajo humano?
92. ¿Cuáles son los elementos comunes de todas las religiones?
93. ¿Cuál es la diferencia entre las religiones míticas y las religiones históricas?
94. ¿Qué son los carismas del Espíritu Santo?
95. ¿Cuáles son los principios básicos de la doctrina social de la Iglesia?
96. ¿De qué nos salva Jesucristo?
97. ¿Qué es el diálogo interreligioso?
98. ¿Existen persecuciones religiosas en el mundo contemporáneo?
99. ¿Qué es el juicio final y el fin del mundo?
100. ¿Qué hay que estudiar para ser profesor de religión?

@elblogdemarcelo

viernes, 12 de junio de 2015

Lomce y Religión: El Curriculum de Religión


La polémica sobre el currículum de Religión demuestra qué necesario es impartir en la escuela esta asignatura. Así, las jóvenes generaciones podrán en el futuro no sólo alardear de espíritu democrático, sino vivirlo con coherencia desde el conocimiento del hecho religioso y la capacidad de dialogar sobre él. Para ello son necesarias ideas claras y distintas. Ya decía nuestro escritor Baltasar Gracián: «Hombre sin noticia, mundo a oscuras». Por lo que toca a la Religión en la escuela, falta mucha noticia sobre su necesidad y sentido. No debe extrañarnos la oscuridad de ciertos planteamientos.

Las críticas contra el currículum van en una doble dirección. Se dice, en primer lugar, que el Gobierno actúa bajo el mandato de los obispos al publicar un currículum redactado por ellos. Tal afirmación se descalifica sola, ya que la Lomce dice: «La determinación del currículum y de los estándares de aprendizaje evaluables que permitan la comprobación del logro de los objetivos y adquisición de las competencias correspondientes a la asignatura Religión será competencia de las respectivas autoridades religiosas». No puede ser de otra manera, a no ser que el Estado se convierta en el adoctrinador de los alumnos, como pretende alguna autonomía determinando los contenidos de la asignatura. Urge recordar que la Constitución española afirma que «los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones» (art. 27). Es de lógica elemental que la redacción del currículum corresponda a la confesión religiosa propia de los padres.

En segundo lugar, algunas críticas al currículum lo consideran propio de la catequesis y no de la escuela. Se basan en ciertos estándares de aprendizaje evaluables que propone, como estos de Primaria: «Memoriza y reproduce fórmulas sencillas de petición y agradecimiento»; «expresa, oral y gestualmente, de forma sencilla la gratitud a Dios por su amistad». Se dice que esto es adoctrinamiento y catequesis. Memorizar textos, sin embargo, es propio del aprendizaje, si se quiere evaluar la formación. Memorizar fórmulas matemáticas, filosóficas o textos poéticos es la única forma de aprender los contenidos de una disciplina. Pero ya sabemos qué denostada ha sido la memoria. Aprender y reproducir textos de memoria no significa además que el alumno haga suyos sus contenidos, pertenezcan a la disciplina que sea. Esto es sencillamente aprendizaje y cultura. Y la Religión católica es parte fundamental de la cultura universal. El socialista francés Jean Jaurès, sin profesar la fe católica, matriculó a su hijo en clase de Religión y le argumentaba así: «¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las que todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por tu ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a decir un disparate?»; y añadía: «La religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a cierta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras».

En cuanto a expresar, «oral y gestualmente, de forma sencilla la gratitud a Dios por su amistad» no significa obligar a rezar, aunque rezar –evitada toda obligación– tampoco es un atropello a la libertad, en aulas cuyos alumnos profesan la fe católica, o cualquier otra. ¿No comparten otras experiencias? ¿Es rechazable que el alumno exprese cómo reza? Resulta chocante que se critique este estándar de aprendizaje en una pedagogía moderna que recurre a la escenificación como método sin obligar al alumno a que asuma como propio el contenido de lo representado mediante palabras o expresiones corporales. ¿Es inducir a creer o a rezar, para evaluar si un alumno sabe qué es la oración de súplica, pedir que componga o recite una? ¿ O es que representar con gestos la pasión de la ira convierte al alumno en un ser airado? ¿ Cómo educarlos entonces a disfrutar del teatro? Seamos serios. No confundamos métodos de evaluación con adoctrinamiento. Que este pueda darse es obvio, si el profesor carece de rectitud y olvida su función, como se puede adoctrinar ideológicamente desde otras disciplinas –dígase la historia, la literatura, la filosofía– si los estándares de evaluación se utilizan de modo interesado y manipulador de las conciencias.

No hay que olvidar además que, cuando los padres solicitan la enseñanza de la Religión, saben que ayudará al crecimiento de la fe de sus hijos, porque el conocimiento y la apertura a la verdad conducen a la valoración y amor de lo que se conoce. El Papa Francisco afirma que «la educación y la catequesis están al servicio de este crecimiento», que es –referido a los cristianos– la filiación divina del hombre ( EG 163). En resumen, sólo una interpretación aséptica de la enseñanza, en la que lo racional y lo afectivo se separan indebidamente, puede justificar algunas críticas al currículum. Otras, como la ausencia de ciertos temas, se habrían evitado si el horario no se hubiera reducido drásticamente. Los profesores sabrán suplirlo, pues competencia tienen.

En el fondo de la cuestión está el prejuicio de que la Religión pertenece al ámbito de la conciencia individual y no cabe en la escuela. Conviene recordar, sin embargo, que pocas realidades son tan públicas como las confesiones religiosas: templos, liturgias, arte y manifestaciones religiosas pueblan las ciudades y marcan su historia. No hay pueblo tan bárbaro que no tenga sus dioses, decía Cicerón; y Ortega y Gasset, criticando a cierto ateneísta, que presumía de haber nacido sin el prejuicio religioso, dice que «le faltaba la agudeza de nervios requerida para sentir, al punto que se entra en contacto con las cosas, esa otra vida de segundo plano que ellas tienen, su vida religiosa, su latir divino. Porque es lo cierto que, sublimando toda cosa hasta su última determinación, llega un instante en que la ciencia acaba sin acabar la cosa; este núcleo transcientífico de las cosas es su religiosidad». Muchos de los que critican el currículum rechazarán este razonamiento y defenderán una visión del hombre carente del «prejuicio religioso»; pero tal comprensión arreligiosa del hombre también es un prejuicio que no debe imponerse a quienes, en sana democracia, tienen el derecho de ser educados según las convicciones de los primeros responsables de la educación de sus hijos: los padres. Frente a este derecho, las críticas, bien o mal intencionadas, al currículum, no entran en lo que realmente está en juego: la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos y la garantía que el Estado les ofrece en la Constitución española.


Cesar Franco

jueves, 11 de junio de 2015

El nuevo currículo de Religión: ¿A quién tienen miedo?



Los ataques y el reduccionismo ridículo que está sufriendo el currículo de Religión de la Iglesia Católica solo puede responder al miedo y a la ignorancia.

Querer hacer creer que por decir una expresión de agradecimiento se está rezando es, como dice el bueno de Avelino, creer que por memorizar una  poesía uno ya es poeta, o por saberse la tabla de multiplicar el alumno ya es un matemático. Solo la ignorancia puede tener una visión de la oración cristiana tan barata y mágica. No hay oración cristiana sin fe y la fe no fue ni es objeto de la enseñanza religiosa en la escuela. 

Por qué esta polémica falsa respecto del  de Religión. Por qué atacar a un currículo que es respetuoso con las reglas de juego del lugar donde se desarrolla, la escuela, y con la finalidad de la misma: el desarrollo integral de la persona. La ERE no es catequesis, es verdadera enseñanza curricular donde se hace un estudio sistemático y pedagógico del cristianismo teniendo en cuenta la edad y capacidad de los alumnos. ¿Por qué esa insistencia en reducir la dimensión religiosa al ámbito de lo privado?

Los cristianos somos ciudadanos con los mismos derechos que el resto. Pagamos impuestos, votamos responsablemente cuando se nos solicita y nos involucramos en la construcción de un mundo mejor. Consideramos que ayudar a los niños y jóvenes a buscar la Verdad e introducirlos en la realidad es una responsabilidad ineludible que no estamos dispuestos a dejar solo en manos del Estado y mucho menos en manos de políticos cuyos intereses no son, la mayoría de las veces, el bien común de los ciudadanos a los que dicen servir. 

Causa vergüenza ajena la desfachatez  de algunos políticos al juzgar y condenar un  currículo que son incapaces de entender porque nunca han hecho el recorrido académico para entenderlo. Los alumnos de Religión de 1º de la ESO saben distinguir la diferencia entre la respuesta que da la Ciencia a la cuestión sobre el origen y la que proporciona la Sagrada Escritura. A la primera le interesa el qué, el cómo, el dónde y el cuándo, a la segunda el por qué y el para qué. Para nada se contradicen, al contrario, se complementan. Como glosaba Galileo “la ciencia nos enseña cómo va el cielo y la Religión cómo se va al cielo”, o más cercanamente el propio Einstein: “la Ciencia sin la Religión está coja, la Religión sin la Ciencia está ciega”.

De seguir por este camino pedirán que se retire del currículo de lengua y literatura los escritos  de Santa Teresa o el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. Habrá que desterrar del currículo de Filosofía a San Agustín o Santo Tomás. Por favor no se olviden de quitar del currículo de Biología a Mendel y del de física a Maxwell y a Carnot. Por último, no dejen de rehacer el currículo de Ciencias Sociales porque al estudiar la historia de occidente se las tienen que ver con unos cuantos millones de cristianos que a lo largo de estos veinte siglos consideraron a Dios su Señor y Creador y han desarrollado eso que se llama la civilización del amor y de los Derechos Humanos.  Evidentemente hemos cometido muchos errores y no todos hemos estado a la altura de nuestra vocación (a lo que estamos llamados) pero no cabe duda de que en la resultante histórica el saldo ha sido muy positivo para todos.

No tengan miedo. Somos gente de paz, amamos hasta que duele y nos comprometemos por las causas perdidas porque tenemos un optimismo genético. Creemos que procedemos del Amor con rostro de Padre y que todos los seres humanos tenemos la misma dignidad porque somos sus hijos. Nosotros no tenemos miedo a la verdad y respetamos todas las opiniones y creencias. En verdad, os amamos y daríamos la propia vida por vuestra felicidad.

Atacar a la Iglesia es muy fácil. Burlarse de lo cristiano empieza a ser recurrente y cansino. Ningunear a los miles de niños y jóvenes que cursan la asignatura de religión católica no resulta, precisamente, ejemplar.

Propiciar que los niños de 6 años "memoricen fórmulas de agradecimiento y petición" es responsable y educativo. Manipular, mentir y tergiversar de manera intencionada y torticera es irresponsable y mezquino.

Mªdel Pilar Hernández Santos.

Enseñanza y pastoral educativa: Oviedo