jueves, 25 de junio de 2015

¿Qué significa el Aleluya de Händel? Biblia y música clásica


La palabra hebrea ALELUYA, que significa "Alabado sea Yahvé", aparece continuamente en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, siempre en un contexto de júbilo y de alabanza a Dios.  La expresión es patrimonio común de judíos y cristianos.

En la liturgia de la Palabra de la misa el canto del Aleluya, seguido de una antífona, precede a la proclamación del Evangelio. La asamblea se pone de pie y escucha con alegría y fe expectante la buena noticia de la salvación que nos ha sido dada por Jesucristo.

En los tiempos de cuaresma y de adviento tanto el Aleluya como el Gloria se omiten. La comunidad quiere significar así que se está preparando, en conversión y en esperanza, para celebrar  los grandes momentos de la historia de la salvación: la Navidad y la Pascua.

Así como el Gloria que se canta en la misa de Nochebuena nos recuerda la alabanza de los ángeles en el nacimiento del Mesías: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace" (Lc. 2,14), el Aleluya es por antonomasia el canto de la Pascua.

El Aleluya cristiano tiene sabor pascual porque la salvación que Dios prometió, y que fue preparando a través de la historia de Israel, se ha realizado ya definitivamente en la victoria de la resurrección del Señor. El ha sido glorificado y está sentado a la derecha del Padre, él ha heredado el Nombre sobre todo Nombre, ante él se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará: "... que JESÚS ES SEÑOR para gloria de Dios Padre" (Flp. 2, 6-11).

En el tesoro de la música clásica encontramos muchos y muy hermosos Aleluyas. Mozart, Beethoven, Bach, Palestrina, Vivaldi, entre otros, nos han dejado obras muy dignas de admiración por su belleza y arte. Entre ellas se destaca el famoso Aleluya de Händel, una pieza que forma parte del Oratorio El Mesías, compuesto en 1741 y que es un canto a Jesucristo, en el misterio de su encarnación, pasión y glorificación como Rey y Señor.

El Aleluya de Händel es música del cielo. 

Cuenta la tradición que el músico compuso esta obra en un arrebato de inspiración, cuando en medio de una penosa situación de sufrimiento, acosado por las deudas y enfermo, clamó a Dios pidiendo su misericordia. El resultado de esta oración es esta obra extraordinaria, este Aleluya sublime por el cual nunca quiso recibir ninguna paga pues afirmaba que no le pertenecía. Véase: El Rey se puso de pie

El texto de este Aleluya está adaptado del capítulo 19 del libro del Apocalipsis: Es el canto de los redimidos que proclaman el reinado eterno de Cristo, su victoria final como Rey de Reyes y Señor de Señores. 

Esta imagen que ofrece el último libro de la Biblia, escrito probablemente durante la terrible persecución que sufren las iglesias bajo Nerón y Domiciano a finales del siglo I,  alienta la esperanza de los discípulos y les da un gran consuelo: a pesar de que las fuerzas del mal parecen imponerse en la historia, Cristo reinará eternamente, suya es la victoria definitiva. 

Escuchar en Clase de Religión esta pieza única de la música sacra, además de promover las competencias básicas, puede ser un buen recurso para explicar, por ejemplo, temas relacionados con la liturgia cristiana, el tiempo de Pascua, el libro del Apocalipsis y la fe en Jesús, el Cristo. 



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