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sábado, 25 de noviembre de 2023

DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LA MUJER: 6 vídeos desde España

 












Quizás habrá algún despistado que se extrañe que el Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres, siempre ha formado parte de mi programación de Religión. A la luz del valor singular de la persona, hombre-mujer, de su condición y destino, en el marco de la revelación, las relaciones abusivas, en sus múltiples escenarios, son un atentado contra la dignidad humana, el valor central de la antropología cristiana.

Precisamente, uno de los criterios de evaluación del segundo ciclo de la ESO, en la novísima Lomloe es: Reconocer los rasgos esenciales de la antropología cristiana, relacionándolos con los derechos fundamentales y la defensa de la dignidad humana, verificándolos en situaciones globales.

Pues bien, una de las "situaciones globales" más prototípicas, que atentan contra la dignidad humana, es la violencia hacia las mujeres, derivada particularmente del modelo machista de las relaciones hombre-mujer. 

El machismo engendra una experiencia cosificada y reduccionista de lo que significa ser mujer y de lo que significa ser varón, generando, además, graves consecuencias en el grupo familiar, especialmente en los menores, víctimas vicarias, y en la sociedad como un todo.

No se trata de un problema menor, las cifras de mujeres asesinadas por sus parejas son escalofriantes. En lo que va del 2023, han muerto 52 mujeres, es decir, prácticamente tenemos en España una víctima por semana. Este dato, estoy convencido, es apenas la punta del iceberg, acerca de una realidad que apenas sale a la superficie.

En este tema, lo confieso, son muchas mis preocupaciones, no sólo como educador sino como trabajador social. Me preocupa, especialmente, lo que vengo observando desde hace algún tiempo en las aulas: los adolescentes, particularmente los varones, no perciben la realidad tan grave de la violencia machista. Ello coincide con un estudio que conocí hoy, a través de Antena3 Noticias: "La normalización de la violencia de género se dispara entre los varones de 16 a 21 años"

Me preocupa también la instrumentalización ideológica, que ciertas corrientes del feminismo más radical, hacen de esta problemática. Hermano, hermana, yo respeto la diversidad de posturas en torno al tema, pero el problema de la violencia hacia las mujeres, nos afecta a todos como sociedad, no excluyas a quien piensa diferente. Seamos aliados, aunque a ti te guste un marco teórico y a mi otro, lleguemos a los consensos que se necesitan, para avanzar en la erradicación de la violencia hombre-mujer. Vale, porfa.  

Me preocupa, finalmente, que todo se nos vaya en frases pegadizas, marchas, y contra-marchas, y llamados sentimentales a la igualdad. Es urgente crear redes de atención y protección a las víctimas; es urgente educar en la prevención de la violencia y el abuso; es urgente promover "nuevas masculinidades" contrarias al paradigma del machismo, porque este asunto no es un tema de "mujeres" solamente. Los varones somos parte de la ecuación  (excluirnos por la cara, o culparnos simplemente por ser varones, no sirve de nada)

Entretanto, les comparto 6 vídeos que he recopilado de diferentes entes españoles, sobre el día de la No Violencia. Pueden servir como recurso para la reflexión en clase.

Ahí se los dejo. Por ahora, no digo más (y que conste que yo no maté a Roger Rabbit) 

@elblogdemarcelo


martes, 16 de abril de 2019

Miércoles Santo: El catolicismo español y las procesiones


Estamos ya en el corazón de la Semana Santa. Media España sale en procesión con sus imágenes, sus cirios y sus capirotes, mientras la otra media mira de soslayo al cortejo y se desentiende.

Así son las cosas

Lo reconozco, a veces me cuesta un montón entender el catolicismo español. Quizás porque observo en él la herencia tremenda de una cierta espiritualidad que nos viene de la contrarreforma, y que dejó su huella indeleble en la evangelización de la América Latina.

Por esas paradojas de nuestro catolicismo, he tenido compañeros que adversan, por ejemplo, la asignatura de Religión en la escuela pública o que me han dicho que son ateos, y a renglón seguido me aclaran que pertenecen a la cofradía del Cristo de su ciudad, y que hasta lo llevan en hombros los días festivos señalados.

Una cosa no tiene nada que ver con la otra, dicen, es algo de tradición familiar, añaden.

¡Vaya por Dios! 

A ver si me aclaro. No es que no me gusten las cofradías y procesiones, que tienen un hondo significado espiritual y bíblico, ni las imágenes que el pueblo español venera con auténtica devoción. No se trata de eso.

Se trata de toda la parafernalia que rodea al asunto, del exagerado énfasis que ponemos, por ejemplo, en engalanar las imágenes de Nuestro Señor, la Santísima Virgen y los santos, trajes, joyas, adornos,...de la centralidad que tienen las procesiones y los pasos como si constituyesen el eje de la Semana Santa. En una palabra, del peso de una tradición que sufre los embates de una sociedad cada vez más secularizada.
 
Lo quiero recordar: el centro de gravedad de la Semana Santa es el Señor Jesucristo. Y punto. Volvamos a la esencia.

La teología católica siempre ha reflexionado sobre la necesidad de los signos externos para expresar la experiencia de la fe. Es una cuestión antropológica. Pero no son un fin en sí mismos, responden a un tiempo y a una cultura, a una comunidad que los vive y que comprende su sentido y significado.

A veces, al cambiar las circunstancias, pueden convertirse en una mera tradición cultural y hasta turística. La Semana Santa española, en mi opinión, corre ese riesgo.

Alguien dirá que al menos, en medio del secularismo feroz que sufre la sociedad española, pervive la Semana Santa. Algo es algo. 

Creo que no debemos conformarnos con ese algo, hay que ir más allá de lo externo y de lo tradicional, de la materialidad de la imagen y de los usos, hay que redescubrir el significado de lo que celebramos y sintonizar espiritualmente con el misterio que representa: Jesús Crucificado, la Dolorosa, el Santo Sepulcro,...

En síntesis, evangelizar. Una tarea no sólo de los curas, sino de todos los que formamos la comunidad cristiana. Los que hemos conocido la buena noticia de Jesucristo, los que hemos sido ungidos con el don del Espíritu Santo.

Necesitamos en España urgentemente una catequesis sobre lo que significa participar y asistir a una procesión. No vamos de mirones, ni comiendo pipas, sino a un acto religioso que tiene sus propias claves y sentidos, una expresión comunitaria, pública y personal, de la fe vivida y confesada.

El significado de ir de procesión lo encontramos en la Palabra: el pueblo de Dios que peregrina por el camino; que participa del misterio del camino; que hace camino con el Señor Jesús y  se solidariza con sus dolores y sufrimientos; una comunidad que escucha y contempla los misterios de la salvación; que reza, pide perdón, canta, hace silencio, y entrega el corazón en cada paso, dando testimonio público de su fe en Jesucristo.

Eso, y mucho más, significa ir de procesión.

Volvamos estos días, volvamos todos y todas, con el auxilio del Espíritu Santo, al Evangelio, descubramos allí el corazón de Dios en las palabras de Dios, como dice Gregorio Magno.

Padre Santo que la vivencia de la Semana Santa nos ayude a vivir cada día más en la persona de Cristo, tu Hijo, por quien nos ha venido toda bendición y toda gracia. Amén.

domingo, 12 de junio de 2016

I TOOK A PILL IN IBIZA: ¿Qué dice la letra de la canción?





Por encima de las estrategias del marketing, las canciones que ocupan los primeros puestos del Hit Parade son, la mayoría de las veces, un reflejo de las experiencias que marcan la vida de los jóvenes, de sus búsquedas y preguntas, de los avatares de su existencia personal.

Estas canciones revelan modelos de vida, los valores y antivalores que definen la cultura de una generación, tanto en lo que dicen como en lo que no dicen. Son, por así decirlo, un signo del espíritu de la época.

De allí mi interés por indagar lo que escuchan los jóvenes, y, dado el caso, de analizarlo con ellos en clase.

Oído al tambor: cualquier canción, nos guste o no a nosotros, puede convertirse en un excelente recurso educativo. Basta que se ponga de moda entre los jóvenes, y que sepamos hacer las preguntas pertinentes. Que aprendan los chicos a escuchar lo que cantan y bailan, a tener un oído crítico, y se vayan liberando del automatismo con que asumen los gustos y tendencias que les impone el mercado.

Para esto sirve educarse, pienso yo. Salir del redil, concienciarse, pensar. De esto se trata.

I took a pill in Ibiza ("Me tomé una pastilla en Ibiza") de Mike Posner ha ocupado los primeros puestos de las listas de canciones más escuchadas del 2016. El vídeo oficial en la plataforma de Youtube tiene casi 9 millones de reproducciones. 

¿Qué dice esta canción que ha sido tan exitosa entre los jóvenes ?

Un muchacho de Los Angeles nos narra en cadena una serie de experiencias sobre sí mismo: se toma una pastilla en Ibiza, aparentemente por puro postureo, sin saber realmente por qué lo hace; reconoce que detrás de su éxito como cantante, del millón de dolares que se ha gastado en "mujeres y zapatos", del coche deportivo que conduce para demostrar que es un macarra, vive sin saber en quien confiar. Da la impresión de que está solo,  y que comprende que no le queramos seguir en ese carrusel de su existencia, ese su vivir colocado pero sin ningún sentido.

En el plano amoroso, más allá de sus numerosos ligues que no sobreviven a la mañana siguiente, no se siente capaz de sincerarse y abrirse de corazón, y por eso permanentemente huye del amor verdadero.

Atascado en este escenario no es extraño que lo único que realmente sepa sean canciones tristes, como repite el estribillo.

La canción no hace una defensa ni promueve este estilo de vida, simplemente describe lo que vive. Y la sensación que deja traslucir es claramente de malestar e insatisfacción.

Este es el mundo de apariencia, la felicidad mentirosa de quien no logra resolver su ansiedad por encontrarse a si mismo y descubrir su centro de gravedad. Vivir huyendo, sin experimentar el amor verdadero, sin curar las heridas del corazón. Y esto, con distintos matices, es lo que viven muchos jóvenes que se sumergen en el mundo de la noche y de las drogas.

Caminar sin sentido es una realidad cotidiana, y dolorosa, para muchos hombres y mujeres de esta generación, inmersos como están en un hedonismo hueco, en un relativismo que los convierte en seres frágiles y melancólicos.

¿Qué respuesta podemos dar a esta realidad?

Como cristianos sólo nos queda compartir con otros el testimonio de la buena noticia de Jesucristo. Que cada hombre, cada mujer, cada joven, descubra su inmensa dignidad, su identidad profunda como hijo, y experimente el agua que ofrece Jesús, la que verdaderamente sacia las exigencias más hondas del corazón humano.

El tesoro escondido en el campo, la perla de gran valor.

Pero, sobre todo, que descubran el verdadero Amor, el amor con mayúscula, el amor que da sentido y significado a la vida, el amor que cura las heridas y nos hace nacer de nuevo.

Que se conozca y experimente el amor, para que nuestro saber no lo copen canciones tristes

Con esta reflexión de fondo, la invitación es a escuchar y analizar esta canción en Clase de Religión.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Fiesta de Todos los Santos: 12 rasgos de la santidad en el siglo XXI



Hoy, 1 de noviembre, celebramos la fiesta de Todos los Santos, efemérides que nos recuerda la gran dignidad de lo que significa ser persona, el sentido definitivo del proyecto de Dios sobre el hombre y la mujer: compartir con nosotros el misterio de su propia santidad.

Ser santos no es ninguna proeza sobrehumana, es, sencillamente, vivir en forma auténtica nuestra condición humana, conforme a nuestra vocación y estado de vida.

Tú y yo, y todos, estamos llamados, hoy y aquí, a experimentar el misterio de la santidad de Dios, que es tanto como decir: participar de la propia felicidad del Dios vivo realizando el destino para el cual hemos sido creados.

Pensando todas estas cosas, me he estado preguntando ¿cómo ser santos en el siglo XXI?, porque si bien es cierto que, más allá de las épocas y los lugares, la santidad cristiana es una sola, a veces observo algunos estereotipos sobre lo que significa ser santo o santa que no se corresponden con los tiempos que vivimos, y que, definitivamente, no nos ayudan a comprender el llamamiento universal que Dios está haciendo a cada uno a la santidad.

Hemos de vivir un modelo de santidad que sea acorde a los desafíos del siglo XXI, al contexto que nos toca vivir, sabiendo que la voz de Dios  se deja sentir a través de los entresijos de la historia, con sus luces y con sus sombras.

Hablaríamos así de algunos rasgos de realización actual de la vocación a la santidad, porque se es santo o santa no en un mundo abstracto/ideal sino en el contexto concreto de la historia.

Desde esta perspectiva, podemos identificar, a modo de ensayo, 12 posibles características de la santidad cristiana del siglo XXI:

 1. Santidad “En seguimiento a Jesucristo”: Santidad es siempre camino de discipulado, experiencia de entrega y comunión con Jesús Resucitado, según el modelo de seguimiento que encontramos en el Nuevo Testamento, particularmente en los Evangelios.

2. Centralidad de la Palabra de Dios: Santidad es dejarse transformar por la Palabra de Dios, vivida y orada en la soledad del corazón, y en la asamblea litúrgica. La Palabra de Dios tiene que estar en el centro del camino cristiano.

3. Testigos de la misericordia: Los santos son testigos de la infinita misericordia de Dios que abraza como un fuego a todos los seres humanos. El hombre santo es aquel que ha experimentado más de cerca esta gran misericordia, por lo que está llamado a comunicarla a los demás en medio de la historia.

4. Sentido ecológico de comunión con la creación: Hoy cuando somos tan sensibles a los temas relativos al medio ambiente, necesitamos un modelo de santidad que invite a una comunión respetuosa con la naturaleza, y que apueste por un sentido ecológico de encuentro con la creación.

5. Talante profético frente a la lógica del egoísmo capitalista: Ser santo es desmarcarse de la lógica consumista de las sociedades del mercado. Es ser profeta, viviendo un estilo sobrio y sencillo de relación con las cosas, denunciando con la propia existencia todas las esclavitudes que nos vienen impuestas por la idolatría de la mercancía, por la deshumanización de una sociedad basada en la acumulación insolidaria de bienes y riquezas.

6. Experiencia renovada de la contemplación: Hoy, más que nunca, necesitamos hombres y mujeres que hayan experimentado a Dios en el fuego de la oración contemplativa. Para que lo divino no se convierta en un asunto de meras palabras, lo prioritario es dejarse transformar por el Dios vivo, en la fragua de la contemplación y el encuentro personal con el Señor. 

7. Dóciles al Espíritu Santo: Hombres y mujeres del siglo XXI dóciles a la acción renovadora del Espíritu Santo en la Iglesia, a sus dones y carismas para la edificación del Pueblo de Dios, abiertos a la experiencia siempre nueva de Pentecostés.

8. Sentido comunitario-eclesial de la santidad: Hombres y mujeres santos con un profundo sentido comunitario y eclesial de la vida cristiana. El Santo no vive aislado, es siempre un hombre para los demás, que se entrega a Dios y a los hermanos como miembro vivo de una comunidad eclesial, encarnando el misterio de la  comunión en Cristo, cabeza del Cuerpo.

9. Solidaridad, amor a los pobres, sentido de la justicia: En un mundo preñado por tantas injusticias y desigualdades no podríamos entender la santidad sin una búsqueda activa de un cambio social según el modelo de Jesús en el “Sermón de la Montaña”, viviendo la santidad a través de gestos concretos de amor y entrega a los más pobres, de solidaridad con las víctimas.

10. Santidad desde los sanos valores laicales: Los tiempos nos están llamando a ser santos desde los valores positivos del mundo secular, construyendo con los hombres y mujeres de buena voluntad, la sociedad humana: ejerciendo con alegría y espíritu de servicio nuestro trabajo y profesión,… participando en una comunidad de vecinos, haciendo la compra y en el mismo autobús de vuelta a casa.

11. Renovado sentido misionero y evangelizador: En medio de los avatares del secularismo galopante que domina muchos ambientes, se nos invita a vivir la gracia de la santidad, con una actitud misionera y evangelizadora, haciendo presente al Señor más allá del templo y la religión, allí donde los seres humanos se reúnen y comparten las preocupaciones de cada día.

12. Santos y Santas con María, la mujer nueva para el nuevo tiempo: Vivamos nuestra experiencia de la santidad en estrecha comunión con María, la Madre del Señor, en ella se realizan a plenitud las características de la santidad del siglo XXI. María, modelo eximio de santidad en la Iglesia para todos los tiempos.

¿Y tú, hermano, hermana, que otra característica de la santidad del siglo XXI agregarías a este pequeño listado?



viernes, 16 de octubre de 2015

No hay que ser marxista para estudiar el marxismo


- No es contigo, Marcelo, pero la Religión es un asunto privado que no debería tener cabida en la escuela, y menos en la pública.

Así me decía una persona en un breve intercambio de pasillo esta mañana. No dije nada. Enseguida sonó el timbre y me fui directo para la clase. Después del recreo nos tropezamos de nuevo. Tengo una pregunta, le dije:

-¿Militar en un partido político, por ejemplo en uno de izquierda, es un asunto público o privado?

- Privado, por supuesto

- Y, digo yo, para estudiar las bases filosóficas de ese partido, su ideario político, su concepción del mundo, ¿tengo que ser militante de ese partido? 

- No, claro que no, ¡faltaría más!

- Te lo pregunto, porque me pasé más de la mitad de mi vida universitaria estudiando el marxismo, conozco a fondo sus postulados, sus autores más representativos, Marx, Lenin, los llamados revisionistas, el  Libro Rojo de Mao, etc. Soy capaz de hacerte un análisis marxista de la realidad, conozco su epistemología y su visión materialista de la historia y de la vida.

- Y todo este rollo, ¿a qué viene?

- Creo que el conocimiento de esta corriente filosófica es sumamente importante para cualquier estudioso de las ciencias sociales, y de las humanidades en general. De hecho, si se quiere comprender la historia del siglo XX, hay que saber de marxismo, así de claro. Quienes me formaron en la ciencia de Marx, eran, en su gran mayoría, militantes de izquierda, algunos bastante radicales. Sin embargo, yo nunca he militado, entre otras razones, porque mi visión cristiana ha chocado siempre con algunos postulados básicos del marxismo. Sin embargo, gracias a mi formación, puedo valorar críticamente sus aportes y reconocer sus contradicciones. 

- Venga, Marcelo, vale ya, ¿a dónde quieres llegar?

- En síntesis, que no tengo que ser marxista para estudiar el pensamiento de Marx. Se trata de un conocimiento público que se ofrece en las instituciones académicas, que está en los libros, y que, aunque yo no milite personalmente en sus filas, se considera útil y necesario para comprender el pensamiento y la historia.

Me detuve un segundo. Ella me miraba con la interrogación dibujada en los ojos. Proseguí:

- Pues bien, hace un rato me dijiste que el estudio de las religiones y, en concreto, del cristianismo, era un asunto privado. Imagínate lo que significa la fe en Jesucristo en la historia del pensamiento y en nuestra cultura occidental, su influencia determinante en el arte, en la moral, en la filosofía, en el modo de vida de Europa y de todo occidente, desde San Petersburgo hasta la Argentina, desde las pinturas del Greco o de Van Gogh hasta la misa de Réquiem de Mozart, desde la escolástica hasta el pensamiento de Nietzsche. La teología cristiana es una disciplina universitaria, forma parte de las humanidades, tiene una metodología y un marco conceptual. Eso por no mencionarte los contenidos de mi asignatura relacionados con la historia comparada de las religiones y la antropología cultural ¿Comprender el mundo del Magreb, por ejemplo, obviando el conocimiento del Islam? ¿y dónde dejamos el estudio del hinduismo o del budismo que están en el corazón de oriente? 

- Me parece que no lo has entendido bien, se trata de cosas bien distintas

- ¿Cosas distintas? No, el problema es creer que estudiar religión me convierte en un militante cristiano o musulmán. Ese es el prejuicio y nada más. Militar en una religión, o adherirme a ella, sí que es un tema personal y privado, pero conocerla o estudiarla es un asunto de educación y de cultura, un conocimiento que ayuda a comprender las raíces culturales de la sociedad donde vivo, su pensamiento, su historia, sus manifestaciones artísticas, y que promueve ciertos valores como la convivencia y la solidaridad. Además, ni siquiera se impone a nadie, es un estudio elegido libremente por el alumnado o por sus padres. En este sentido, la Religión en la escuela representa una opción de libertad, de tolerancia, la posibilidad de ofrecer una educación integral donde todas las áreas del conocimiento estén presentes.

- Venga, veo que te lo has tomado muy a pecho. Es lógico que defiendas tus garbanzos, pero,...

- No, no, no es sólo que defienda mi trabajo. Esto es algo bastante serio. Se trata de derechos, de defender una escuela pública pluralista y abierta, para que la educación no se convierta en una dictadura del pensamiento único, del pensamiento políticamente correcto, y excluya, por motivos que no son académicos sino francamente ideológicos, el estudio de un fenómeno tan importante como la religión y el cristianismo. 

- Mira, ya está, no me vas a convencer, lo siento mucho, pero mejor lo dejamos aquí.

- Vale, vale, por supuesto, cada uno con su visión de las cosas, pero que quede claro que así como no hay que ser marxista para estudiar el marxismo, tampoco hay que ser religioso en la vida personal para estudiar los contenidos de la asignatura de Religión.

Concluido nuestro encuentro cada uno se marchó a sus asuntos. Al final del día volvimos a coincidir en un cambio de hora. Me acerco y le digo:

- Te invito un café

- OK, pero dejemos en paz el temita de la Religión, ¿vale?,...

- Seguro, seguro,... pero quería decirte que voy a escribir sobre nuestra conversación en mi Blog

- ¡No tienes remedio!,... ¡Haz lo que quieras! 

Y nos fuimos juntos a la cafetería. 

@elblogdemarcelo


lunes, 12 de octubre de 2015

Año de elecciones: el discurso vacío de los políticos


Lo suelto de una vez: ¡estoy saturado de la verborrea de los políticos! Un continuo bla, bla, bla, previsible, hueco, salpicado de clichés y lugares comunes, con sus intervenciones diarias y sus encuentros de fin de semana, y, últimamente, sus bailoteos en los platós televisivos. 

Discursos insustanciales, repetitivos, sin creatividad, planos, sin propuestas nuevas para el país. Unos mensajes dirigidos casi siempre al político contrario, mientras el resto de los ciudadanos se limita a contemplar el contrapunteo mutuo de respuestas. Decepcionantes.

Como elector, me siento, francamente, maltratado en mi inteligencia.

Por cierto, alguna vez me he preguntado quien escoge a ese público, casi siempre juvenil, que ponen como tribuna detrás del político cuando aparece dando su discurso por la tele y que suelen mostrar una mirada alelada mientras escuchan embelesados a su líder, como si estuvieran en trance o asistieran a una asamblea de cristianos pentecostales, y estuvieran a punto de gritar: ¡aleluya, hermano! Por favor, que alguien me explique, si es tan amable, de dónde salen estos chicos tan patéticos y tan poco representativos de la juventud española.

Estos días, por ejemplo, al señor Rajoy le ha dado por repetir que votar al PP es de sentido común. A ver, amigo, siéntese conmigo y cuénteme que es eso que usted llama "sentido común" porque yo no me aclaro. A lo mejor se refiere a la lógica de los mercados y de la obediencia ciega a las directrices de la oligarquía financiera que gobierna Europa: recortes, devaluación del salario, precarización del empleo, y demás austeridades habidas y por haber.

La lógica del máximo beneficio, la que convierte todo en mercancía. La lógica que dice que la mejor política para generar empleo es que el Estado no tenga ninguna política real en este punto ¿Plan de choque para enfrentar el desempleo? Ninguno, esperemos a que mejore la economía y entonces, la mano mágica, invisible, del mercado nos traerá el trabajo. Pamplinas.

Todavía recuerdo el eslogan del PP en las anteriores elecciones: "Lo primero es el empleo". ¿Se puede ser más cínico? Lo primero ha sido recortar para poder pagar nuestras deudas, y a estar calladitos que en Europa mandan la Merkel y los bancos. 

Es cierto que los indicadores macro-económicos han mejorado, pero no me venga con la historia de que "el único camino posible" para crear empleo es no intervenir en la generación de empleo.

Cuando escucho a Rajoy hablando de sentido común, no sé los demás, pero yo pienso todo esto.

Pero el PSOE no se queda atrás y a veces me resulta, francamente, más chocante si cabe. Resulta que todo se les va en las típicas frases contra "la derecha derechona", pero que no terminan de aterrizar en asuntos concretos. A ver señor Pedro Sánchez, siéntese, déjese de apelar a los viejos fantasmas de "izquierda-derecha" y dígame ¿tiene usted un plan económico distinto al del señor Rajoy?, ¿se va a enfrentar a las políticas neoliberales europeas? Le cuento que don Zapatero no pudo, y se plegó totalmente, incluso reformando la constitución para garantizar a nuestros acreedores que lo primero es pagar, aún a costa de las políticas sociales. Una reforma, por cierto, bastante bochornosa para un partido como el suyo.

Lo que he visto hasta ahora es a la gente del PSOE intentando convencerme de lo malo, corrupto e ineficaz que es el PP, obviando todo logro posible de este gobierno. Ni siquiera les escucho reconocer la mejora de los indicadores económicos, y si alguna vez lo reconocen, el mérito nunca es de Rajoy y sus políticas, sino de otros factores coyunturales. Todo muy previsible.

El colmo para mí fue el otro día cuando escuché al líder de este partido decir por todo el gañote que vivíamos mejor en tiempos de Zapatero. Alucinante, la verdad.

Tengo la impresión de que el PSOE se quedará en estas elecciones en eso, denunciar los casos de corrupción del partido contrario, minimizar todo lo que pueda los suyos propios. Y hacer propuestas que no afecten directamente a la economía y al empleo, como su discursito anti-religión de estos últimos meses, y que les hace sentir, ¡uf! ¡uf!, muy de izquierdas e hiper-progres.

La realidad realísima es que bastante mal parada ha quedado la religión con el PP, por lo menos en el terreno de la reforma educativa de la Ley Wert. Esto nunca lo dirá la prensa de izquierda, por ejemplo El País, porque significaría desmontar ese mito de un "partido de derecha conservador que apoya a los católicos" y dejaríamos a la pobre izquierda casi sin distintivo.

A ver si me explico bien, la gente de izquierda necesita un PP que aparezca en los medios como aliado de la Iglesia. Eso les hace sentir diferentes, y que tienen una identidad. Pero yo que soy católico, y vivo en España, y para colmo de mi desfachatez trabajo como profesor de Religión, les digo que no es así, que en realidad el PP es tan laicista como el PSOE. Espero que me perdonen por mi tentativa de "desmitologizar" el discursito este típico de la izquierda española, pero es que realmente me parece que alguien debería decirlo, para que no nos engañen tan por la cara.

Claro, hay diferencias en la estrategia comunicativa. El PSOE, como lo usa como bandera, es más sincero y directo en sus ataques a los católicos; en cambio el PP actúa más a lo zorro, dándonos la puñalada por detrás, mientras nos sonríe esperando que votemos por ellos. 

Básicamente la oferta del PSOE se reduce a eso: promover políticas liberales en materia de moral, identificarse con el laicismo y poco más. Lo grueso, lo que tiene que ver con la economía y los derechos sociales, la raíz de la "cuestión social", eso, en realidad, apenas lo puede tocar. Europa les ha amarrado las manos.

Lo veo así porque la Unión Europea es, esencialmente, un proyecto neoliberal de sociedad, que condiciona nuestra soberanía en materia social y económica. Una verdadera trampa para países como España y que deja a los partidos de izquierda con muy poco margen de actuación en materia económica, e incluso social. 

Una Europa, por cierto, también llena de discursos vacíos, grandilocuentes, y completamente prescindibles y soporíferos.

En fin, no digo más, pudiera incluir en mi comentario a los nuevos actores que aparecen en el mapa político de España: Podemos y Ciudadanos, pero, temo cansarles con mi plática, así que lo dejamos para otra ocasión.

Sirva lo que está escrito de desahogo y de defensa ante la avalancha de palabras con que nos asaltan quienes procuran nuestro voto… Y las que todavía nos faltan por soportar de aquí hasta las elecciones de diciembre. Paciencia, mi gente.


@elblogdemarcelo


domingo, 6 de septiembre de 2015

Lo siento, Maluma, pero yo también "borro cassette"




En estos días he estado haciendo zapping por Internet, buscando canciones para animar mis primeros encuentros con los alumnos del nuevo curso. En esas andaba cuando me tropecé con esta canción, un verdadero hit del verano con más de 28 millones de reproducciones en Youtube, "Borró cassette" del cantante juvenil colombiano Maluma.

Normalmente no me fijo en este tipo de canciones, pero tomando en cuenta su ranking de popularidad y alguna que otra frase que había pillado en Facebook sobre el "borró cassette", decidí escucharla con atención.

La situación que se canta no tiene desperdicio. En una noche de tragos, y bajo los efectos del alcohol, un chico mantiene relaciones sexuales con una chica que conoce esa noche. A la mañana siguiente él intenta retomar el contacto pero ella le responde que no se acuerda, que sería una consecuencia de la borrachera, porque "ella no se besa con cualquiera", en definitiva que "borró cassette", pasó de página, lo olvidó.

A pesar de que él dice que le interesa la chica y que no deja de "pensar en su belleza", su actitud no es nada inocente. En medio de la canción nos lanza la perla:  "Te dije, mami, tómate un trago y cuando estés borracha pa´ mi casa nos vamos,...". Luego, hacia el final, nos aclara sus intenciones: "Te estoy buscando a ver si lo repetimos, esa noche que bien lo hicimos, entre tragos nos desvestimos,... las botellas que nos tomamos, a la locura que nos llevaron, lo mucho que vacilamos, imposible no recordarlo".

No hace falta hacer un análisis muy profundo para darse cuenta de la realidad tremenda que aquí se muestra y que viven hoy muchos jóvenes: relaciones sexuales efímeras, promiscuidad, desvinculación afectiva,... todo ello mezclado con un consumo frecuentemente abusivo del alcohol y de otras drogas.

Además, nos encontramos claramente ante una situación de abuso en las relaciones hombre/mujer: permitir o incitar a una chica a que se emborrache para tener sexo con ella es, sencillamente, no respetarla como persona, y, de paso, tampoco respetarse a sí mismo como hombre. En este sentido, no es de extrañar que ella quiera "borrar cassette", este guaperas de discoteca no la ha conquistado, dejó que ella se propasara con los tragos, y, viéndola en ese estado, se ha aprovechado de la situación. Un hombre así es preferible olvidarlo.

Lo siento, Maluma, pero estoy totalmente de acuerdo con ella, te has comportado de una manera  abusiva e irresponsable. En un caso así, yo también borraría cassette. No vales la pena, tío.

La canción de marras, su popularidad, refleja esta sociedad hedonista y narcisista en la que vivimos. La educación sexual que han recibido los chicos, si es que alguna enseñanza les han dado sobre este tema, se ha centrado, sobre todo, en el uso de los métodos anticonceptivos y poco más. 

Humanamente hablando, hemos empobrecido nuestras relaciones, hemos reducido la dimensión sexual a lo meramente genital y placentero. Esta sociedad somete el apetito sexual natural, especialmente de los jóvenes, a una hiperestimulación constante, generando individuos ansiosos, insatisfechos, inmaduros, egoístas, siempre queriendo repetir y repetir porque una sola vez no les sació, y por eso venga a buscar, y venga, y venga.

A veces el "premio" de una relación sexual vivida así es una mayor soledad afectiva. Una soledad, una carencia, que se quiere "tapar" con sexo y más sexo. Y vuelta a empezar.

Una sexualidad meramente instintiva, y exacerbada por el alcohol, es una verdadera deshumanización de la sexualidad. 

El sexo, por supuesto, conlleva placer, ¡faltaría más!, pero esa experiencia tiene sentido en el marco de una relación humana muy especial, donde se viven ciertos valores: la sinceridad, la fidelidad, el compromiso, la entrega mutua, la comunicación, el afecto, el respeto,... y eso requiere tiempo, no se resuelve en una noche de copas, querido amigo, querida amiga, hay que encontrar a la persona adecuada, conocerla, compartir momentos juntos, crecer, esperar,...

Hemos olvidado, además, que hemos de educarnos en un cierto dominio de nuestros instintos. No nos comemos todos los dulces que nos apetecen porque engordaríamos, reventaríamos y moriríamos. Educar la sexualidad es saber decir "no" cuando haga falta. Aunque me apetezca, por respeto a mi mismo, a mi cuerpo, a mi pareja, no corro detrás de todas las solicitudes sexuales que se me presentan.

Respeto, a uno mismo y a los demás. Ahí está el detalle, como diría Cantinflas.

¿Forma esta enseñanza parte de los programas de educación sexual que se imparten hoy día? Lamentablemente ninguno de lo que he visto en España hablan de estas cosas, por lo contrario en algunos se invita directamente a los chicos a que busquen el placer sexual por el placer mismo. Manda narices.

Nadie le habla a los chicos de las verdades profundas del amor humano y de la pareja. Buscan el amor real de un otro "yo" que les quiera sinceramente, que quiera caminar con ellos, y le damos pornografía, métodos anticonceptivos por un tubo, noches de botellón y canciones de Maluma.

En esta materia, estoy convencido, la propuesta de vida cristiana tiene mucho que decir y que anunciar, porque toca las raíces de nuestro ser, porque responde a las exigencias más profundas del corazón humano. A la luz de la Palabra, descubrimos que la sexualidad y el amor no son un juego de una noche, sino un regalo de Dios, un don que debemos vivir libre y responsablemente, abiertos al amor, a la mutua donación de los que se unen y se encuentran.

Por otra parte, la moral cristiana es bastante exigente, lo reconozco, ¿cómo decirle hoy día, por ejemplo, a un joven o a una joven que deben esperar al matrimonio para mantener relaciones sexuales? Sinceramente, es como hablarles en chino mandarín. Y sin embargo, no se trata de cumplir este o aquel mandamiento, sino de una visión de la sexualidad y del amor que brota de la buena noticia cristiana, una propuesta humanizadora, que libera, que ilumina el corazón y la vida, que restaura y sana, que da sentido y significado a la existencia.

Los chicos tienen derecho a conocer otros modelos posibles de vivir la sexualidad y el amor. Algunos lo piden casi a gritos.

Seamos valientes, anunciemos estas verdades liberadoras del mensaje cristiano, centradas todas ellas en la gran dignidad del ser humano. Aunque nos toque navegar a veces contra corriente, no nos callemos.

En medio de la confusión reinante, a la mañana siguiente de todas las noches vividas para "borrar cassette", de todas esas relaciones de irrespeto y abuso, relaciones cuyo centro de gravedad era sólo el placer, sobreviene el cansancio, la decepción, el vacío, la nostalgia por encontrar la experiencia del amor verdadero: la alegría inmensa de ser querido y de querer.

De todas estas cosas espero conversar con los chicos en clase. Qué el Señor nos conceda sabiduría y luz en todas las cosas. 

@elblogdemarcelo

sábado, 22 de agosto de 2015

"On the road" de kerouac: la búsqueda de una generación,... ¿tiene sentido el camino?



Siendo un estudiante universitario leí la novela de Jack Kerouac, "En el camino", la historia de un joven de Nueva York que emprende un viaje a través de Estados Unidos, transportándose casi siempre a dedo, hasta alcanzar la ciudad de San Francisco ("Frisco" en el argot juvenil del momento), el epicentro del movimiento hippie de los sesenta. Entreverado con la historia, aparecen los amigos del protagonista, unos personajes underground, inadaptados, que lo acompañan en su travesía, y que comparten su búsqueda del sentido y del significado del camino.

Los temas se suceden en la novela con verdadero vértigo: el amor libre, las drogas, el jazz, el budismo, la experiencia mística, Nietzsche, Dios, la amistad, la libertad, el sentido y la experiencia de vivir. De fondo, la metáfora del camino, que en sí mismo ya es parte del destino de cada caminante.

"Ponerse en camino", traduce una actitud de ruptura frente a las verdades cómodas, el espejismo de nuestras seguridades y convencionalismos, nuestros viejos valores y creencias que, sinceramente, aburren, y ni nos mueven ni nos ilusionan.

Hay una frase mágica que se repite en varios lugares del relato, to be excited with the life, "estar entusiasmado con la vida", lo que significa estar "flipado" con la experiencia alucinante de estar vivo y de respirar. Para mí, sin duda, el mejor testimonio de Dios mismo, pues ¿qué mayor revelación de lo divino que sentirse vivo y palpitando?

Jack Kerouac fue el autor emblemático de la llamada generation beat, la cual no es sólo un modo de concebir la literatura, ligada al automatismo del lenguaje y a la escritura como búsqueda espiritual. Los escritores “beat” representaron, además, la experiencia de toda una generación que quiso rebelarse frente a las ataduras de una sociedad de consumo, estereotipada, que idiotiza a sus nuevas generaciones con sus mensajes/masajes que disfrazan sus injusticias e incoherencias.

Fue, básicamente, en los sesenta cuando los valores tradicionales, entre ellos también los religiosos, se resquebrajaron. El reclamo fue un modo de vida alternativo, en ruptura con lo establecido: el amor libre, la experiencia con las drogas, el rock, la libertad frente a todo autoritarismo, la vuelta a la naturaleza, la comuna, la búsqueda de lo espiritual en las religiones orientales.

En medio de este reclamo por volver a la libertad primera del hombre "natural", ¡qué anhelo tan acuciante por hallar un sentido, por encontrar una raíz espiritual que centre la vida!

El movimiento juvenil de los hippies fue devorado, y domesticado, por la voracidad del mercado capitalista, que convierte todo en mercancía y fetiche de intercambio. Pasan las décadas, muchos de nuestros jóvenes del siglo XXI, despolitizados, hipnotizados por la cultura instantánea del ordenador y el móvil, atrapados en un hedonismo narcisista, entre los libros de autoayuda y los reality shows, dan la impresión de estar bien "adaptados" bajo el régimen de sus mayores.

Cuando, por fin, bajan al planeta tierra, y dejan de soñar en convertirse en "famosos" o en estrellas de fútbol, su anhelo más humilde es llegar a conseguir un empleo que les permita vivir, o sobrevivir, decentemente. De rebeldía, la mayoría, nada de nada.

En mis estudios de teología, un "saber" sobre Dios en "diálogo" con los hombres, tuve como interlocutor a Jack Kerouac y su historia. De hecho, en mi trabajo final sobre el tema de la revelación, inserté un párrafo de la novela donde se habla de la certeza de Dios, por la contemplación del misterio mismo de la existencia, aunque su demostración racional nos resulte a algunos oscura o problemática.

Yo, que también vivo On the road, estoy encontrando el sentido de mi viaje existencial en el profeta Jesús de Nazaret, en quien he ido descubriendo al Hijo del Dios vivo, aquel que buscaban sin saberlo los colgados de la novela.

El Dios de Jesús, un Padre bueno que ama la vida y que nos convoca a “desinstalarnos”, a ponernos en camino hacia el San Francisco del cielo, viviendo, a trancas y barrancas, el santo Evangelio e intentando practicar, en lo prosaico de cada día, el mandamiento nuevo del amor fraterno.

Y es que, por distintas sendas, todos caminamos a San Francisco, con flores en nuestra cabeza.

@elblogdemarcelo


lunes, 27 de julio de 2015

Una imagen para pensar: Cuando venga el Hijo del Hombre,...

"El espejo: cuando venga el Hijo del Hombre,  ¿hallará fe sobre la tierra?", Vladimir Kireyev



Esta pintura me conmovió. Se trata de un espejo en una calle del Moscú de hoy. En él aparece reflejado un Jesús, triste y cabizbajo, caminando en medio del gentío que transita por la acera. Rostros indiferentes, cabezas metidas en su propio laberinto, nieve, frío.

Sobresalen un chico joven hablando por el móvil, unos pájaros devorando restos de comida, una madre que aprieta contra su pecho a su bebé.

El título del cuadro hace referencia a la frase de Jesús al concluir la parábola de la viuda inoportuna y el juez impío: "Pero, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?" (Lc. 18, 8).

El fin de la parábola de Jesús era inculcarles a sus discípulos, "que era preciso orar siempre y sin desfallecer" (Lc. 18, 1). La oración perseverante es un asunto de fe, del combate de la fe, especialmente cuando las circunstancias son adversas, cuando humanamente sentimos que Dios parece darle largas a nuestras demandas. 

La gran batalla del cristiano no es con cañones y tanques, es la que se libra en la oración perseverante, que es oración de fe desnuda, aquella que se apoya en la más absoluta confianza en Dios y en sus planes de amor y misericordia. Como Jesús en el huerto de Getsemaní en la noche de su pasión. Igual.

Jesús ha unido esta oración de combate, oración de fe, con su Segunda Venida.

Toda la tradición del Nuevo Testamento nos anuncia esta manifestación final del Cristo glorioso, que estará precedida por una serie de signos, entre los cuales se destaca la apostasía: "Primero tiene que venir la apostasía" ( 2 Tes 1, 3). Apostatar es renegar o abjurar de la fe recibida. Existe un movimiento, por lo menos en España, que promueve que los bautizados en la fe católica renuncien de manera explícita a ella, a fin de que sus datos no aparezcan en el censo de la Iglesia.

Esta apostasía hasta ahora, aunque ha tenido cierta resonancia en los medios de comunicación, ha sido un movimiento francamente minoritario. Pero existe otra mucho más preocupante y extendida: es la que muchos viven en su cotidianidad, donde la referencia existencial y práctica a la fe cristiana ha desaparecido.

Gentes que viven, aunque no se declaren formalmente como ateos, como si Dios no existiera, como si no hubiera nada más allá de la muerte. 

A esto sumamos la campaña mediática en contra de la Iglesia y la influencia en la legislación, española y europea, de las tesis de un laicismo radical que pretende excluir todo referente religioso de la vida pública.

A mi nunca me han gustado las teorías conspirativas, pero es evidente que se quiere expulsar a Cristo de la cultura y de la vida de los pueblos.

Occidente se encuentra inmerso en una apostasía generalizada. No hace falta que nos lo diga una revelación particular, basta abrir los ojos y darse cuenta de lo que sucede. 

¿Significa esto que está cerca la Segunda Venida del Señor? Nadie lo sabe. Sólo Dios conoce el devenir de nuestra historia, pero hemos de estar vigilantes, con los lomos ceñidos y las lamparas encendidas. 

Intuyo, simplemente, que se acercan fuertes tormentas para los cristianos en Europa. Basta observar los nubarrones que se han ido acumulando sobre el horizonte en estos últimos años.

La Biblia se nos ha dado como consuelo y guía en el camino. Ella nos ayuda a discernir los signos de los tiempos. Hoy más que nunca tenemos que apoyarnos en la sabiduría que viene de la Palabra de Dios, a su luz podemos preguntarnos, por ejemplo: ¿qué ha sucedido con las naciones que han renegado de Dios a lo largo de la historia de la salvación? Pues eso. 

Esta es la hora que nos ha tocado vivir. Sigamos el consejo de Jesús, oremos sin desfallecer y estemos preparados, para que llegado el momento, sepamos dar cuenta, con valentía, de las razones de nuestra fe: "siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza" (1 Pe. 3, 15)


@elblogdemarcelo


viernes, 24 de julio de 2015

Norman Rockwell: Pinturas que cuentan historias cotidianas


"Obstáculo en la vía"


"Asistentas en el teatro"

"Libertad para hablar"

"Memorias de ático"

"Los hechos de la vida"

"El fugitivo"
"La niñera"

"Las animadoras del juego"

"La chica frente al espejo"

"Sala de espera de la maternidad"

"Estrella de cine"

"En el veterinario"


"Ir y venir"

He descubierto la obra del estadounidense Norman Rockwell (1894-1974) ¡Un feliz hallazgo! Aquí he reunido una pequeña galería de sus cuadros, pero quien lo desee puede visitar WikiArt donde hallará una muestra más representativa.  

La pintura de Rockwell retrata con realismo, empatía y buen humor la vida cotidiana norteamericana durante gran parte del siglo XX. Detrás de sus cuadros se esconde un agudo observador de la vida social y de sus protagonistas.

Creo que esta actitud, la observación, debería ser el principal instrumento de trabajo del artista o del que se dedica a la tarea creativa. Sea cual sea la disciplina que cultive, pintura, poesía, música, etc., debe ir primero a las cosas mismas, estar atento a lo que sucede, y dejar que la realidad le vaya revelando sus secretos.

En cada pintura descubrimos un estudio psicológico de los personajes que la habitan, sus gestos faciales, sus posturas, su indumentaria, revelan su carácter y personalidad. Particularmente, me ha llamado la atención cómo ha sabido plasmar el mundo de la adolescencia, las confusiones, búsquedas, emociones, sentimientos,... que inundan la mente y el corazón de un joven e inexperto chico o chica.

Otra cualidad notoria de su obra es su talante narrativo. No hay en sus cuadros modelos "posando" en el taller del artista, sino verdaderos actores que interpretan una escena de la vida, y que nos cuentan, con un toque de ternura no exento de ironía, una historia que podemos comprender porque nos es familiar.

No encontramos aquí el lenguaje críptico de otros pintores contemporáneos suyos, cuya obra parece reservada para un público selecto, una élite especializada en descifrar significados ocultos. Rockwell pinta para la gente común, el ciudadano promedio, el mismo que aparece retratado en sus cuadros.

Se trata, en este sentido, de una obra democrática, tan de la calle como los versos de su compatriota Walt Whitman: Hojas de hierba. Ambos comparten esa visión optimista y llena de fe en su país.

El autor se hace eco de ciertos valores tradicionales que prevalecían en occidente hasta mediados de los 60: la familia, la libertad de conciencia y de religión, el hogar, la maternidad/paternidad, el amor a la patria, que se han visto trastocados por los cambios culturales de las últimas décadas. 

¿Somos más felices ahora? No lo sé, es evidente que la institución más atacada en estos últimos 40 años ha sido la familia. Sería interesante analizar lo que hemos ganado, y lo que hemos perdido. Ahí lo dejo como pregunta.

Por cierto, para los que quieran ejercitar la escritura, los cuadros de Rockwell me parecen excelentes recursos a la hora de hacer un ejercicio de creación literaria: tomen una de sus pinturas, siéntense delante con un papel y un lápiz, y pónganse a escribir la historia que nos está contando el cuadro, añadiendo los elementos que falten,...

¡Y a escribir se ha dicho!

He encontrado dos páginas con información muy interesante sobre este pintor, y aunque están en inglés, dejo aquí los enlaces porque pueden ser de interés: una es del Huffingtonpost y la otra es de un blog cristiano: Lael Arrington

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