sábado, 28 de agosto de 2010

SAN AGUSTÍN


Hoy, 28 de agosto, celebramos la fiesta de Agustín de Hipona (354 - 430), un santo de nuestra Iglesia que me es particularmente familiar, dado que estudie parte de la primaria, y toda la secundaria, en un colegio de agustinos recoletos. Navegando por Internet encontré una pequeña biografía, escrita por quien fuera mi profe de Religión en los últimos años del bachillerato, el P. Ángel Morrás, fallecido en Madrid en el 2008.

El librito en cuestión está escrito con un lenguaje sencillo y juvenil, y contiene unas simpáticas ilustraciones que hacen más amena la lectura. Apenas recién salido del horno de la imprenta, los fuimos leyendo por turno en clase de Religión, mientras el P. Ángel, imagino que orgulloso de su pequeña creación, intercalaba algún comentario, siempre con la idea de relacionar la experiencia del joven Agustín con nuestra realidad actual.



Es de agradecer la iniciativa de este buen religioso agustino, pues la figura de un santo de la altura del obispo de Hipona, a algunos cristianos les asusta un poco. La extensión de su pensamiento, su profundidad filosófica, los vuelos de su teología, la riqueza de su palabra escrita diseminada en su amplísima obra, pueden generar una especie de vértigo intelectual. En cambio, la presentación sencilla de su vida, de su acuciante sed de verdad, del drama mismo de su testimonio de conversión, y, especialmente, de su encuentro con Cristo, lo hacen cercano y familiar, un compañero de viaje con quien podemos codearnos en nuestro peregrinaje por las calles de esta vida.


Agustín de Hipona es quizás de los santos que más han vivido la gracia de la conversión, un encuentro entre nuestra prosaica realidad humana, con sus debilidades y pecados, con el manantial de la misericordia y el amor de Dios, que hace de nosotros criaturas nuevas. Además, su testimonio siempre nos está invitando a volver sobre nuestro propio corazón, para hallar en él la presencia divina, la suma luz y la suma verdad, que nos sacian desde dentro. El mismo Dios que nos empuja a buscarle en el interior de nosotros mismos, nos invita a vivir en el amor de los unos con los otros, ese misterio de "un sólo corazón y una sola alma" que marcan la experiencia comunitaria de la salvación.

Jesúcristo, que llamó a Agustín a una vida nueva, nos sigue llamando hoy, nos sigue invitando a ti y a mí a seguirle, y a encontrarle, vivo y resucitado, en la morada interior del corazón y en la práctica del mandamiento nuevo del amor: "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él" (Jn. 14,23)

Acompañando este post les dejo:

1. El libro que les he comentado en el post del P. Ángel Morrás oar. Muy interesante como lectura juvenil y como primer acercamiento al santo
SAN AGUSTÍN Y SANTA MÓNICA: DESCARGA

2. Un plato fuerte: El bestseller agustiniano por excelencia, Las Confesiones, el apasionante testimonio de su vida y de su conversión a Cristo, libro que no pierde vigencia, leído por generaciones y generaciones de cristianos.

LAS CONFESIONES: DESCARGAR

2 comentarios:

  1. GRACIAS POR LOS TEXTOS Y RECOMENDACIONES

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    1. Ahora que nos vamos acercando a la fiesta de Agustín, pidamos a este santo que el Señor renueve en nosotros el don preciso de la conversión. Un abrazo y gracias por tu comentario

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