sábado, 3 de marzo de 2012

Carta de un alumno a su profesor



He encontrado en la Red una presentación audiovisual muy interesante: un alumno ideal se dirige a su profe y le expresa, a través de una serie de consejos muy sabios y llenos de sentido, lo que espera, o debería esperar, de él como docente.

Como me parece muy valioso su contenido, a continuación les transcribo la Carta de un alumno a su profesor. La fuente que he consultado no informa sobre el autor de la misma. Si alguien lo conoce, le ruego nos lo comunique.

CARTA DE UN ALUMNO A SU PROFESOR

· Enséñame cómo aprender y no qué aprender, enséñame a pensar y no tan solo qué debo pensar. Así desarrollaré mi inteligencia, y no simplemente mi memoria.

· Señálame mis cualidades y reconoce mis habilidades. Esto me hace sentir valioso, y me estimula a esforzarme y trabajar mejor.

· No me insultes con palabras ni con gestos despectivos. Me siento menospreciado y sin ánimo para corregir mis fallas o debilidades.

· Ten en cuenta mi esfuerzo y mi progreso, no solo mis resultados. A veces con poco esfuerzo logro mucho, pero es más meritorio cuando pongo todo mi empeño así logre poco.

· No me examines tratando de suspenderme, ni te ufanes de haberlo logrado. Mis notas deben reflejar mi desempeño, y no lo harán si las utilizas para desquitarte.

· Anota lo que hago bien y no solo lo que está mal. Cuando subrayas mis éxitos, y no mis fracasos, me siento motivado a seguir mejorando.

· Cuando me corrijas o me recrimines hazlo sin herirme ni humillarme. Si me atacas como persona deterioras mi autoestima y no mejoras mi disciplina.

· Confía en mí y demuéstrame que lo haces. Cuando me repites la misma cosa una y otra vez, me doy cuenta de tu desconfianza, y esto me puede precipitar a fracasar.

· Trátame con cariño y con la misma habilidad y cortesía que a cualquier amigo. Esto me hará admirarte y a la vez me llevará a respetarte.

· No me amenaces, y si lo haces, cúmplelo. Si no cumples lo prometido aprenderé que haga lo que haga siempre puedo salir eximido.

· No me ruegues ni me implores que me porte bien. Te obedeceré cuando me lo exijas con firmeza y sin hostilidad.

· Procura hacer clases amenas e interesantes en las que yo pueda participar. Me aburro cuando todo es rutina, sólo tú hablas y yo nada puedo aportar.

· Cuando te haga preguntas no me contestes “eso ya lo expliqué”. A veces tus explicaciones no son claras o suficientes para mí, y si te pregunto es porque quiero entender y aprender.

· No demuestres preferencias. Cuando alabas a algunos e ignoras a otros, deterioras nuestras relaciones como compañeros y pasamos a ser enemigos.

· Cuando me criticas para corregirme, me defiendo y no acepto mis defectos. Solo si admito mis fallas procuraré corregirlas. Ten en cuenta que aprendo más de quien aprecio que de quien me desprecia.

· No aceptes mis excusas ni mis ruegos para que me perdones el incumplimiento de mis tareas. Si asumo las consecuencias de mis fallas, aprendo a responsabilizarme por mis deberes.

· Escucha lo que te digo con atención e interés. Si me ignoras o me callas cuando trato de expresarme, entiendo que mis ideas son tontas y concluyo que mi inteligencia es poca.

· No me compares con mis compañeros ni con mis hermanos de años anteriores. Recuerda que no soy igual a nadie, y que aunque no tengo las mismas cualidades, también tengo grandes virtudes.

· Trata de conocerme y de apreciarme como persona. Sabiendo mis habilidades particulares podrás ofrecerme oportunidades para triunfar. Además, al sentirme capaz e importante para ti, crecerá el concepto que forme sobre mí como persona.

· No me tengas miedo ni temas ser firme conmigo. Es importante hacer respetar tu derecho a enseñar y el de mis compañeros a aprender.

· Ayúdame a desarrollar mis cualidades y no simplemente mis capacidades. Ten en cuenta que antes que un buen estudiante, debo ser un buen ser humano.

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