jueves, 10 de octubre de 2013

¿Atentos al camino o atentos al horizonte?: La fábula de los 3 hermanos



Dilemas existenciales.

La pregunta surgió en una clase de bachillerato: 

- Profe, ¿es mejor disfrutar ahora, el tiempo presente, o aguardar hasta el futuro, preparando el porvenir?

La cuestión me pareció interesante para el tema que estamos tratando estos días: el sentido de la vida. Me acorde de la conocida canción del cubano Silvio Rodríguez: La fábula de los 3 hemanos

Cuenta la historia que 3 hermanos salen al mundo "a descubrir y a fundar". El mayor, para no errar, estuvo muy atento a cada pisada, por lo que el cuello nunca se le enderezó. Esclavo de la precaución, por su corta visión nunca llegó muy lejos.

Tremendo.




El del medio no repitió el error del primero y se concentró en el horizonte. Pero no lograba ver los obstáculos del camino, por lo que revolcado se la pasó en el suelo. Se hizo viejo y nunca logró avanzar mucho.

El menor de los tres fue el más listo. Anduvo vereda adentro con un ojo en el camino y el otro en el porvenir. Y aunque a la final se dice que su mirada estaba extraviada entre el "estar" y el "ir", de hecho fue quien avanzó más en su propósito de "descubrir y fundar" el mundo.

La canción me parece una metáfora de la vida.

He visto jóvenes que no han aprendido a disfrutar el presente, y que llegan a un sitio, y enseguida se "ausentan" mentalmente, y te preguntan: ¿Y ahora a dónde vamos?

Señoras y señores, hay que vivir el camino, hay que estar atentos a los desafíos de cada jornada, con el corazón y la cabeza en lo que se está.

Es el  "aquí" y el "ahora" que llaman algunos. Porque los años pasan rápido, y luego, muy luego, nos percatamos que el camino en sí mismo fue una parte muy importante de la alegría de la existencia.

Y luego están quienes carecen de un horizonte vital que los oriente en su caminar. Van por ahí como todos, pero no terminan de definir un destino. No tienen claro el sentido de sus vidas, ni su papel en este mundo, el para qué de su existencia.

Son vidas sin propósito.

Cuando leemos la Palabra de Dios descubrimos que sobre cada ser humano gravita un proyecto de amor y de sentido. Hemos sido pensados desde la eternidad, tenemos una misión que cumplir.

Lo vamos viviendo en la experiencia del seguimiento a Jesús de Nazaret, una aventura apasionante.

Con un ojo en el camino, para no caer, y con el otro en el horizonte, para saber a dónde vamos.

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