miércoles, 1 de julio de 2015

Comienza julio: ¿Existe lo feo? Un vídeo con acuarelas


Comienza julio. Vacaciones, aunque yo sigo teniendo un montón de cosas pendientes.

Siempre recuerdo una pregunta que mi profesor de Historia del Arte, asignatura que se estudiaba en Venezuela en el curso que se correspondería con 2º ESO en España, hizo a toda la clase: ¿Existe lo feo?

Silencio general del alumnado. Todos dábamos por sentado, creo yo, que sí, que por supuesto, era de sentido común: existe lo feo y existe lo bonito, eso lo sabía todo el mundo. Pero sospechábamos que la cuestión tenía trampa. No podía ser tan fácil.

Dos o tres, los más audaces, ensayaron algunas respuestas. El profesor callaba y nos miraba. Después de unos minutos nos dio al fin la solución, que nos hizo copiar en el cuaderno, como era su costumbre: no, no existe lo feo en sí mismo, el concepto de fealdad y de belleza son meramente culturales, fruto del aprendizaje que ha condicionado nuestra percepción de las cosas, de los valores y creencias que nos ha transmitido la sociedad en la que vivimos.

Reconozco que la respuesta me impactó en su momento. Sin entenderlo del todo, intuitivamente, ¡tenía 14 años!, me daba cuenta de las consecuencias que podía tener este relativismo de lo estético en otras esferas de la existencia.

La vida fue pasando, vino la universidad, vinieron lecturas y conversaciones, el estudio de la filosofía, la teología,... Muchas veces he vuelto con mi mente a la pregunta, y a la respuesta, de mi profesor.

Para Santo Tomás lo bello constituye, junto con lo uno, lo bueno, y lo verdadero, un atributo, los filósofos lo llaman "trascendental",  del ser. En esta concepción metafísica la belleza coincide siempre con el bien moral. Belleza y virtud irían aquí de la mano, lo mismo que el vicio y la fealdad.

En la teología de los bizantinos se dice que el hombre que se vuelve totalmente a Dios es embellecido por la gracia, progresivamente todo su ser comienza a reflejar la belleza primera. Se convierte en un Kalogiros, es decir, en un anciano bueno y hermoso, en cuyos ojos descubrimos un destello humilde y suave de la bondad y belleza de Dios.

Los padres griegos siempre unieron belleza con espiritualidad, como lo testimonia ese hermoso "libro de libros" que es la Filokalia de la oración de Jesús

Si el bien supremo que existe es la dignidad del ser humano, todo lo que revele esta dignidad, lo que contribuya a reflejarla, lo que se oponga a que se la mancille será hermoso en sí mismo. Todo atentado a la dignidad humana, por lo contrario, todo lo que pretende destruir o envilecer la imagen de Dios en nosotros es feo en sí mismo.

Por otra parte, si el concepto de belleza de cada cultura es un reflejo de sus valores y creencias, de sus búsquedas, de sus preguntas y respuestas, las cosas que considera bellas nos servirán de espejo para conocer la fisonomía espiritual de dicha cultura.

Cuando escucho una música que me resulta francamente estridente, y no encuentro armonía por ningún sitio; o veo pinturas laberínticas cuya interpretación está reservada a una élite de iniciados; o me acerco a un poema cuya lectura hallo casi imposible, me viene la pregunta: ¿qué concepto de lo bello tiene una sociedad que ha valorado estas obras como hermosas?

Del botellón de la cultura de masas, mejor hablamos en otro momento

Tengo que seguir reflexionando sobre esto. El tema me interesa, cada vez más tengo una sensación de hartazgo, de verdadero desencanto, frente a lo que me quieren imponer como bueno, verdadero y bello.

Es una cuestión de rebeldía.

Por cierto, he reunido imágenes de acuarelas, sobre todo de paisajes, y con una pieza musical de la opera "Carmen" de Bizet: "Farandole", he hecho un vídeo para compartir.

 



Un abrazo y feliz verano.

@elblogdemarcelo

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