miércoles, 11 de diciembre de 2013

"La Vida de Pi": Valoración cristiana I. El relativismo religioso


Semana atrás escribí una entrada sobre la película “La Vida de Pi” ("La vida de Pi": una película para la clase de Religión. Ficha de trabajo), donde comenté el interés que podía tener para la Clase de Religión dado que la historia hace referencia a la cuestión de Dios, y a la cuestión de las religiones, dos aspectos centrales de la asignatura, muy relacionados con la cultura contemporánea.

Algunos lectores amigos me comentaron, particularmente a través de las redes sociales, sobre algunas inconsistencias del guión desde un punto de vista cristiano. Reflexionando sobre el tema, y sin negar los valores positivos que encuentro en el filme, intentaré aportar una valoración sobre la película.

De los muchos elementos que se pudieran analizar, sólo quiero fijarme en dos aspectos relacionados con la religión: el relativismo religioso y la existencia de Dios.

En esta primera entrega comentaremos sobre el primer aspecto: el relativismo religioso



1. ¿Cómo valorar la evolución religiosa de Pi?, sus inicios en la tradición hinduista, su encuentro con el cristianismo, su experiencia como musulmán,…los desencuentros con el padre. Desde una óptica benevolente pudiéramos interpretarlo como distintos momentos en su camino de maduración humana y espiritual.

Sin embargo, me pregunto, ¿se puede ser seguidor de 3 religiones tan diferentes?, ¿son conciliables las 3 cosmovisiones religiosas? Porque una cosa es conocerlas, y otra muy distinta es seguirlas, y creer lo que cada una afirma sobre Dios. Con el Nuevo Testamento en la mano, tengo que decir que no, no se puede adorar a Visnú, Alá y Jesucristo al mismo tiempo, sencillamente porque lo que las tres tradiciones dicen sobre Dios se excluyen entre sí. Así de simple.

Recuerdo que hace un tiempo tuve una pequeña discusión en Internet relacionada con este tema. Un internauta afirmaba que era indiferente el nombre que cada quien le pone a Dios, porque en el fondo se trata del mismo ser supremo. La idea no es nueva, para algunos, incluso, es atractiva porque suena democrática y light. Tuve que responderle que no es igual, que respetaba todas las tradiciones religiosas, pero que la fe en Jesucristo no admite ese tipo de componendas que la vacían de su contenido novedoso y liberador.

Retomando nuestro tema, en un momento de la película, sobre todo cuando el chico se acerca a la mezquita, sufrimos como cristianos una especie de desilusión ¿Se ha encontrado realmente el joven Pi con el Señor Jesucristo? Una persona que ha encontrado la verdad definitiva de Dios en Cristo Jesús no anda tocando la puerta de otras religiones.

Jesucristo es la palabra definitiva de Dios para los hombres, la plenitud de su revelación/salvación para la historia. No podemos aceptar a Jesucristo, por ejemplo, y rezar a Visnú, uno de los tantos dioses del hinduismo, como hace el joven en un momento de la película. No podemos adorar al Dios Padre del Evangelio y rendirle culto desde la teología de monoteísmo radical de la religión musulmana.

Detrás de todo el planteamiento de "La vida de Pi” descubro una tesis relativista sobre el tema de las religiones, como si fuera posible abrazarlas a todas en lo que tienen de común. Este relativismo religioso es muy afín, por ejemplo, a algunos planteamientos de la nueva era pero es totalmente contrario a la fe cristiana.

Sin dejar de valorar los aspectos positivos que puedan estar presentes en otras religiones, los cristianos siempre hemos confesado el carácter radical y último de la revelación de Dios en la persona de Jesucristo. Él es el único camino que conduce al Padre, la verdad definitiva de Dios para los hombres.

No estoy juzgando a quien en conciencia practica su propia religión porque cree sinceramente que en ella está la verdad. Tampoco me refiero a quien valora desde el punto de vista ético las enseñanzas de las religiones, incluyendo, por supuesto, las del cristianismo. Ello, claro está, es legítimo y merece todo mi respeto.

El problema está en quien afirma haber conocido a Jesús, el Señor, y no abandona sus antiguas creencias como el hinduismo, o busca nuevos caminos en otras religiones como el Islam.

Una cosa es conocer las tres religiones, familiarizarse con sus enseñanzas y tradiciones, y otra, muy distinta, es reconocer a Jesucristo, como el único Señor y Salvador. Si Pi sigue buscando, es porque no le ha entregado su vida a Jesucristo, aunque conozca su mensaje o lo admire.

Jesucristo no es un diosito más en el panteón de las divinidades que adoramos los hombres. No existe, en sentido estricto, practicantes del hinduismo o del Islam, que al mismo tiempo sean cristianos católicos. La fe cristiana no admite ese sincretismo relativista. Toda la tradición del Nuevo Testamento es fiel a esta experiencia de radicalidad de la confesión cristiana.

@MarceloMartín


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