miércoles, 1 de octubre de 2014

Nuevos caminos del otoño: Admirar, educar la mirada











Nuevos caminos del otoño, nuevos senderos que atraviesan la tarde en medio de la hojarasca naranja y la umbría sombra de los arboles sacudidos por el viento.

La ciencia, el arte, la filosofía, las cimas más acabadas del espíritu humano, nacen siempre de la admiración, una experiencia de sobrecogimiento interior que hermana la emoción y el intelecto.

Víctimas de una estética que rinde culto a lo feo, que ha dado la espalda al ser, que vive del grito y de lo efímero, necesitamos urgentemente reencontrarnos con lo bello.

En realidad, tenemos hambre de lo bello, nostalgia de lo bello.

Y para curarnos hemos de volver a nuestros propios ojos, aprender a ver de nuevo, educar la mirada.

En clase he percibido alguna vez la indiferencia de los jóvenes ante las maravillas de la naturaleza: una puesta de sol, el oleaje del mar, el color de las montañas,... Son jóvenes de vista cansada, de corazón distraído, los mismos que cuando les hablas de un viaje te dicen que quieren ir a Ibiza para sumergirse en una fiesta interminable, pum-pum-pum,..¡a tope, tío!

Quizás han pasado demasiados años encerrados en las asépticas aulas de nuestras escuelas, embelesados en el mundo virtual de sus móviles, de sus ordenadores,... 

Quizás nosotros mismos, los maestros, hemos dejado de mirar.

El estudio del paisaje compete al profesor de ciencias, al de literatura, al de plástica, y, también, al de religión.

Las maravillas de la naturaleza testimonian la presencia del Creador, como dice San Pablo: lo invisible de Dios se hace visible por sus obras (Rom 1,20). Constatar la existencia de un ordo universis que hace posible el trabajo de la ciencia es, en sí mismo, el mayor de los milagros.

Aquí les ofrezco esta galería, no sólo para nuestro solaz, sino como un recurso para esa educación en la mirada, esa siembra de lo bello en nosotros,... que seamos capaces de admirar, de hacernos preguntas, de escuchar,....

Abonando la mirada y el corazón para que brote la experiencia de la fe.

@elblogdemarcelo

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