lunes, 17 de noviembre de 2014

Amaneceres del mundo: un tiempo para alabar a Dios

Jesolo, Italia

Grand Cayon, USA

Utrecht, Holanda

Bali, Indonesia

Angkort Wat, Camboya

Acatenango, Guatemala

Manhattan, USA

Taiwan

Borobudur, Indonesia

The Twelve Apostles, Australia
Norte o sur, oriente u occidente, el sol siempre termina asomándose por el horizonte, ...contento como un héroe a recorrer su camino: ¡nada se libra de su calor! (Salm. 18).

La espiritualidad cristiana desde el principio ha celebrado el amanecer como un memorial de la resurrección de Jesús: el hombre nuevo que emerge del sepulcro de la noche, la luz que vence las tinieblas del mal, la vida victoriosa que acalla el llanto de la muerte.

En cada amanecer se nos regala un destello del paraíso primero, nos invade la nostalgia de aquel jardín del Edén donde el hombre y Dios eran amigos, por eso la creación entera gime esperando la plena manifestación de los hijos de Dios. Nosotros mismos gemimos, sufrimos los dolores de parto.

Cielos nuevos, tierra nueva, donde habite la justicia. Ven pronto, Señor.

En la mañana, a la salida del sol, le presentamos a Dios nuestra causa, le encomendamos nuestra camino, nos confiamos a Él,... sabemos que sus misericordias se renuevan en cada amanecer ¡Grande es su fidelidad!

Pero sobre todo la mañana es tiempo para alabar a Dios, reconocer su grandeza, adorarlo en el milagro mismo de la creación, esa es nuestra vocación: ser alabanza de gloria del Dios uno y trino, por eso abrimos nuestros labios, meditamos sus maravillas, contemplamos su soberano poder y majestad.

Dios es grande.

Todas las cosas, las visibles y las invisibles, fueron creadas por Él y para Él. En Él vivimos, nos movemos y existimos. Él es el origen, guía y meta del universo.

¡Cuántos tesoros de gracia y misericordia se derraman sobre nosotros cuando olvidándonos de nosotros mismos y animados por el Espíritu, alabamos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo! 

Como Daniel y sus compañeros cuando fueron echados al horno encendido, alabemos a Dios en medio de las dificultades  de la vida: "Entonces los tres, a coro, se pusieron a cantar, glorificando a Dios dentro del horno, y diciendo: Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, loado, exaltado eternamente" (Dn. 3, 51)

El amanecer, un tiempo para alabar a Dios.

@elblogdemarcelo


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