jueves, 24 de junio de 2010

LA ORACIÓN DEL PROFESOR


La ausencia de los chicos recorría hoy los pasillos del instituto. Para ellos ya han empezado las vacaciones, en cambio los profes apuramos estos últimos días de junio entre consejos de evaluación y el empacho de las memorias.

Es la hora de los resultados, de recoger el fruto de lo sembrado.

Curso trás curso, desde la ESO hasta el Bachillerato, alumo por alumno, los comentarios se repiten machaconamente: ¿cuántas aprueba?, ¿cuántas suspende?, ¡Es trabajador, pero le cuesta!, ¡ Es muy listo, pero no estudia!, promociona, no promociona, necesita apoyo, necesita disciplina, hay que felicitar, ¡qué estudie para septiembre!, y así,...

Entre tanto, me he acordado de una Oración del Profesor que hace algunos años tomé de alguna página cristiana del Internet, y aunque parece más apropiada para el inicio del curso, la leo ahora al concluir el año escolar preguntándome, con el corazón en suspenso, si he intentado vivir mi vocación docente según el modelo de maestro que expresa la oración. Les invito a rezarla conmigo, y que el Espíritu de Jesús realize en nosotros, cada uno en su propia circunstancia, lo que las palabras significan.

ORACIÓN DEL PROFESOR




Dame divino Maestro, un amor sincero por mis alumnos y un profundo respeto por los dones particulares de cada uno.


Ayúdame a ser un profesor fiel y dedicado, con mis ojos puestos en el bien de aquellos a quienes sirvo.

Que imparta el conocimiento humildemente, que escuche con atención, que colabore de buena gana, y busque el bien último de aquellos a los que enseño.

Que esté presto a comprender, lento a condenar, ávido de animar y de perdonar.
Mientras enseño ideas y entreno en competencias, que mi vida y mi integridad abran sus mentes y sus corazones a la verdad.

Que mi cálido interés por cada uno les enseñe el sabor de la vida y la pasión por aprender.
Dame la fuerza para admitir mis limitaciones, el coraje para empezar cada día con esperanza, y la paciencia y el humor que necesito para seguir enseñando.

Acepto a cada alumno venido de tus manos. Creo que cada uno de ellos es una persona de valor exclusivo, aunque ellos mismo no se vean así.

Sé que tengo la oportunidad de dar a muchos jóvenes luz y esperanza, un sentido de misión y entrega. Sé que Tú confías en mí y que estás conmigo.

Te pido tu bendición al comienzo de un nuevo día. Te pido que me bendigas a mí y a mis alumnos, sus sueños y esperanzas.

Que aprendamos de la sabiduría del pasado. Que aprendamos de la vida, y los unos de los otros. Que yo aprenda de tu guía, por encima de todo, y de las vidas de aquellos que te conocen bien.

Este es el verdadero aprendizaje: conocer cómo debemos vivir nuestra vida, conocer cómo somos nosotros mismos, y escuchar tu voz en cada palabra que aprendamos.

Joe Mannath





2 comentarios:

  1. MARCELO GRANDIOSA TU ORACIÓN SE NOTA QUE DIOS NUESTRO SALVADOR TE ILUMINÓ. ERES COMO UN FARO QUE ME GUIA EN LA OSCURIDAD. MIL GRACIAS Y DIOS TE BENDIGA SIEMPRE!
    DIANETH GONZÁLEZ CHEN

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    1. Muchas gracias, la oración no es de mi autoría la he bajado de la Red, ya ni me acuerdo de que página,...tu corazón ha estado seguramente abierto a ese Espíritu del Señor que actúa en el orante y nos hace saborear las cosas que le decimos a Dios. Un abrazo desde Tenerife ;-)

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