miércoles, 24 de agosto de 2011

CON UNA PEQUEÑA AYUDA DE MIS AMIGOS: Los Beatles


Los Beatles nos dejaron en 1967 una canción fuera de serie, With a little help from my friends. En español: "Con una pequeña ayuda de mis amigos".

Todos, tarde o temprano, vamos en búsqueda de un amor que verdaderamente nos corresponda, un querer que llene de ilusión y colme nuestros días, lo cual no siempre es fácil de encontrar. No pocas veces nos sentimos decepcionados en nuestro intento, hundidos, y atravesamos el desierto ineludible de la soledad.

También en ocasiones somos la "nota desafinada" de esa canción que interpretamos con los otros, en el instituto, en el trabajo, en casa, porque a la verdad nadie anda cantando sólo por la vida, siempre, querámoslo o no, actuamos en combinación con los demás, por lo que nuestros logros y nuestros fracasos, aunque nos pertenecen, afectan también a los otros.

¿Cómo superaremos esa soledad a la que nos exponemos en la búsqueda del amor verdadero?, ¿cómo cogeremos de nuevo la "nota", y nos elevaremos sobre nuestras limitaciones para alcanzar aquello que queremos? La canción nos da la clave: el apoyo de nuestros amigos y amigas.

Frente a la pretensión de querer agenciarse cada quien, solito o solita, su propia estrategia de supervivencia, se impone la necesidad imperiosa de contar con la ayuda de los demás, el único camino para crecer integralmente como ser humano, y superar los baches del camino.

Además, en el ir y venir de cada día descubrimos que ellos y ellas también nos necesitan, y ayudando un rato, y dejándonos ayudar otro más, aprendemos a convivir y vamos superando las dificultades.

Todos necesitamos saber que contamos con una persona, o con dos, o con más, que nos aceptan tal y como somos, con quienes podemos compartir intereses comunes, y, lo más importante, que estén "ahí" justo cuando más los necesitamos, que sean acreedores de nuestra confianza.

Eso se llama amistad, y es tan vital como el aire para respirar.

Las amistades que tenemos en la vida se convierten para nosotros en una analogía muy humana, y muy cercana, del tipo de relación que el Señor quiere tener con cada uno de sus seguidores. ¿Cómo anunciar a un Jesús Amigo si nosotros mismos o quienes nos escuchan no han vivido una experiencia intensa de verdadera amistad? Ese es el punto.

Recuerdo ahora la vivencia de Santa Teresa de Jesús que definía la oración como un "tratar de amistad con quien sabemos que nos ama", o cuando nos apremia a que seamos "amigos fuertes" de Cristo, y a que le sirvamos conforme a las leyes sagradas de la amistad: entrega, fidelidad, confianza, honestidad, etc.

Concluyo afirmando que la experiencia de la amistad es una clave fundamental para crecer en el seguimiento de Jesucristo.

Excelente canción para reflexionar sobre el valor de la amistad en la Clase de Religión.



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